“Joan Sin Nombre”

“¿Cómo te llamas?”, le pregunté al conocerlo. “Joan”, me contestó. Es el nuevo aprendiz de la farmacia de mi barrio, sobrino de la titular, y me atendió divinamente por primera vez el otro día, después de verlo unos dos años por ahí traficando con el robot que baja los medicamentos del piso de arriba y ordenando el almacén. Tiene dieciocho años y se deja una cierta barba de vez en cuando, seguramente para parecer mayor. ¡Encantador! Parece que siempre lo ha sido. -¡Juventud, divino tesoro!-. Pero mientras me atendía, oí que su tía le llamaba “Joan Carles”. “¡Ah! ¿Te llamas Joan Carles o Joan?”, me interesé amablemente. “Da igual, como quieras”, me replicó mientras preparaba mi pedido, sin mirarme y como quien no quiere la cosa. Cuando ya estaba a punto de irme tras mi compra, mientras alternábamos alguna guasa que otra, se nos acercó otro dependiente y le pidió: “Por favor, Carles, cuando puedas, hazme esto”. Ese tal Carles se mostró muy dispuesto con el otro joven, ya farmacéutico de hace algunos años, pero a mí me dejó desconcertado. “Pero ¿no dices que te llamas Joan?”, me impliqué. Él ni se inmutó, y se confirmó: “Sí. Pero me llaman de todas formas”. “Yo te llamaré como tú quieras. ¿Tú qué prefieres?”, le insistí, a lo cual él siguió mostrándose despreocupado: “Me da igual. Llámame como quieras. Todo el mundo me llama como quiere”. Visto así, tras el desconcierto inicial, muestra una disponibilidad suprema. Abierto, pues, a lo que le mande la gente, él siempre estará disponible hasta anonadarse… Pero ¿qué significa ese desconcierto? Ante todo, que, para Joan Carles (que es como quedamos que le llamaría) no importa lo más mínimo. Mi significado: Simplemente, desconcierto. Y por eso, ante lo que parece que es lo que él intuye como preferencia, es como convinimos en que yo le llamaría a partir de ya, quedando pendiente para más adelante que él me aclare la cuestión. El significado cultural: Hasta Cleopatra tenía nombre, es como se presentaba ella ante el mundo. El significado cristiano del nombre es sellar con un modelo intercesor. Y tenemos el significado más importante, el de Joan Carles, que es el posmoderno: una gran confusión, alimentada por la cultura del descarte, con su relativismo reinante: “falta de concierto”, dice el diccionario por “desconcertado”. A mí me desconcierta, pero porque él está desconcertado. Así es como crece, tan abierta y sinceramente mostrada, la juventud actual: sin pautas, sin puntos de referencia, ni en sexo ni en lo más íntimo. Todo vale, si te dejan en paz y te da dinero. Y así vamos.

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