Los jóvenes y las ranas

Dos nuevas lecciones a aprender con esta nueva fábula de Esopo, Los jóvenes y las ranas: no hacer a los demás aquello que no nos …

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Dos nuevas lecciones a aprender con esta nueva fábula de Esopo, Los jóvenes y las ranas: no hacer a los demás aquello que no nos gusta que hagan con nosotros, y que nuestras opiniones y argumentos no siempre han de prevalecer ante los de los demás.

Los jóvenes y las ranas

“Varios jóvenes, jugando cerca de un estanque,

vieron un grupo de ranas en el agua

y comenzaron a apedrearlas.

Habían matado a varias, cuando una de las ranas,

sacando su cabeza gritó:

– Por favor, parad muchachos,

que lo que es diversión para vosotros,

es muerte y tristeza para nosotras”.

Mi querido amigo Esopo: nos muestras hoy a unos animalitos, unas simpáticas ranas, dando una lección a un grupo de jóvenes. ¿Por qué os divertís causándonos mal? Más allá del sentido común, nos enseñas la correcta actitud en nuestro obrar: ponte en la piel del que recibe tu acción, y piensa si a él le causa alegría o tristeza, vida o muerte.

Es una actitud que olvidamos con demasiada facilidad, sobre todo en las discusiones, justificadas o anecdóticas. ¿Qué opina la otra persona? ¿Por qué piensa así? Como seres racionales, defendemos nuestra propia opinión por un motivo. Es cierto que no todo vale, que hay razonamientos correctos e incorrectos, cercanos a la verdad o utilizados en función de nuestra propia verdad. Pero todo razonamiento tiene una razón, un porqué, una explicación, y sólo sobre esa base de ver desde el otro, se cumplirá aquello de que “hablando se entiende la gente”.

Antes de tomar una acción que creas te beneficia, ve primero que no perjudique a otros

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