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‘Avatar’, entre ‘Dune’ y ‘Bailando con lobos’

Cultura
Avatar, la película futurista y ecologista de James Cameron, ha arrasado: ha sido la película más taquillera de 2009 en todo el mundo, y la cuarta con más espectadores en el cine en toda la historia, con 1.019millones de dólares a 3 de enero de 2009(por detrás de Titanic -1,843-, El Retorno del Rey -1.119-y El Cofre del Hombre Muerto -1066 millones).
En lo superficial, podemos considerar que la gente ha ido al cine en masa estas navidades buscando dos cosas: evasión (palabra que no usamos en un sentido despectivo, sino que implica, según Tolkien, capacidad de renovarse y fortalecerse) y espectacularidad. Para esto último, muchos hemos recurrido a las gafas para ver la versión en 3D.
Esta modalidad difumina algo los colores y hay gente a la que le marea (mi acompañante tuvo que dejar la sala de cine a los 20 minutos) pero en un film lleno de vuelos en cámara casi-subjetiva, caídas, golpes y acción, aporta un extra. Al menos en tres ocasiones me sobresaltó este efecto: una caída por un precipicio y dos objetos que golpeaban la pantalla, es decir, al espectador.
Incluso se podría justificar la extrañeza del espectador de 3D diciendo que ayuda a comprender la sensación de los protagonistas, humanos que introducen su mente en el cuerpo de los avatares, copias genéticas de los nativos Na’vi, cultura de humanoides de 3 metros que habitan el planeta Pandora.
A medida que el marine Jake Sully se acostumbra a vivir como uno de los Na’Vi, dentro de un cuerpo de 3 metros, con ojos ycola de felino, también nosotros nos acostumbramos al mundo de Pandora, su fauna agigantada y la visión 3D. De hecho, uno de los grandes éxitos de Cameron en esta sensación de "normalidad" y credibilidad que da a Pandora. Sus efectos especiales, simplemente, lo hacen creíble y fluido.
Al guión se le ha acusado de simplón, de plagio, e incluso de auto-plagio. Como en "El último samurai" o en "Bailando con lobos", el militar blanco colonialista vive entre los nativos, puros y nobles, incluso cuando son agresivos, y llega a ser uno de ellos.
La diferencia es que el espectador sabe que las armas de fuego acabaron con los sioux y los samurais de armamento medieval y que sus últimas batallas no podían conseguir nada. Sin embargo, los Na’Vi viven en un mundo especial, lleno de una fauna gigantesca y peligrosa, y los colonos tienen solo un enclave, aunque lleno de tropas y potencia de fuego. El espectador tiene derecho a pensar que los nativos tienen una oportunidad.
Otros filmes que se han mencionado -con razón- son "Aliens" (del mismo Cameron) y "Dune". De "Aliens" retoma la estética de los marines, y la corporación corrupta de camisa blanca y corbata (en el año 2154) dispuesta a todo por dinero. Y a la mismísima Sigourney Weaver: como en "Aliens" grita una y otra vez a todos los humanos y marines engreídos que no pueden (no deben) ir contra la naturaleza o esta les devorará.
De "Dune" (de la película de David Lynch, más que del libro de Frank Herbert) toma Cameron buena parte de la estructura de la historia: el líder mesiánico debe domar al dragón (gusano o reptil volador, tanto da), para ser reconocido por el pueblo, estar en íntima comunión con el planeta (sustituyendo el desierto por la selva) y dirigir a las huestes a la batalla. La batalla final recuerda más bien, sin embargo,a los enjambres de insectos que -con idéntica moraleja-participaban en las guerras de Hayao Miyazaki en "Nausicaä del valle del Viento".
Hay que decir que en "Dune"lo sobrenatural se asumía -con lenguaje cientifista o no- mientras que en esta película no se acaba de apostar ni por una explicación materialista ni por una espiritualista. La pregunta sobre si el planeta Pandora tiene realmente una mente, una voluntad común yconsciente, despierta, no se quiere abordar, ni tampoco si ésto le justificaría un status de deidad. Lo que queda claro es que los marines hacen mal en reírse de la fe de los nativos.
A nivel literario, parece que Cameron se ha "inspirado" (por decirlo con suavidad) en el ciclo de novelas "El Mundo del Mediodía" de los grandes clásicos de la ciencia ficción rusa, los hermanos Strugatsky, publicada en los años 60. Boris Strugatsky, de 76 años,ha acusado al director, directamente, de plagio. Aunque Cameron dice que ya escribió el guión en 1995, Strugatsky puede mostrar que en su novela "Ansiedad"aparece un mundo llamado Pandora, cubierto por unas junglas exuberantes, con animales enormes y peligrosísimos. Allí vive una raza de nativos caninos (en Avatar son más bien felinos), y que entre ellos se instala el biólogo humano Mijail Sidórov. Cameron, en entrevistas, ha dicho que su inspiración fueron novelas de ciencia ficción más antiguas, como las de Edgar Rice Burroughs.
Algunos críticos han regañado a Cameron por un guión que parece ser de un simplismo panteísta o "nueva era". "No hablamos de un vudú supersticioso sino de algo biológicamente real, una red global de neuronas", dice una científica al describir el sistema que parece recorrer todo el Planeta. Pero más adelante, en una experiencia trascendente, dirá de la deidad indígena, que es todo energía: "es real, y estoy con ella". En los árboles se guardan las voces de los antepasados, pero no queda claro si también sus mentes, voluntades, personalidades. Todo esto se desarrolla poco.
Donde James Cameron acierta más es al reconocer dos anhelos del hombre de nuestra época y el de todas: el anhelo decomunidad y el de renacer. De comunidad, porque hay imágenes poderosas que muestran que los Na’Vi son una verdadera comunidad, en armonía con la naturaleza pero también entre ellos, donde unos a otros se sienten ligados, y esto se nota sobre todo en los rituales religiosos. Al marine Jake Sully esto le atraerá más, incluso, que recuperar el uso de sus piernas, y sin necesidad de que los diálogos lo especifiquen.
El texto sí especifica el deseo de renacer, de nacer de nuevo: no basta con ir a otro planeta, dejar atrás a todos los conocidos. La metanoia, la transformación, debe ser personal, de valores, de prioridades, y se da, sobre todo, en el trato abierto y sincerocon el otro. El amor ayuda a ello, pero la confianza ayuda más, y romper la confianza es fuente de daño en este viaje. La película recoge bien todas estas verdades.
Por último, Cameron ha insistido en el sentido de justicia de la historia: simplemente, el hombre no puede llegar y tomar todo lo que quiera. Ese narcisismo hedonista, esa ética de que el deseo y la ambición todo lo justifica, queda desprestigiado en la película, y varias veces es adjetivado por los nativos con un concepto: "sois niños", es decir, inmaduros, egoístas, incapaces de nada que no sea buscar retribución inmediata y placentera, causando daño alrededor y a las siguientes generaciones.
Esa es una buena descripción de nuestra civilización, poderosa en tecnología, infantil en su mentalidad. "Conocimiento sin sabiduría", lamentaba Gandalf a Saruman, mientras el malvado mago alimentaba con árboles los fuegos de su industria de guerra.
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