La Semana Santa ha terminado con un indudable éxito en España, con miles de procesiones atestadas de gente por todas las ciudades y pueblos de España. La devoción popular y expresión cultural más importante de nuestro país ha sido una demostración del fervor popular, de la fe de un pueblo necesitado de referentes, así como de la inigualable belleza de la tradición católica.
La mejor prueba de todo ello ha sido el hito de la recuperación de las procesiones de Semana Santa en San Sebastián, 59 años después de la celebración de la última procesión.
La salida a la calle de las imágenes de Jesús Nazareno, el Cristo Yacente y la Virgen de la Soledad, que no salían desde los años 70, suponen un antes y un después en España. Bajo la iniciativa de la Cofradía de Jesús Nazareno, miles de personas, miles de personas en San Sebastián, aguardaron la salida de pasos y cofrades en el exterior de la catedral del Buen Pastor en 2026. Un año para la Historia.
Porque la procesión del Viernes Santo en la cuna del separatismo, en el epicentro de la mal llamada “Iglesia vasca” y de la izquierda abertzale es posiblemente una de las imágenes más importantes en España en democracia, y supone un importantísimo hito religioso, cultural, filosófico y político. Pone de manifiesto que, a pesar de los esfuerzos de tantos por convencernos de lo contrario, España es Católica y es, como decía el Papa San Juan Pablo II, “tierra de María”.









