El pasado 7 de julio, Bush afirmaba que los integrantes del G-8 deben dirigirse hacia una “era post Kyoto” que incluya también a países como China e India, si se quieren solucionar los problemas medioambientales del planeta, tal como informábamos en un anterior artículo. Tan sólo 20 días después, Estados Unidos ha dado los primeros pasos en esa dirección y firmó este jueves, 28 de julio, un acuerdo de colaboración con China, India, Australia, Japón y Corea del Sur para desarrollar tecnologías más limpias y eficaces que ayuden a reducir las emisiones de gases contaminantes, con el objetivo de combatir el efecto invernadero.
Las 6 naciones que firmaron el acuerdo en Vientiane, la capital de Laos, y que son responsables en conjunto de aproximadamente el 40 por ciento de las emisiones de gas en todo el mundo, eluden con su nueva propuesta el compromiso de asignar cuotas de reducción de gases alcanzado en Kyoto.
Cabe recordar, tal como informábamos en otro artículo publicado el pasado 1 de marzo, que se prevé un incremento de más del 60 por ciento del consumo energético y de las emisiones de CO2 de aquí al 2030, sobre todo teniendo en cuenta que los chinos ya son los primeros consumidores de alimentación y energía.
El comunicado del acuerdo fue efectuado por los ministros de Asuntos Exteriores y representantes de los seis países firmantes del pacto durante la reunión que celebró la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) con sus principales socios en Laos.
La llave, las nuevas tecnologías
El acuerdo anunciado este jueves, después casi un año de negociaciones, contempla la colaboración en áreas como la del gas natural licuado y el metano, así como en el campo de energías como la nuclear y geotérmica, entre otras. “La llave para combatir los cambios climáticos es la adopción de nuevas y apropiadas tecnologías”, manifestó el ministro australiano de Exteriores, Alexander Downer, en rueda de prensa.
“Para combatir las emisiones de gases contaminantes es necesario incrementar la investigación y, especialmente, coordinar los trabajos de investigación”, añadió Downer. Asimismo, el viceministro japonés de Exteriores, Ichiko Aizawa, manifestó que “el desarrollo de tecnología es esencial para luchar contra la emisión de gases”.
“Con este acuerdo entre importantes países en desarrollo e industrializados se pretende afrontar los retos que nos plantea el cambio climático, la seguridad energética y la contaminación atmosférica de una manera que alienta el desarrollo económico y reduce la pobreza', dijo por su parte el jefe de la delegación china, Liu Yongxing.
Según el pacto, las seis naciones trabajarán juntas para desarrollar, aplicar y transferir tecnologías más limpias y eficaces con el fin de lograr una reducción de la contaminación y mayor seguridad energética, teniendo en cuenta la preocupación que causan los cambios medioambientales y de acuerdo a los principios contenidos en la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
Estados Unidos, China, India, Australia, Japón y Corea del Sur, los países firmantes, consideraron que este acuerdo complementa el Protocolo de Kyoto, creado para reducir las emisiones de gases contaminantes de la atmósfera, entre ellos el dióxido de carbono (CO2) procedente de la quema de combustibles fósiles.
“Un complemento, no una alternativa”
“Es un complemento y no una alternativa al Protocolo de Kyoto” apuntó el subsecretario norteamericano de Estado, Robert Zoellick, durante la misma conferencia de prensa conjunta.
El Protocolo de Kyoto, que vio la luz en 1997 y entró en vigor el pasado 17 de febrero después de que fuera ratificado por el presidente ruso, Vladimir Putin, no ha conseguido hasta ahora su objetivo de reducir de manera significativa la emisión de gases, al ser incumplido por muchos de los países firmantes. “Las tecnologías son más efectivas que las declaraciones políticas”, manifestó en ese sentido Downer.
De hecho, Japón es el único de los seis países firmantes del nuevo acuerdo, dirigido a crear energías limpias para las economías de mayor consumo, como China e India, que ha ratificado el Protocolo de Kyoto. Australia y EEUU, por su parte, se resisten a firmar el Protocolo de Kyoto porque, según ellos, su puesta en práctica causará un alza de los precios de la energía, lo que dañará sus respectivas economías y llevará a la perdida de millones de puestos de trabajo.
El Protocolo de Kyoto actúa contra las emisiones de anhídrido carbónico, dióxido de carbono, metano, óxido nitroso, hidrofluorocarbono, perfluorocarbono y hexafluoruro sulfúrico, a las que los científicos atribuyen el efecto invernadero, el aumento de la temperatura del planeta y la destrucción de la capa de ozono.
Ascenso de las temperaturas
Las temperaturas subieron un grado durante el siglo pasado, lo que, según los científicos, ha contribuido a elevar el nivel de los océanos y ha originado disfunciones en los ecosistemas.
Los países que participan en este proyecto, denominado Sociedad Asia-Pacífico para el Desarrollo y el Clima, celebrarán su primera reunión a nivel ministerial el próximo 14 noviembre en la ciudad australiana de Adelaida.
“Este acuerdo ve la luz en el momento oportuno”, dijo el canciller surcoreano, Ban Ki Moon, tras afirmar que Seúl está determinada a participar en el proyecto “especialmente en la vertiente técnica”.
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