fbpx

Mala prensa

Libertades, QVeremos

COMPARTIR EN REDES

Desde que conocimos el resultado de las elecciones anticipadas de Aragón, que Jorge Azcón convocó bajo el pretexto de no poder aprobar presupuestos y en las que acabó perdiendo dos diputados, las dinámicas en los grandes medios han sido las usuales:

los medios de izquierda han corrido un tupido velo sobre el resultado calamitoso de Pilar Alegría, mientras que los de derechas han subrayado la victoria de Azcón. Ambos han destacado el auge de Vox, por distintos motivos.

Parece que la izquierda quiere agitar la tan manida bandera del miedo a la ultraderecha, pese a la evidencia de que ya no moviliza como antes. En cambio, en los medios más conservadores se han repetido las consignas del PP de que sí, Vox crece y parece imparable, pero una potencial falta de disposición a facilitar la gobernabilidad (la gobernabilidad del PP con un cheque en blanco, se entiende) les pasará factura.

Los medios, pues, no hacen más que comunicar con cada vez menor disimulo las consignas de los partidos a los que están más afectos, y cada vez lo vemos con mayor claridad. No reparan, o no quieren reparar, los de izquierdas en que el sanchismo es un lastre que arrastra a la izquierda española a posiciones cada vez más marginales y a la desafección de los electores moderados. No quieren ver los conservadores que las estrategias del PP se han revelado equivocadas desde hace años, y persisten en reproducir un marco mental que los españoles abandonaron hace tiempo.

¿Para qué, entonces, los medios? Se lamenta el periodismo del declive de su profesión, acosada por twitter e internet y apuntillada por la falta de ingresos del nuevo paradigma digital. No parecen hacer la autocrítica más evidente: cuando no aportan valor añadido de análisis, crítica y análisis crítico (salvo pocos columnistas), nadie estará dispuesto a abonar las suscripciones que los puedan mantener.

Y mientras, coberturas a doble página sobre esa excrecencia musical que es el reguetón y un cantante que se ha metido con un político extranjero en el medio tiempo de un partido de un deporte que en España tiene menos aficionados que los bolos.

 

¿Te ha gustado el artículo?

Ayúdanos con 1€ para seguir haciendo noticias como esta

Donar 1€
NOTICIAS RELACIONADAS

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.