Entre el 18 de febrero y el 29 de marzo de 2026, en plena Cuaresma, se desplegarán 25 campañas simultáneas de oración y ayuno ante abortorios de toda España.
Es la nueva convocatoria de 40 Días por la Vida, un referente internacional de la militancia espiritual provida que, año tras año, propone una respuesta inequívocamente cristiana ante la cultura del descarte:
volver a Dios con ayuno, oración, presencia pacífica y caridad concreta.
La campaña de Cuaresma mantiene su corazón de siempre: vigilias públicas de oración, pacíficas y constantes, frente a los principales centros donde se practican abortos.
El objetivo no es la confrontación, sino el testimonio: interceder por las madres, por los niños por nacer y por todos los implicados —familias, personal sanitario, acompañantes—, ofreciendo una presencia que recuerde que ninguna vida es un error y que ninguna mujer está sola.
Como señalan desde el movimiento, “no solo se trata de evitar que las madres aborten, sino de tocar el corazón de todos los que tienen relación con este crimen”.
El contexto, ciertamente, podría empujar al desánimo. En 2024 se realizaron en España, al menos, 106.172 abortos quirúrgicos, según datos del Ministerio de Sanidad. A esa cifra se suma un número no cuantificado de abortos químicos o farmacológicos, menos visibles, pero cada vez más presentes.
Y, sin embargo, la propuesta de 40 Días por la Vida no nace de la desesperanza, sino de la fe: creer que la gracia actúa cuando el pueblo cristiano se pone de rodillas, también en la calle, y lo hace con perseverancia.
En palabras de Nayeli Rodríguez, coordinadora nacional, la experiencia de campañas anteriores es elocuente: “Sabemos por anteriores campañas que en las ciudades donde más se ayuna es donde más mujeres se salvan de abortar”.
Es una convicción pastoral: el ayuno, vivido como ofrenda humilde, dispone el corazón a la misericordia; y la oración, cuando se sostiene en comunidad, abre caminos que humanamente parecen cerrados.
Las vigilias tendrán lugar en Albacete, Alicante, Barcelona, Bilbao, Burgos, Castellón de la Plana, Córdoba, San Sebastián, El Puerto de Santa María, Elche, Gerona, Gijón, Madrid, Murcia, Málaga, Oviedo, Pamplona, Sevilla, Talavera de la Reina, Tarragona, Toledo, Torrevieja, Valencia, Valladolid y Vitoria.
En todas ellas, el signo común será el mismo: presencia serena, oración constante y propuesta de ayuda.
Una de las novedades de 2026 será la optimización digital de la coordinación. Con unos 6.500 voluntarios, la organización ha incorporado una aplicación móvil exclusiva —ya disponible en Google Play Store y Apple App Store— para facilitar la gestión de turnos y todo lo relativo a las vigilias.
Para quien quiera sumarse por primera vez, el proceso comienza con la inscripción en la web, aportando nombre y apellidos, correo electrónico y teléfono móvil; a partir de ahí se podrá seleccionar la campaña local y acceder a la aplicación.
La tecnología, en este caso, se pone al servicio de algo muy antiguo: la constancia de la oración.
La campaña también quiere iluminar aspectos que suelen quedar fuera del debate público. Por un lado, los datos sobre la modalidad farmacológica: según informes recientes citados por la organización, el aborto químico puede llevar al 4,6% de las mujeres a urgencias, a un 7% a procedimientos quirúrgicos y a más del 10% a episodios adversos graves o potencialmente mortales. Por otro, el drama de la eugenesia: se denuncia que el 95% de los niños diagnosticados con síndrome de Down son abortados, según cifras de Down España, y se contrasta la estimación de unas 35.000 personas con síndrome de Down en España frente a las 300.000 de hace 40 años.
Al final, todo converge en un lema sencillo y exigente: salvar las dos vidas.
Tras más de dos décadas, 40 Días por la Vida afirma haber sido instrumento de, al menos, 26.144 vidas salvadas, 184 abortorios clausurados y 275 trabajadores que abandonaron la industria del aborto. En la última campaña internacional, se reportaron al menos 166 vidas salvadas y el cierre del mayor centro del mundo en Houston. Y también hubo frutos en España: dos vidas fueron salvadas durante la última campaña ante el abortorio Dator, cuando una mujer, herida por un aborto previo y una depresión que la llevó incluso a intentar quitarse la vida, encontró consuelo y esperanza en los voluntarios. Dos días después comunicó su decisión de seguir adelante con el embarazo; su hijo nacerá este mes de junio.
En Cuaresma, la Iglesia nos invita a volver al Señor con todo el corazón. Estas campañas son una forma concreta de vivirlo: orar, ayunar, reparar y acompañar. La presencia silenciosa de la fe puede ser, una vez más, un lugar donde Dios haga lo que solo Dios sabe hacer: rescatar, sanar y devolver la esperanza.










