fbpx

Más de seis mil alarmas suenan en Vistalegre: «El Despertar» de una generación

COMPARTIR EN REDES

Es un sábado lluvioso en Madrid. Son las 20:50 de la noche y más de seis mil alarmas suenan a la vez en el Palacio de Vistalegre.

¿Qué está pasando? Esa es la pregunta.

Me temo que, no los jóvenes, si no cada joven que asistimos ayer, estábamos despertando poco a poco, uno a uno, desde hacia tiempo y, ahora, por primera vez, nos hemos juntado para evidenciar aquello que sospechábamos: que no éramos los únicos.

Ayer en Vistalegre se respiraba inquietud y esperanza.

Una generación que ha sido profundamente desarraigada y desesperanzada ha parado, harta de engaños, a mirar hacia atrás y a su alrededor.

Hemos mirado de nuevo hacia aquellas raíces olvidadas que se nos había privado conocer, hemos conocido y reconocido lo bueno y lo hemos rescatado para conservar todo aquello que merece la pena ser conservado.

Y sabiendo que somos enanos a hombros de gigantes —y por ello capaces de construir catedrales— hemos querido aprender y compartir esa riqueza con los nuestros.

De forma muy orgánica, como sucede con todo aquello que merece la pena, hemos querido encontrarnos para que, cada uno desde su realidad, pueda ser un eslabón protagonista en este cambio de rumbo, de raíz y de fruto que merecemos.

Eso es lo que ha sido “El despertar”:

jóvenes inconformistas que nos cuestionamos y que estamos dispuestos a parar, a escuchar y a entrar en diálogo, junto a otros, con la riqueza del pensamiento libre para llegar a la verdad de los asuntos que de verdad importan.

La pregunta más hecha: ¿Quién está detrás de esto? Detrás de esto están amistades concretas, poco más se puede añadir. Amigos que comparten inquietudes y se unen —nos unimos— y queremos compartir con el resto este bien. Porque la amistad, los vínculos, el amor, sin los pilares que siguen sosteniendo el mundo.

Y ¿Cuál es el fin? Sencillamente volver a esas ágoras griegas que parecen reminiscencias del pasado donde los picos de dopamina no entraban vía pantallas. Tener un espacio de pensamiento, diálogo y encuentro que ayude a cada joven a llegar, desde su libertad, a la verdad que tanto reclamamos aunque el mundo nos invite a evadirnos.

Estoy convencida de que ninguno sabíamos a lo que íbamos y hemos salido, quizá, sin respuestas claras. Y ahí recae la belleza.

Que cada uno tiene que hacer su trabajo, consigo mismo, en su realidad, que ayer no se nos dio nada hecho, masticado o empaquetado. Tenemos que parar, reflexionar, pensar por nosotros mismos.

Esto no ha sido un despertar a modo masa. Si no un encuentro de aquellos que vamos despertando poco a poco.

Habiendo asistido desde hace tiempo a thinkglaos de It’s Time To Think de lo más diversos y conociendo la nobleza de intención de esas amistades tan sanas que hay detrás, puedo decir que no me siento nada orgullosa de formar parte de esta generación sino que me siento profundamente afortunada de formar parte de la generación que ha puesto en jaque las propuestas estandarizadas del mundo para abanderar el pensamiento libre siendo conscientes de que somos por otros, con otros y para otros.

¿Te ha gustado el artículo?

Ayúdanos con 1€ para seguir haciendo noticias como esta

Donar 1€
NOTICIAS RELACIONADAS

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.