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28/09/2004 - Homosexualismo político
Los argumentos del prestigioso psiquiatra Enrique Rojas contra las adopciones homosexuales
El niño es sometido a lo que él llama “un experimento”: No puede pronunciarse, le falta el referente masculino o femenino y, sobre todo, carece de información en un momento clave para lo que será su futuro como persona
Enrique Rojas pronunció este lunes una interesante conferencia en la sede barcelonesa de Médicos Cristianos de Cataluña
Mª Victoria Giménez

El psiquiatra andaluz Enrique Rojas pronunció, el lunes 27 de septiembre en la sede barcelonesa de la organización Médicos Cristianos de Cataluña, una conferencia sobre las adopciones homosexuales en la que aportó sólidos argumentos científicos. El prestigioso especialista, nacido en Granada en 1955, ha escrito ya muchos libros sobre cuestiones relacionados tanto con su ámbito médico como con otras cuestiones ligadas al pensamiento y la mentalidad dominante de nuestro tiempo: Las depresiones, la New Age, la banalización de la sexualidad y el amor son algunos de los grandes temas que ha tratado. Para él, la presión de los grupos homosexuales para generalizar la adopción de gays y lesbianas (que estará automáticamente incluida si se legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo) tiene su origen en lo que él llama “la tetrología formada por el hedonismo, el consumismo, la permisividad y el relativismo”. Poco antes de su exposición, repasó para los medios de comunicación algunos temas actuales y muy interesantes.

 

-¿Cuál es su posición ante la adopción por parte de parejas homosexuales?

 

-En los últimos 7 u 8 años, se ha trabajado sobre este tema tanto en la Unión Europea como en todo el mundo. Se considera que, aunque no hay estudios metodológicamente rigurosos en sentido estricto, la adopción de hijos en parejas homosexuales no es buena por varias razones. En primer lugar, el niño no tiene capacidad para hacer una declaración sobre si quiere o no tener unos padres homosexuales o heterosexuales (lo que se llama un consentimiento informado). En la medicina actual, el consentimiento es importantísimo, por ejemplo cuando se dan fármacos a los pacientes. Se explican los efectos secundarios que puede tener ese medicamento y se pide a esa persona que firme un escrito por el que asiente que va a tomarlo. El niño, sin embargo, no tiene capacidad para hacer esto. Por otro lado, las parejas de gays y lesbianas constituyen una especie de laboratorio psicológico en el cual el niño es sometido a un experimento, tener dos padres o dos madres, cuyo resultado no se va a saber cuál es. En tercer lugar, el niño no tiene capacidad ni posibilidad de tener los dos grandes componentes de la naturaleza humana, que son la masculinidad y la feminidad. Cada uno aporta, en el mundo occidental, todo lo que significan esos dos ingredientes. Pero además, la adopción en parejas gays significa una explotación del niño, que no puede defenderse de esta situación y que la acepta porque una pareja, que no es familia ni matrimonio, consigue adoptarle.

 

-Por lo que usted explica, hay muchas contradicciones en todo lo que es la defensa de la adopción homosexual...

 

-Sí. Por ejemplo, en la Declaración Internacional de La Haya, a pesar de que Holanda es el país más permisivo de la Unión Europea, se acepta la adopción de niños por parte de homosexuales siempre que sean holandeses. El problema de este documento es que mira más el interés de la pareja que el del niño. Por tanto, un niño no es acogido en una familia, sino que es una pareja homosexual s la que recibe a un niño. Pero además, hay mas argumentos para decir “no” a las adopciones por parte de homosexuales: Uno es el afectivo o sentimental, otro es el de la personalidad y la educación de todo lo que es la estructura de la forma de ser del niño y, finalmente, las repercusiones y los riesgos que este tipo de adopción tiene en el resultado educativo del propio niño.

 

-¿Cuáles son esas repercusiones?

 

-Sobre todo que es mas fácil que el niño se homosexualice. Además, el niño tiene un sesgo; le falta información. Es como si a mí me explicasen sólo una parte, por ejemplo, de la historia de España. Por otro lado, está la gran cuestión de los derechos. El niño tiene unas exigencias que no puede expresar por la edad que tiene. Dicho esto, debo recordar que tengo un gran respeto por la conducta homosexual y, sobre todo, por los gays y lesbianas como personas. Ellos tienen todos los derechos, como cualquier ser humano, aunque evidentemente esa conducta incluye muchos aspectos de desorden. La homosexualidad egosintónica es la de una persona que se siente bien con su conducta, mientras que la egodistónica corresponde a la de quien, teniendo esa conducta, está mal con ella y tiene ansiedad porque no se siente a gusto.

