San Sebastián volverá a celebrar una procesión de Semana Santa por primera vez desde 1967. La cita será el próximo 3 de abril y estará protagonizada por un grupo laico en el que participan cerca de 400 personas, entre ellas medio centenar de jóvenes.
Hace tiempo que forma parte del debate público la idea de un posible resurgir de la fe católica. Algunos lo interpretan como un verdadero revival y otros como una simple ilusión pasajera. Sea como sea, en Donostia hay ya una señal concreta de ese fenómeno.
La capital guipuzcoana recuperará este año una procesión de Semana Santa después de casi seis décadas sin celebrarla.
La última tuvo lugar en 1967. Ahora, 59 años después, un grupo de fieles ha impulsado su recuperación con el apoyo de personas de todas las edades, aunque destaca especialmente la implicación de los más jóvenes.
Por el momento, ya se han inscrito cerca de 400 participantes, la mayoría donostiarras, aunque también acudirán vecinos de municipios cercanos.
La procesión saldrá el 3 de abril a las 20.30 horas desde la Catedral del Buen Pastor y contará con tres pasos.
Tras varios meses de preparación, los organizadores aseguran que está prácticamente todo listo para una jornada que ha despertado una gran expectación en la ciudad.
Los trabajos comenzaron con fuerza a partir de Navidad. Desde entonces, los participantes se han reunido semana a semana para restaurar imágenes, coser, pintar y realizar todo tipo de tareas necesarias para poner en marcha la procesión. También se han celebrado ensayos dentro de la iglesia, donde, aseguran, la emoción ha sido evidente.
El origen de esta recuperación está en la imagen de Jesús el Nazareno, que el año pasado fue recuperada por la Iglesia para ser expuesta en la Catedral del Buen Pastor. A partir de ahí, un grupo de fieles decidió dar un paso más y trabajar para devolver a Donostia una tradición desaparecida desde los años 60, cuando la crisis del clima religioso llevó a suspenderla.
Los impulsores destacan además que han percibido un repunte del sentimiento religioso. Entre los inscritos hay familias, grupos de amigos y alrededor de 50 jóvenes. Para muchos de ellos, participar en esta iniciativa supone una experiencia especialmente significativa.
La emoción, dicen, se ha hecho visible durante los ensayos, en algunos casos incluso entre lágrimas.
La organización confía en que el Viernes Santo se acerque numeroso público a las calles de Donostia para acompañar el recorrido. Y creen que esta recuperación no se quedará en un hecho aislado: ya piensan en el próximo año, con la expectativa de sumar todavía más participantes y rescatar nuevas imágenes almacenadas en parroquias de Gipuzkoa.









