P. J. Ginés
"Bienvenidos a Zombieland" es una película gamberra "de matar zombis" sin más pretensiones que reírse un rato con explosiones, violencia no-muerta y gore con mutilaciones y mordiscos. Si a uno le gusta este género, se lo pasará bien.
Y sin embargo, también es una película que consigue decir algunas cosas profundas.Por ejemplo, que de hecho en el mundo consumista e individualista donde habitamos, ya estamos viviendo como zombis, ya somos zombis. Y que solo las relaciones humanas y familiares, la primacía de la persona sobre las cosas, pueden humanizar (y salvar) al mundo.
Muchas personas se han escandalizado (o han fingido escandalizarse) por unas palabras del obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, acerca del mal y el terremoto de Haití:
“Existen males mayores que el que esos pobres de Haití están sufriendo estos días. Nosotros nos lamentamos mucho de los pobres de Haití, pero igual deberíamos, también, además de poner toda nuestra solidaridad en ayudar a los pobres, nuestros medios económicos, etc., también deberíamos de llorar por nosotros, por nuestra pobre situación espiritual, por nuestra concepción materialista de vida ¿no? Quizás es un mal más grande el que nosotros estamos padeciendo que el que esos inocentes también están sufriendo.”
El obispo Munilla lamenta "nuestra concepción materialista de la vida", una "pobre situación espiritual". No se refiere a que los españoles vayan poco a misa o no recen el "Jesusito de mi vida" antes de dormir. Se refiere a la epidemia de egoísmo, hedonismo, acedia, inacción y, en general, pasotismo que hace que los países ricos y con formación académica ni siquiera se esfuercen por transformar un mundo lleno de pobreza y miserias. ForumLibertas ha recordado muchas veces (la última, AQUÍ) que en una sociedad de la desvinculación, el asociacionismo y el activismo solidario son actividades minoritarias y esporádicas: ese es el caso de España y, aún más grave, de Europa Occidental.
Por el contrario, cuando los misioneros hablan de los pobres del Tercer Mundo, se deshacen en elegios hacia su "fuerza" y su "esperanza". Un comboniano que lleva muchos años en África escribía en su blog: "Una de las cosas que se ve en el Tercer Mundo es la tremenda esperanza de la gente, que continúa ahí a pesar de las más grandes desgracias. Es el gran tesoro de los pobres y la gran fuerza que tienen para poder salir adelante de maneras completamente diferentes a como lo haríamos nosotros."
"Una cosa es absolutamente cierta: los haitianos son duros, fuertes, valientes y tenaces. La mayoría han estado sufriendo décadas y décadas y han visto más de lo que podáis imaginar. Si la forma en que afrontan las durezas del día a día sirve de indicación, el pueblo de Haití se sobrepondrá".
Agustín Ferrer, padre de una familia misionera española del Camino Neocatecumenal que lleva desde 2001 en Haití lo explicaba así en un noticiero uruguayo:
"El pueblo haitiano está entrenado por la historia al sufrimiento. Así como los demás países en Occidente no están acostumbrados a eso, ellos lo están, y creo que van a salir adelante y vamos a ver milagros y ejemplos de civismo espectaculares. La población nos va a sorprender. Ya me sorprendió el día después del terremoto, en un campo de fútbol donde la gente se reunía para pasar la noche, escuchar sus cánticos. Miraban al cielo y le pedían a Dios que tuviera misericordia con ellos. Habrá tensión y saqueos, eso es seguro y previsible, porque si eres padre de familia y tu mujer y tus hijos se mueren de hambre, estás dispuesto a hacer cualquier cosa y eso lo entiendo perfectamente, es lógico y humano. Pero yo confío en el pueblo haitiano."
Cuando se comparan estos comentarios sobre la fuerza y tenacidad de los haitianos, y otros pobres del Tercer Mundo, con la debilidad e inmadurez de la población opulenta de Occidente (lo que Munilla llamó en la radio "concepción materialista de la vida" y "pobre situación espiritual") se entiende lo que quiso decir el obispo vasco: "quizás es un mal más grande el que nosotros estamos padeciendo".
"Bienvenidos a Zombieland" es una parábola de esta situación y es, como tantas obras de género fantástico, una profecía y una denuncia.
Los zombies son individualistas, aunque se mueven en masa. Los zombies son consumistas: solo quieren comer. Son insaciables. No son capaces de planificar ni aplazar sus deseos: buscan la satisfacción del deseo inmediato. Zombis y vampiros, en las películas antiguas, eran lentos, para dar más miedo. Pero en las películas modernas son rápidos, muy rápidos, siempre corren, porque todos los opulentos, vivimos acelerados, buscando consumir más y con más inmediatez. Los zombis son el triunfo de la materia sobre el espíritu: son materia pura, son el hombre masa. Somos nosotros cuando nos comportamos como ellos.
El protagonista de "Bienvenidos a Zombieland" cree que él ha sobrevivido porque se parecía a un zombi. Era un chico solitario, sin relaciones sociales, siempre encerrado jugando al ordenador, casi sin relacionarse con sus padres... Cuando la humanidad se hunde, y todos se convierten en zombis, queda condenado a sobrevivir en solitario... que es lo que siempre había hecho. Establece sus reglas ("siempre revisar el asiento de atrás", "matar y rematar", "no ser nunca el héroe", "ponerse el cinturón de seguridad", "calentar antes de explorar"). Pero la base de sus reglas es que no se puede confiar en los demás (aunque él no lo formule explícitamente).
Encuentra otros supervivientes, que tienen unas reglas similares: la confianza es una debilidad, el individualismo da fuerza y aumenta las posibilidades de supervivencia. Con esta mentalidad, la película describe, básicamente, como aprenden a convivir, a aceptarse, hasta llegar a ser comunidad, incluso, en palabras del joven protagonista, "una familia". Porque el individualismo es cosa de zombis, mientras que la familia es la clave de lo humano. El chaval tendrá que cambiar una de sus reglas: tener familia implica que uno debe, a veces, ser un héroe, y requiere confianza.
Las imágenes dicen más que los diálogos. Los héroes se dedican a romper todo tipo de chucherías y baratijas en una tienda turística de Arizona: falsos abalorios, falsos cristales de colores indios, falsos tambores y plumas... Cosas falsas e inútiles que la gente compraba como escapismo, como consumismo... porque ahora que los cuatro supervivientes pueden acceder a todas las tiendas, a todos los almacenes, entienden que las cosas no valen ni una milésima de lo que vale la persona.
La película no filosofa: no es una película sesuda, es una gamberrada de disparos y sesos que vuelan. Pero los valores de fondo son buenos, y la denuncia es verdadera: los zombis no están en Haití, sino en el Occidente drogado por las comodidades. "¿Os acordáis de las vacas locas? Pues pasó a las personas locas y a los zombis locos", dice el narrador para explicar el apocalipsis zombi. Pero la realidad que la locura empezó en el hombre. Llenarnos de hamburguesas, nos enseña esta película (y otro film reciente, Lluvia de albóndigas), no nos protegerá de la locura del deseo insaciable de tragar más y más.
Avatar, entre Dune y Bailando con Lobos
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=15900
Lluvia de albóndigas: un apocalipsis grasiento y alucinado
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=15882
Alicia en el País de las Maravillas, vista por Tim Burton
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=15808
2012: todo explota, pero sin salirse de los clichés
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=15465
Señales de lluvia, de Kim Stanley Robinson: poco antes del apocalipsis ecológico
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=4647
La tierra permanece, de George R. Stewart: una epidemia acaba con la raza humana
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=4690
Apocalypto: acción y violencia en el ocaso maya
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=7216