La semana pasada, la inmensa mayoría de los españoles hemos contemplado con estupor, indignación y terrible decepción el comportamiento del ya ex Director Adjunto Operativo (DAO) de la Policía Nacional de España, que ha sido acusado de violación sexual, José Ángel González.
La situación no pasaría de una actuación execrable, pero personal, si no conociéramos otras noticias que hacen que lo que ha ocurrido nos lleve a pensar en la forma de actuar del Partido Socialista y sus satélites, mucho más parecido a la mafia que a la de un partido político democrático, que se supone que debe defender el Estado de Derecho:
La misma noche en la que la noticia se hace pública, supimos por la exclusiva de OK Diario (con imágenes que lo certifican) que el dimitido (que no expulsado) DAO fue visitado en su propia casa por las siguientes personas, todas ellas de esa órbita socialista que protege y acompaña al acusado:
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- Toñi, la mujer de Segundo Martínez, ex jefe de seguridad de la Presidencia del Gobierno durante los dos mandatos de Rodríguez Zapatero. Además, es secretaria particular del subdirector general de Logística e Innovación, Luis Carlos Espino
- Alejandro Herrero, jefe de gabinete del director general de la Policía Nacional, y
- Julián Pingarrón, asesor personal de ese mismo director general (Francisco Pardo Piqueras).
En este caso, no sólo el ministro Fernando Grande-Marlaska no ha actuado correctamente. Tampoco ninguno del resto de ministros ha sido suficientemente exigente en el requerimiento de ejemplaridad requerido a una figura tan crítica para la seguridad en España. Si Marlaska no lo sabía, debería haber dimitido por incapaz. Si lo sabía, es el propio Presidente del Gobierno el que debería de cesarlo con carácter inmediato.
A ello se suma la gestión, la defensa, que durante meses y meses el Partido Socialista ha hecho del “caso Salazar”, otra persona de larga trayectoria en el partido, acusado de acoso sexual de forma reiterada y al que el Partido Socialista ha tratado de proteger, sin tomar las medidas que la gravedad del caso exigía.
Es por ello que es nuestra responsabilidad exigir, en particular en este caso, la toma de una serie de medidas con carácter inmediato, que en el corto plazo permitan recuperar la confianza de los españoles en el Ministerio del Interior y la Policía Nacional, y que en el largo plazo se orienten a la recuperación del prestigio, la limpieza y la ejemplaridad en la Policía Nacional, que es un activo clave para la estabilidad y la seguridad de España.
Es por ello que desde Qveremos exigimos al Presidente del Gobierno la toma de decisiones claras para depurar las responsabilidades que sean necesarias, a cualquier nivel. Y al resto de partidos, es fundamental que se comprometan con la depuración de los cargos de la Policía Nacional, porque no es aceptable que los responsables políticos de la época de Zapatero sigan teniendo un papel clave en la España actual, como se demostró la noche mencionada en la casa del exDAO. Acabar con la mafia socialista debería ser un compromiso para todos los partidos del arco parlamentario.




