Zapatero y la oración

Mucha gente se anda preguntando en estos momentos,como consecuencia de la información aparecida señalando que Zapatero ha sido invitado …

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Mucha gente se anda preguntando en estos momentos,como consecuencia de la información aparecida señalando que Zapatero ha sido invitado al Desayuno de Oración de EEUU, qué sentido tiene la presencia de una persona que no cree en el valor de la oración porque considera que no hay nadie a quien rezar.

El Desayuno de la Oración es una iniciativa surgida hace muchos años, cuando la Gran Depresión, por parte de un grupo cristiano, protestante y de perfil conservador. Tuvo tal éxito que pronto fue asumido por la más alta institución americana, el Presidente, convirtiéndose en un acto oficial. En sus más de tres décadas de vida ha fluctuado en cuanto al énfasis con que cada presidente ha subrayado el acto. Bush hijo le otorgó una gran importancia. Se trata de una gran concentración de personas,más de 3.000, procedentes de todo el mundo, aunque sobre todo, como es lógico, la gran mayoría son norteamericanos.

Ser invitado al “Desayuno” es en cualquier caso una muestra de deferencia que se aplica a personas de todas las confesiones y creencias. Bajo este punto de vista el que se invite al presidente del Gobierno español entraría dentro de la lógica, sobre todo cuando además es el presidente de turno del Consejo Europeo. Seria normalsi no fuera por las peculiaridades con que Rodríguez Zapatero ha caracterizado su obra de gobierno, su comportamiento hacia las creencias de muchos españoles

La primera cuestión que cuando escribimos esto no está clara es quien lo ha invitado: ¿el presidente Obama?, como dicen algunas informaciones, ¿la iniciativa inicial ha surgido del Congreso? Tendrá interés que este punto quede despejado en su momento.
Más importancia posee contestar a la pregunta de qué va a hacer. ¿Es un invitado con discurso? Y en el caso de que así sea, ¿es un telonero o una figura central? La valoración que de todo ello al final pueda hacerse dependerá de la respuesta a estos interrogantes.
El casotiene dos vertientes complejas y entrelazadas como siempre que se mezcla en demasía política y religión, porque el Desayuno de Oración, subrayémoslo, por mucho que los portavoces de la Moncloa intenten difuminarlo, es un acto religioso en el que el presidente y los EEUU se dirigen a Dios para solicitar su gracia.
Esto desde el punto de vista religioso tiene muchas perspectivas, dependerá de la condición de cada cual. Para el agnóstico poseerá el sentido del respeto a una creencia tan compartida. Más difícil es entender qué sentido puede tener la presencia de quien en su fuero interno- cada uno sabe lo suyo- sea ateo, es decir no crea que la oración tiene sentido porque no hay nadie a quien dirigirse, a quien rezar, que pueda dar respuesta. Las gentes de ZP han dicho que irá a hacer un discurso ético. Está bien, pero además este discurso debe encajar en el marco en el cual se realiza. En cualquier caso, no deja de ser un contrasentido, una contradicción más de las muchas que va denotando la política americana con Obama, que un presidente que maltrata a la religión, que refiriéndose a la escuela es capaz de afirmar “menos religión y más deporte” pueda ser un invitado de relieve.
Quien es el autor de una de las pocas leyes del mundo y la más radical sobre el matrimonio homosexual, quien ha hecho una norma jurídica que convierte el aborto en un derecho, quien continuamente está menospreciando el sentimiento y los valores de la religión mayoritaria de su país, tan cristiana como los convocantes del Desayuno de Oración, casa mal con un acto de estas características, casi tanto como invitar al venezolano Chávez a dirigir la palabra en un congreso sobre Derechos Humanos.
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