Los riesgos de las neurociencias: revivir a un ser querido en la realidad virtual

Un mundo irreal, viajes en el tiempo con solo cerrar los ojos, el universo acuñado para uno mismo en la imaginación, vivir en el cerebro lo que la realidad no nos propone. Así es el capítulo San Junípero de la famoso serie de ciencia ficción basada en distopías cuyo eje central es el mal uso de la tecnología, Black Mirror. Y nada más lejos de la realidad nos ofrece las neurociencias. Hacia eso caminamos, hacia Black Mirror.

El episodio mencionado se desarrolla en una ciudad costera llamada San Junipero, donde la introvertida Yorkie se encuentra con la más extrovertida Kelly. La ciudad es parte de una realidad simulada que los ancianos pueden habitar, incluso después de la muerte. “San Junipero” fue el primer episodio escrito para la serie tres de Black Mirror; los borradores iniciales se basaron en la terapia de nostalgia y se diseñaron como una pieza de la década de 1980, con una pareja heterosexual y un final infeliz.

Las neurociencias aplicadas en la realidad virtual

Nada más lejos de la realidad. Ahora se ha sabido que una madre se ha “reunido” con su hija fallecida en un entorno de realidad virtual, tal y como ha mostrado el documental I met you, que narra esta historia.

En él una madre pudo reencontrarse con su hija de siete años muerta por un trastorno de inmunodeficiencia. Es la primera persona que usa realidad virtual para ‘reunirse’ con una persona fallecida. Se trata sin duda de un uso perturbador de esta nueva tecnología y cabe preguntarse hasta qué punto es esto sano.

El proyecto, como explican en la web Kotaku, estaba protagonizado por la niña, Nayeon, y su madre. El reencuentro, basado en las neurociencias, se producía en un parque también recreado por el equipo de producción. La niña fue replicada en tres dimensiones, esta fórmula es que la la hacía capaz de interactuar y moverse. Además, contaba con un sistema de voz por lo cual podía ‘hablar’ con su madre: “¿Dónde has estado, mamá?”, “¿Has pensado en mí?”, repetía la niña. Esta situación genera entre sorpresa y perturbación porque esto no era lo único, la madre llevaba puestos unos guantes sensitivos que le permitían ‘sentir’ el roce al tocar el modelo en realidad virtual.

La madre del documental coreano explicó para Aju Business Daily: “Creo que he cumplido el sueño que siempre había querido. Han pasado tres años y ahora creo que debería amarla más de lo que la echo de menos. Tengo la confianza de que la volveré a ver más adelante“.

Sin embargo, los psicólogos coinciden que este tipo de experiencias a través de las neurociencias pueden provocar incluso más traumas. Y es que el problema que se deriva de la manipulación del cerebro a niveles tan profunsos es imprevisible.

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Este tipo de tecnologías abren la posibilidad de una auténtica Matrix con consecuencias inesperadas. Aunque, en este caso, el proceso de duelo es necesario, según la psicología, para cerrar heridas, este tipo de experiencias podrían abrirlas.

La ética como ciencia humana debe jugar un papel fundamental en la definición del uso de esta serie de tecnologías. No todo lo posible debe hacerse.

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