Esta es otra. Te la explico a continuación. Nada pasa porque sí, todo tiene su explicación, y hay que mirarle a los ojos para que no te devore. Todo tiene un porqué, tanto si lo conocemos como si no. Por eso debemos procurar actuar, con decisión y prudencia, de manera que nuestras acciones sean acertadas. De esta manera conseguiremos crear un sistema que produzca decisiones conscientes y responsables, y siempre libres. Lo demuestra la experiencia. Tengan la cara que tengan los desafíos, si los afrontas así, te ayudarán a avanzar por el camino correcto.
Volvemos a lo mismo de siempre y que estamos desarrollando en esta serie: todo eso se aprende con la buena educación, tanto si esta es consciente como si no; puesto que lo que tiene que ser consciente es la decisión, que es la que al final determina si avanzamos o no. La decisión consciente es (o puede ser) responsable si es libre, y solo es libre si está formada, tanto si la educación es responsable como si no, pues el ser que decide es en última instancia lo que integra de manera constructora o destructora, y así vierte al exterior edificando o pervirtiendo.
Por cuanto decimos, es claro que debemos promover la educación de seres conscientes y responsables (consecuencias de la libertad), para formar motivando la propia capacidad de desarrollar la actitud proactiva, que va a ser la que puede hacer que ese camino sea más fácil de caminar para uno mismo y para todos los que quieran venir detrás, lo cual puede llegar a ser (y así se debe promover) incluso placentero, hasta en las circunstancias de mayor inclemencia del tiempo en que se camina. Eso es así porque, aunque a primera vista no lo parezca, el camino áspero conduce a la grandeza si se camina bien (per aspera ad astra, reza el proverbio latino).
Una vez introducido el argumento, descendamos a lo concreto. Quién no ha observado que la sociedad actual, atizada por ciertas instancias sectarias, está devorando sus propias entrañas al entrometerse ilícita y corruptamente en la intimidad de las familias, sabedoras aquellas de que estas son el fundamento de la propia sociedad. Rota la familia, aniquilada la libertad. ¿Y cuál es el fundamento de la familia? El matrimonio, que puede ser natural o cristiano. Así pues, el matrimonio debe ser el carro de combate que defienda a capa y espada la intimidad familiar que favorezca (en libertad) el crecimiento de los esposos y la educación y el desarrollo integral (físico, mental y espiritual) de los hijos, que son los que deberán tomar el testigo en el desarrollo de la sociedad.
Si continuáramos abundando en detalles en este aspecto crucial de la realidad social, nos alejaríamos de la síntesis que estamos haciendo en esta serie sobre la legitimidad, la naturaleza y la deriva de la buena educación. Ciñámonos a la responsabilidad de cada uno de los miembros. Sugiero dar este salto para observar que, si ignoramos el “tú ganas, yo gano”, es evidente que desembocaremos en un callejón sin salida donde, después de haberse roto la cuerda por el estirarla cada uno “a la suya”, ni unos ni otros tendremos más alternativa que, después del trompazo, quedarnos mirando la pared. …Y conociendo al ser humano, nos será fácil advertir que esa coyuntura será insostenible y acabará en la crápula. Esa es la situación en la que nos encontramos actualmente en nuestra sociedad.
Lo vemos. Si la cuerda se rompe, perdemos todos: se están rompiendo las familias, las relaciones personales, las sociales… ¡y nos estamos cargando el mundo! Y lo estamos haciendo incluso a nivel físico, pues, aunque el físico incida en lo espiritual, es lo espiritual lo que determina el curso a seguir para lo físico y lo mental.
Así pues, hermano, mi hermana del alma, hazte fuerte y aspira hondo, que la respuesta la tienes tú. Dejémonos de intrigas y difamaciones, y a quien toque que pida perdón y rectifique reparando el mal provocado. Y a recomenzar, que nunca es tarde, pues el mal llama al mal, y si no aportamos nada bueno, ¡santa Bárbara bendita, asístenos!, porque este mundo nuestro tan rico y esplendoroso, acabará por estallar, haciéndonos desaparecer del mapa.
¿Adónde vamos, lo sabes ya acaso? ¿No ves, hermano, mi hermana del alma, que si no hay un proyecto común entre todos los actores de nuestra sociedad (en toda su estructura anteriormente aducida), el fin está cantado? Para taparnos las vergüenzas, luego vamos y nos contentamos (adormeciendo nuestra conciencia) con que todo aquel que la necesita tenga su paga, y rizando el rizo, que la paguita la tengamos todos para hacernos callar y mirar a otro lado (a la pared de la que hablábamos)… yendo contra el vecino que se queja.
Sí, amigo, amiga. Vivir, en el fondo, es muy fácil, pero lo complicamos yendo a cargarnos al hermano que piensa distinto, en lugar de buscar juntos una solución que nos satisfaga a todos, en base al amor y la verdad. Y no lo olvidemos, no hay solución si no hay perdón, que debe ser pedido y otorgado apropiada y responsablemente si hay remisión de los pecados y voluntad explícita de encontrar una solución dentro de un proyecto común. Lo dicho. Si no lo articulamos entre todos, desapareceremos, y los culpables deberán pagar el pato ante el Rey de reyes. ¿Es eso lo que quieres?
Twitter: @jordimariada
Dejémonos de intrigas y difamaciones, y a quien toque que pida perdón y rectifique reparando el mal provocado. @jordimariada Compartir en X









