Solo 3 de cada 10 trabajadores son felices en su empresa: 5 claves para revertir la situación

Economía

Es bien sabido que los trabajadores felices son más productivos. Siendo esto así, cabe preguntarse hasta qué punto los empleados españoles se sienten satisfechos en sus puestos de trabajo.

La respuesta a esta cuestión viene de la mano de un informe elaborado por el IESE Business School y presentado el pasado 17 de octubre: ‘Excelencia y Valores. Claves para la sostenibilidad social y empresarial’.

En el resumen de ese informe, ‘¿Somos felices en el trabajo?’, las conclusiones del IESE constatan que, en España, “solo tres de cada diez trabajadores españoles con contrato fijo se sienten felices” en su empresa.

Además, entre otras cuestiones, solo “un 13% de los hombres y un 24% de las mujeres con contrato indefinido piensa que reciben un salario justo” y acorde a sus esfuerzos.

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Para revertir esa situación, en el informe se exponen cinco propuestas clave para que las empresas se encaminen hacia la excelencia y funcionen con trabajadores felices.

En este trabajo de investigación, conducido por la profesora Mireia Las Heras, directora del International Center for Work and Family (ICWF) del IESE, también ha colaborado la empresa de recursos humanos Eurofirms.

El estudio evalúa la calidad de las compañías españolas a partir de las opiniones de sus empleados, y se ha elaborado en base a las “respuestas de 6.082 personas en edad laboral de entre 18 y 71 años” (3.271 hombres y 2.811 mujeres) en las entrevistas realizadas durante los meses de abril y mayo de 2019.

trabajadores felices

Los trabajadores felices son más productivos; 7 de cada 10 no lo son en España

Las cifras del informe

En el informe se detallan las cifras que vienen a confirmar el descontento de una cierta mayoría de empleados en España. Este es un resumen de esa estadística:

– “Siete de cada diez empleados españoles no se sienten felices en su trabajo”, a pesar de que “el 70% de los trabajadores lo da todo en su lugar de trabajo”.

– “Seis de cada diez no recomendarían su propia empresa a un amigo”.

– “Más del 80% de los encuestados odia o tiene aversión a los lunes; y cree que en sus empresas la gente enferma por estrés”.

– “Solo un 13% de hombres y un 24% de mujeres con contrato indefinido piensa que reciben un salario justo”.

– “Solo un 48% de las empresas tiene un grado de calidad intermedio”, y un 24% lo consideran deficiente. En sentido positivo, “el 28% de las organizaciones son consideradas como ‘excelentes’ por sus propios empleados.

– “Un 65% de hombres y un 60% de mujeres (con contrato indefinido) piensan que su empresa no contribuye positivamente a la sociedad.

Como consecuencia de todo ello, “los bajos niveles de identificación y compromiso de los trabajadores son la principal causa de la insatisfacción”, advierte el estudio.

A todas estas cuestiones, habría que añadir otras relacionadas con la pérdida de puestos de trabajo, como la que ha causado la reciente reestructuración de Telefónica, con una reducción de plantilla de 2.800 trabajadores; o la incógnita laboral que despierta la obligatoriedad de fichar en el trabajo.

Otro tema que mueve a una cierta preocupación es el futuro de la era digital, sobre el que los expertos son optimistas, aunque advierten de los riesgos si no se adoptan reformas que permitan una mayor seguridad y derechos básicos para los trabajadores.

trabajadora estresada

Para revertir esta imagen, el IESE propone 5 medidas empresariales

¿Cómo revertir la situación?

Volviendo al estudio del IESE, ante el escenario que dibuja, el informe propone cinco claves para revertir la situación y que las empresas puedan encaminarse hacia la excelencia con un objetivo: dar empleo a trabajadores felices.

  1. Ofrecer un salario justo. El salario indica, entre otras cosas, hasta qué punto la empresa valora, respeta y confía en los empleados.
  2. Motivar y dar oportunidades de aprendizaje. Es importante generar un ambiente de trabajo estimulante y participativo, así como desarrollar estilos de liderazgo que faciliten y promuevan ese desarrollo.
  3. Generar entornos de trabajo saludables y sin estrés. Las excesivas horas de trabajo y las pocas horas de sueño, la falta de descanso semanal y/o anual y la conexión constante a los asuntos laborales no solo tienen un coste social enorme para la sociedad, también para la empresa y el propio trabajador.
  4. Potenciar la identificación con el propósito y misión de la empresa. Sintonizar con las decisiones, políticas y valores que se promueven en la organización aumenta el nivel de compromiso, motivación y satisfacción de los trabajadores.
  5. Aportar a la sociedad. La aportación de un valor social es incluso más relevante que en épocas anteriores, ya que las nuevas generaciones se muestran especialmente sensibles en este punto.
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