La ley española del aborto y otras más son contrarias a la razón científica

Un eterno debate cargado de consecuencias éticas es el del inicio de la vida humana. Este hecho condiciona y limita los experimentos genéticos, y está en la raíz de la validez de casi todas las legislaciones sobre el aborto.

Ahora, un nuevo experimento vuelve a situar en primer plano la cuestión, pilotado por el científico español investigador de la Universidad de Cambridge, Alfonso Martínez Arias, autor principal del estudio junto a Naomi Harris. Este experimento ha consistido en tomar células madre de embriones humanos y las han cultivado en el laboratorio, añadiendo una molécula que hace que las células adopten una estructura viva en tres dimensiones, que tras tres días ha configurado la parte superior del cuerpo con precursores del corazón, intestinos, huesos y músculos del tórax, y una parte inferior más pequeña. Este modelo así construido ya posee los tres tipos de tejidos que son capaces de generar todos los órganos del cuerpo humano. Se presume en el trabajo publicado en Nature, que el modelo reproduce lo que le sucede a un embrión humano entre los días 18 y 21, algo que hoy en día se desconoce. Estos modelos artificiales carecen de cerebro porque la misma molécula que se aplica para construirlos lo impide. De esta manera, se subsana otro tema polémico como es la formación del órgano capaz de pensar y sentir según los científicos, y que define lo que es un ser humano.

La polémica en este caso radica en dos extremos. Primero, que se continúa investigando, sorteando límites éticos, la construcción de “modelos vivos” de seres humanos en el laboratorio, con todo lo que ello representa, pero también significa que el avance en realidad mantiene vivo el interrogante de si en realidad el modelo construido reproduce lo que hace un embrión real. Porque, como se desconoce cómo funciona, tampoco puede verificarse que el modelo ahora construido lo exprese realmente. ¿Y eso por qué? Por la misma razón que ha empujado a realizar esta línea experimental:

Existe una prohibición real y un consenso tácito entre los investigadores en el campo de la embriología de que no pueden trabajar con ellos a partir del día 14 de su formación, muy pronto por tanto. El récord lo tiene otro español, la investigadora Marta Shahbazi que en el 2019 cultivó un embrión humano fuera del útero 13 días.

Pero, ¿por qué existe este límite de 14 días asumido por la comunidad científica?

La razón es así mismo científica. Se considera que a partir de este tiempo se puede hablar ya de que existe un individuo único específico, porque el embrión ya no puede dividirse para formar dos seres humanos distintos, los gemelos. Este es el de inflexión en el cual en el minúsculo ser se encuentran todos los elementos que con el paso del tiempo van a dar lugar a la formación de los distintos órganos, incluido el cerebro. El límite de 14 días surge de la consideración de que aquel conjunto de células que constituyen el embrión ya es un ser humano. La diferenciación fundamental ya se habrá producido, el cambio cualitativo ya se habrá realizado, aquel que caracteriza al ser humano, y lo que sucederá a partir de la segunda semana es básicamente un desarrollo cuantitativo de naturaleza genotípica y también fenotípica que será su característica hasta la muerte. Si el nacimiento a los 9 meses significa un cambio sustancial en el medio en el que crece el ser humano, puesto que pasa a respirar directamente el aire atmosférico, en el día 14 se habrá verificado la otra gran transformación la que da lugar a la individualización de cada ser humano.

Planteadas así las cosas en el ámbito científico resulta del todo evidente que la mayoría de leyes sobre el aborto, empezando con la actualmente vigente en España van por un lado que poco tiene que ver con la ciencia, porque todas ellas consideran, mejor dicho no consideran que exista ningún ser humano en el embrión más allá del día 14. De esta manera, la legislación puede determinar la muerte del ser humano concebido sin ningún tipo de implicación, ni limitación legal. Basta la voluntad de la madre. El argumento de la dependencia del no nacido en relación con ésta no parece ser una base suficiente, dado que en ningún caso ni en los estadios vegetativos más extremos, la vida en el cuidado queda al libre albedrío del cuidador, y éste ha de responder por sus actos en relación a aquel.

En definitiva, es la ciencia que vuelve a poner sobre la mesa y abre el debate sobre la existencia del ser humano en la concepción.

Esta lógica científica que no existía 10 años atrás, obliga a que la resolución del recurso sobre la ley del aborto, pendiente desde hace una década en el Tribunal Constitucional tenga que reflejarse en la sentencia, que debe dilucidar si en función de lo que establece la CE es posible que una ley permita la muerte indiscriminada y sin razones muy graves como salvar la vida de la madre, la muerte de un embrión de más de 14 días. 

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3 Comentarios. Dejar nuevo

  • No importan 13 días, o 6, o 1. Desde el momento de la concepción hay vida humana. Vegetativa, no vegetativa, pero vida humana. No vida de abeja ni de coliflor. Eso es ciencia. Los retruécanos que quieran usar, no son ciencia, son ideología.

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  • “El límite de 14 días surge de la consideración de que aquel conjunto de células que constituyen el embrión ya es un ser humano.”
    “Se considera que a partir de este tiempo se puede hablar ya de que existe un individuo único específico, porque el embrión ya no puede dividirse para formar dos seres humanos distintos, los gemelos.”
    Este argumento es la falacia tontorrona que se usa para bonificar los abortos tempranos. En primer lugar, no se sabe en qué momento se produce la división gemelar, sólo que no puede producirse a partir del día 14. Pero esto no prueba que el ser de menos de 14 días que está creciendo no sea un ser humano. Que entre la concepción y el día 14 pueda producirse dicha división implica que si eliminamos a este ser estaremos matando a un individuo o a dos individuos. Los gemelos, aunque sean genéticamente idénticos y fruto de la división gemelar, no por ello dejan de ser dos individuos humanos. Y los siameses, ¿no son dos seres humanos?
    En resumen: abortando a partir del día 14 se elimina a un ser humano y abortando antes del día 14 se elimina a un ser humano que puede dar lugar, o no, a dos seres humanos. En ambos casos se trata de una barbaridad.

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  • La posibilidad de multiplicación no contradice el carácter individual del embrión en los primeros estadí­os de su desarrollo, como tampoco significa carencia de unidad orgánica el que una bacteria se reproduzca por escisión. Es decir, que desde la concepción ya existe un individuo, que puede dar origen a más por división gemelar. No hay que retrasar por tanto el origen de la vida a la nidación o a los 14 días. Este es el argumento para justificar la manipulación y descarte embrionario, como apareció en el informe Warnock, y así dar carta blanca a la FIVET, que utilizó el término de preembrión, en desuso por su nulo rigor científico.

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