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Fiesta del Bautismo: Francisco señala que hay que recordar la fecha de bautismo «como un cumpleaños»

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En un mensaje conmovedor el día de la Fiesta del Bautismo, este domingo, 7 de enero, el Papa Francisco ha enfatizado la importancia trascendental del bautismo en la fe católica, describiéndolo como un acto divino en el que «Dios entra en nosotros, purifica y sana nuestro corazón».

Esta poderosa afirmación se dio en el contexto de la celebración de la Fiesta del Bautismo del Señor, un evento que simboliza el inicio del ministerio de Jesús y su compromiso con la humanidad.

El Santo Padre, al hablar antes del rezo del Ángelus, subrayó la necesidad de recordar y celebrar la fecha de nuestro bautismo, comparándola con un segundo cumpleaños. «Es el día en que Dios nos hace hijos suyos para siempre», recalcó, resaltando la significación de este sacramento no solo como un ritual, sino como un verdadero encuentro con lo divino.

El bautismo de Jesús en el Jordán

Reflexionando sobre el bautismo de Jesús en el río Jordán, el Papa Francisco destacó la humildad y sinceridad de Jesús, quien se bautizó junto a los pecadores, demostrando su cercanía con la humanidad.

«Con el alma y los pies desnudos», Jesús se presentó para ser bautizado por Juan el Bautista, en un acto que el Papa describe como una expresión de amor y solidaridad con todos nosotros, pecadores.

El Papa continuó, explicando que el bautismo es más que un símbolo, es un «regalo real de vida divina, eterna; un evento de gracia y de comunión con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo». Este sacramento nos sumerge en el abrazo infinito de Dios, transmitiéndonos la fuerza de su amor salvador.

Haciendo énfasis en la transformación que el bautismo implica, el Pontífice señaló que este sacramento nos hace hijos de Dios, purifica nuestros corazones del pecado y nos une a Él de manera íntima y eterna.

«El bautismo es, por tanto, el don de una vida nueva», dijo, instando a los fieles a ser conscientes del inmenso regalo que llevan en sí por el bautismo y a reconocer en sus vidas la luz de la presencia de Dios.

Finalmente, el Papa Francisco invitó a todos a acoger la presencia de Dios en nuestro interior, sugiriendo que lo hagamos a través de la señal de la cruz, un gesto que recuerda la gracia de Dios y su deseo de estar con nosotros.

Con esta poderosa imagen, y bajo la bendición de la Virgen María, el Papa cerró su mensaje, dejando un eco de esperanza y renovación espiritual en el corazón de los fieles.

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