Un coche bomba estalló en Madrid a las 09,30 horas de este miércoles, 25 de mayo, tras una llamada en nombre de ETA al diario GARA. El atentado causó heridas a 4 personas, que tuvieron que ser hospitalizadas, y más de 50 ciudadanos fueron atendidos por los servicios del Samur, según informó el ministro del Interior, José Antonio Alonso. Este suceso, especialmente significativo al tratarse de un coche bomba con instinto asesino, viene a destapar los errores cometidos por el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, por la forma en que está gestionando un posible diálogo con la banda terrorista para alcanzar la paz en Euskadi.
Alonso confirmó que a las 08,45 horas una llamada telefónica a GARA avisó de la colocación de un coche bomba que detonaría a los tres cuartos de hora. La policía se trasladó inmediatamente al lugar de los hechos y controló la situación a las 9,15, aunque no pudo evitar que entre 18 y 20 kilos de cloratita estallaran a la hora prevista, tal como explicó el ministro. El vehículo, una furgoneta Renault Express, fue robado este martes en San Lorenzo del Escorial.
Tras el atentado, Zapatero se apresuró a reiterar desde el Senado que el objetivo del Ejecutivo es “combatir y acabar con el terrorismo” y que el único destino de ETA es abandonar las armas y disolverse, después de que el portavoz del Partido Popular, Pío García Escudero, expresó el apoyo de su grupo al Gobierno. Sin embargo, Escudero también consideró que la nueva acción terrorista “no parece un deseo de negociación sino más bien un intento de presión”.
Dar alas a ETA
El atentado, que se produjo 24 horas después de que el portavoz de Batasuna Arnaldo Otegui asegurara en una entrevista al programa de Televisió de Catalunya, La nit al dia, que ETA quiere una salida negociada al “conflicto vasco”, constata que la manera en que el presidente del Gobierno está gestionando el problema no hace otra cosa que dar alas a la organización terrorista.
Dos errores fundamentales se pueden destacar en las decisiones tomadas por Zapatero a la búsqueda de un supuesto diálogo con ETA: Dar juego político a la banda terrorista, o sea, hacer declaraciones sobre la posibilidad de ese diálogo sin que ETA haya abandonado las armas; y reavivar su brazo político, al dejar que Batasuna se exprese y al oponerse a ilegalizar al Partido Comunista de las Tierras Vascas, que ha obtenido los votos de la izquierda abertzale y estará presente en el Parlamento vasco.
Hay que considerar, sin ir más lejos, que este mismo martes el dirigente batasuno Pernando Barrena aseguraba que “el Gobierno desconoce cuál es el significado de la palabra tregua”, aludiendo a las detenciones de presuntos etarras en Francia.
Por otra parte, este atentado también viene a demostrar que tienen razón las voces críticas con el optimismo del presidente del Gobierno cuando habla del debilitamiento del entorno de la banda terrorista y de que ETA lleva dos años sin matar, mientras la banda terrorista sigue sembrando el terror. El pasado domingo los terroristas colocaron dos bombas en Zarauz y una semana antes cuatro artefactos explotaron contra cuatro empresas de Guipúzcoa.
El affaire Savater
En las últimas semanas ha habido un agrio debate político, dentro y fuera del Congreso de los Diputados, sobre cuál es el marco idóneo para un diálogo entre el Gobierno y la banda terrorista. La confrontación se acentuó hace unos días al confirmar el filósofo y escritor Fernando Savater a Mariano Rajoy que Zapatero le había manifestado en una reunión privada que la dirección de ETA le había enviado mensajes en el sentido de establecer un diálogo.
Varios ministros y dirigentes socialistas han intentado acallar la polémica aclarando que ese diálogo no llegará hasta que ETA abandone definitivamente las armas. Sin embargo, el pez que se muerde la cola, o sea dejar las armas para dialogar o dialogar para dejar las armas, sigue marcando el debate político y social.
Discreción y consenso obligados
Las críticas a Zapatero apuntan también a la falta de discreción y marginación de la oposición en los pasos dados por el Ejecutivo central para alcanzar la paz en Euskadi.
Todos los gobiernos anteriores han intentado abrir canales de diálogo con ETA para alcanzar la paz definitiva, y eso está bien, pero siempre desde la discreción y con un consenso que incluya como mínimo un acuerdo previo con el principal partido de la oposición. Es por eso que los deslices de Zapatero se refieren más al procedimiento y las formas que al hecho en sí de la necesidad y la defensa del diálogo.
Reacciones tras el atentado
Tras el atentado perpetrado este miércoles en Madrid, las primeras reacciones no se han hecho esperar. Así, entre ellas, el portavoz del Partido Popular en el Congreso, Eduardo Zaplana, pidió al Gobierno que reflexione sobre su política antiterrorista y que vuelva a “combatir con toda contundencia” a ETA, ya que “todo lo que sea darles balones de oxígeno y apelaciones al diálogo” es “un gran error”.
También el secretario general de Convergencia i Unió, Josep Antoni Duran i Lleida, condenó el atentado y sugirió que “el Gobierno debe hacer su trabajo de acuerdo con lo que tiene aprobado en el Parlamento y cuantas menos declaraciones y más prudente sea el Gobierno, mejor para todos y mejor para la lucha antiterrorista”.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, también se refirió al atentado y dijo que “ETA hace lo que sabe hacer”, que es poner bombas y alterar la vida de los ciudadanos. Sobre las posibilidades de una tregua, Aguirre manifestó que “parece mentira que tras cuarenta años algunos no se den cuenta” de la forma de proceder de la banda etarra, en clara referencia al Gobierno y al inicio de una eventual negociación.
Por su parte, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, señaló en la zona del atentado que “hay que ser conscientes de que ETA carece de ninguna voluntad de hacer otra cosa que causar terror”.
La portavoz del Gobierno vasco en funciones, Miren Azcarate, se preguntó después del atentado si ésa “es la contribución de ETA a la paz” y pidió a la organización terrorista “que se retire y deje las armas”. “Todos los días se nos está hablando de que la paz es posible y eso crea ilusión y esperanza, y ETA viene una vez más a echar tierra y sal a estas esperanzas de conseguir la paz y la normalización política”.
Por último, varios vecinos y comerciantes de la calle Rufino González, donde su produjo el atentado, manifestaron también su indignación con Zapatero por su propuesta de diálogo con la banda terrorista. "El culpable de esto es el Gobierno, que negocia con ellos y les da cancha", aseguró Virgilio, vecino del barrio, en declaraciones a EUROPA PRESS televisión.