Religión en la escuela, hoy

Colaboraciones

Para conocer lo que ocurre en el mundo, o al menos en nuestro entorno, observar desde la ventana es más útil que mirarse al ombligo. Del mismo modo, ante problemas y dificultades, la apertura a las soluciones aplicadas por otros que los han sufrido también tiene más ventajas que la endogamia.

Aplicado a la enseñanza, cuando se está a principios del curso escolar y un tema recurrente de determinados sectores políticos, educativos y sociales es el de la eliminación de la enseñanza de Religión es bueno conocer lo que hacen en otros países.

¿Sabe el lector –y también el presidente Pedro Sánchez partidario de la eliminación de dicha enseñanza y el conseller Josep Bargalló que en ello está en la misma línea- que en Finlandia, el país hoy más admirado por su sistema educativo, la enseñanza de Religión en las aulas es obligatoria? Igual que en otros países escandinavos y en el Reino Unido. Ciertamente, se da una enseñanza desde una perspectiva histórica y cultural, pero sin que, en el caso finlandés, tal formación se deje de impartir desde la óptica de la tradición luterana.

Algo aún más contundente. ¿Saben que en la mayor parte de países de la Unión Europea hay enseñanza confesional de Religión en la escuela? En este caso se estudia la religión como una doctrina y un fenómeno vivo, y es impartida por personas acreditadas por las respectivas confesiones religiosas. Eso sí, cursarla no es obligatorio sino optativo. Hoy, en España, con los acuerdos con la Santa Sede, ofrecer clases de religión católica es obligación de los centros públicos, pero voluntaria para los alumnos –decisión de sus padres- el cursarla.

Lo excepcional en Europa es que no haya clases de religión de ningún tipo en la escuela. Solo se da en dos países, Francia y Eslovenia, como explica Alejando González-Varas Ibáñez, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Zaragoza, en su libro “La enseñanza de la religión en Europa” (Digital Reasons), en el que expone las diversas modalidades de explicar la religión en las escuelas públicas, así como los criterios de las organizaciones internacionales sobre esta cuestión. No olvidar además, en el caso de Francia, con larga y activa trayectoria laicista, que de manera redundante en los gobiernos de los últimos presidentes, Sarkozy, Hollande y Macron, se han planteado la conveniencia de incorporar la religión en las aulas, al menos como base cultural y de aportación de valores para una sociedad tan necesitada de ellos.

No hace falta ser practicante de una religión para darse cuenta de su importancia como cultura general. Para conocer la historia, la filosofía, el arte, pocos conocimientos son tan sustanciales porque el sustrato principal de las culturas es el religioso. Jean Jaurés, gran líder socialista francés y referente moral de la izquierda, cuando su hijo le pidió un justificante para no asistir a clase de religión, le envió una carta diciéndole  que “ni te lo envío ni te lo enviaré”, precisando que “cuando tengas la edad suficiente para juzgar serás completamente libre: pero tengo empeño decidido en que tu instrucción y tu educación sean completas; no lo serían sin un estudio serio de la religión”.

Un hombre tan comprometido en política como Jaurés le dice a su hijo: “Dejemos a un lado la política y las discusiones y veamos lo que se refiere a los conocimientos indispensables que debe tener un hombre de cierta posición”. Describe la mitología para conocer las civilizaciones griega y romana, y formula a continuación la pregunta “¿qué comprenderías de la historia de Europa y el mundo entero después de Jesucristo sin conocer la religión que cambió la faz del mundo y produjo una nueva civilización?”.  Lo completa con nombres de escritores, científicos e historiadores y explica a su hijo que sin la religión no podría entender la literatura, ni el arte, ni la historia, ni muchos aspectos de la ciencia.

Algunos creemos que dar formación religiosa va aún más allá: da sentido a la vida, lo cual es más importante que muchos conocimientos. Por ello ya en otros tiempos fue un error plantear tal asignatura como una “maría”, algo marginal y de aprobado general, cuando debería formar parte del núcleo formativo central.

Publicado en La Vanguardia (23-9-2018)
Print Friendly, PDF & Email
¿Te ha gustado el artículo? Ayúdanos con 0,50€ para seguir haciendo noticias como esta
' Donar 0,50€

No se han encontrado resultados.

1 Comentario. Dejar nuevo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

Menú