Con Nuestra Señora de la Mercè

e-Cristians ha tenido la buena iniciativa, junto con la basílica de Nuestra Señora de la Mercè, patrona de Barcelona, de convocar un día de oración todos los segundos miércoles de cada mes a las siete de la tarde, empezando por este día 9 de diciembre, para solicitar su intercesión ante los estragos que no cesan de la Pandemia, entre nosotros y en todo el mundo a la espera de una vacuna, que es una esperanza, pero no una realidad segura.

Los daños en vida humanas, personas que han superado la COVID pero todavía sufren sus secuelas, temores de contraerla, daños económicos, sociales y educativos, se acumulan y no cesan. Es necesaria la acción del hombre para superarlo, pero también y especialmente es necesario confiar en Dios, a través de la intercesión de María. En un mundo tan secularizado, y adversario de lo sobrenatural como el nuestro, es necesario evitar la tentación de confiar solo en nuestras propias fuerzas. Lo sabemos: lo que el hombre apenas logra con su esfuerzo, Dios lo regala, como dice el Salmo 126:

Si el Señor no construye la casa,

en vano se cansan los albañiles;

si el Señor no guarda la ciudad,

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en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,

que veléis hasta muy tarde,

que comáis el pan de vuestros sudores:

¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

 

En la gracia hay que dar gracias a Dios, y en la adversidad hay que confiar en Él.  En último término, de lo que se trata es de la fe. De tener una fe robusta que te permite confiar en que Dios siempre responde, y que cuando todo y todos te abandonan el permanece contigo. No siempre coincide lo que Dios da con el deseo humano, pero también en ésta interviene la fe: el convencimiento de que lo que Él nos otorga es siempre lo mejor para nosotros. Para esto hemos de entender una evidencia, asumir una obviedad, a la que el ser humano se revela: la perspectiva de Dios no es la del hombre. No lo es porque existe la diferencia insuperable entre los ilimitado y la finitud humana en todos los sentidos, la que el Mal intenta hacernos creer que no existe. Y también porque la perspectiva de Dios es la de las postrimerías, y la de la vida eterna en la plenitud y la felicidad de la unidad con Él y con todos los demás seres humanos. Eso sí que podemos entenderlo, pero resulta difícil de asumir, porque diferir la recompensa, lo sabemos des de niños, aunque el resultado sea mucho mayor, siempre cuesta.

Ir a rezar, participar en la Eucaristía todos los segundo miércoles de mes en la basílica de la Mercè a las siete de la tarde, empezando por este día 9 de diciembre es una forma de confiar en la Virgen y entregar a Dios nuestro futuro ante la adversidad e incertidumbre de la Pandemia. Es una forma de ejercitar la fe.

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1 Comentario. Dejar nuevo

  • Brota la fe a veces cuando el ser humano se siente impotente o derruido, cuando no se explica la razón de un desastre.

    Excelente iniciativa. La fe nos justifica porque la entendemos cargada de esperanza y sustentada con el amor a Dios y al prójimo.

    Responder

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