Los Reyes del Cielo a veces llegan más tarde que los de la tele. No es que no te vayan a traer regalos, pero quizás lo que no te traerán será lo que tú hayas pedido. No siempre sabemos lo que necesitamos; ellos, sí. Los Reyes del Cielo tardaron unos dos o tres años en llegar al Pesebre, donde el Niño Dios les esperaba con los brazos abiertos. ¿Y si a ti también te espera, y tú −remolón o no− aún no te has acercado a Él?
Los Reyes del Cielo siempre llegan. Y llegan cargados de buenos regalos, a veces carísimos regalos. Los reyes de la tele tienen la excusa del carbón que te mereces para no darte ese regalo que esperas cuando tu comportamiento tiene que desear… a sus ojos. En cambio, los Reyes del Cielo saben qué te conviene para llegar un día tú también al Pesebre. ¿Se lo has pedido?
Dios nació un veinticinco de diciembre de hace unos dos mil años. Pero Dios nace cada día en el corazón dispuesto a acogerlo con alegría. Y Dios quiere nacer en tu corazón. ¿Ha nacido ya? (¡Piensa que el veinticinco de diciembre ya pasó!).
Nuestro Padre del Cielo conoce nuestras miserias, y sabe que a menudo Le ignoramos, Lo echamos fuera o hasta Lo abortamos. Por eso está dispuesto a “dejarse” nacer un día cualquiera como hoy o como mañana. Si quieres llegar, ponte en camino, y si ya vas marchando, cumple con lo que debes y avanza con el corazón henchido de buenos deseos… acompañados de buenas obras.
En nuestro mundo falta enseñar a hacer lo que se debe hacer. Pero es que antes habríamos de empezar por enseñar a pensar, que es lo que nos permitirá acertar con menos riesgo de error aquello que es prioritario, imprescindible, necesario, bueno. Eso pasa por tener una buena educación, una mano dispuesta a acompañar y un corazón grande con el que compartir penas y glorias, las luces y las sombras de la vida. Por eso es importante que los padres, los maestros, los gobiernos… aseguren la buena educación que merece todo ser humano, sea quien sea y como sea a los ojos de propios y extraños. No hay eximente que valga ante la necesidad imperiosa de buena educación de que adolece nuestro mundo que creemos tan avanzado y en realidad está sucumbiendo bajo la amenaza con que el propio mundo subyuga a sus miembros.
Tú, hermano, mi hermana del alma, tampoco tienes excusa. Quizás sigues esperando tu regalo, y por ello te sientes deprimido. Sueñas con ser regalado y rehúyes regalar. No te escudes en que hoy pocos hay que cumplen con el dar y el enseñar. Tú cumple con tu cometido. Prueba a ver. Abre tu corazón y regala lo que tu hermano necesita, y quizás así recibirás tú tu premio de buen hermano, hijo de un mismo Padre. Porque sí. Los Reyes del Cielo vienen cada día. ¿De verdad los quieres?
Twitter: @jordimariada
Quizás sigues esperando tu regalo, y por ello te sientes deprimido. Sueñas con ser regalado y rehúyes regalar. No te escudes en que hoy pocos hay que cumplen con el dar y el enseñar. Compartir en X