 

-¿Qué ejemplos nos puede citar para demostrar esto?

 

-Aunque no hay una experiencia muy fidedigna porque los estudios son muy pequeños, los niños adoptados por parejas homosexuales tienen más posibilidades de sufrir un desajuste de la personalidad, lo que en inglés se llama personality disorder. Narcisismo, inmadurez y obsesiones son algunas de las manifestaciones de estas personas, que presentan, en definitiva, una personalidad no bien construida. En España hay un estudio del año 2003, elaborado por María del Mar González, una psicóloga de la Universidad de Sevilla, sobre una muestra de 25 parejas homosexuales, pero le falla la base porque es sesgado, no aleatorio. Por tanto, no cuenta con la necesaria metodología científica estricta.

 

-Entonces, ¿en qué nos basamos?

 

-En lo que es toda la experiencia de la educación de un niño en familia, entendida ésta como el núcleo de la sociedad, su célula más importante. Los dos primeros elementos en que el niño se apoya para construir su personalidad son sus padres. En ellos basa lo que se llama el modelo de identidad. No sabemos el resultado del experimento o la investigación global sobre lo que puede provocar en un niño el ser adoptado por una pareja de gays o lesbianas. Pero a priori, con los datos que tenemos sobre el tapete (que los hay), podemos afirmar que un niño que es educado por dos personas del mismo sexo tiene más posibilidades de presentar fallos, defectos o errores psicológicos que otro educado por una familia constituida por hombre y mujer.

 

-Además de las mayores posibilidades de que sea homosexual, ¿qué otros rasgos puede presentar un niño adoptado por gays o lesbianas?

 

-Va a tener una personalidad más endeble, inmadura, insegura, inestable y con autoestima baja. Por otro lado, todo niño adoptado siempre tiene una problemática de aceptación de la adopción (¿quiénes son mis padres?, ¿de dónde procedo?, etc.). Pero en este caso, además, la pregunta es “de dónde procedo yo” y “por qué tengo yo estos padres que me han adoptado, con unas características distintas a las naturales y habituales”. En definitiva, son niños que deben superar unas pruebas mayores que en el caso de un hijo adoptado por pareja heterosexual.

 

-Como médico, ¿qué es lo primero que usted nos diría sobre la homosexualidad?

 

-Antes hablaría de la sexualidad en general, ya que se ha convertido en algo así como una religión en los últimos 30 años. Se ha endiosado y ha pasado a ser como algo divertido y banal de lo que se puede hablar a cualquier hora. Y esto ha perdido al ser humano, el mismo que protagoniza grandes avances científicos (investigación en medicina, trasplantes, etc.). Y el hombre está perdido en el sentido de que no tiene criterio, o tiene menos, porque su ética se mueve en unos parámetros que yo califico de light, ese adjetivo que presenta como ingredientes el hedonismo (placer por encima de todo), el consumismo (tanto tienes, tanto vales), la permisividad (todo vale, no hay campos restringidos) y el relativismo (el único absoluto es precisamente la absolutización de lo relativo). Esta tetralogía, hilvanada por el materialismo, da lugar a la ética indolora, también llamada New Age o religión a la carta. En resumen, la sexualidad está dentro del campo de la afectividad. El sexo sin amor, como “de usar y tirar”, es una relación cuerpo a cuerpo en la que se utiliza al otro como objeto de placer. En el otro extremo, está la relación sexual con amor auténtico, de persona a persona, íntegra. Vivimos en una sociedad que utiliza a las personas como si fueran cosas. Y en todo ese registro de la permisividad, aparece la homosexualidad, cuyo gen no se ha descubierto todavía en ningún país. Pero al mismo tiempo, existe una presión muy fuerte de los grupos homosexuales a favor de esta orientación, lo que la ha convertido precisamente en una religión mientras paradójicamente se presenta la sexualidad como algo divertido.

 

-Aunque la mentalidad de ahora tiene mucho de nuevo, la atracción hacia personas del mismo sexo no es nueva, ¿verdad?

 

-La homosexualidad ha existido siempre en la historia del pensamiento, aunque con porcentajes muy pequeños. Hoy se sabe que la homosexualidad congénita la tienen entre el 2 y 5 por ciento de gays y lesbianas, mientras que el resto es adquirida. Hay muchos factores (sociales, culturales, educativos y económicos) que explican la homosexualidad adquirida. Es la gran arma de los grupos mediáticos orientación, que tratan de presentar esta orientación como algo normal y, entonces, presionan a la sociedad para que la sociedad la promocione.

 

-¿Cómo suele definir usted lo que es y lo que no es la homosexualidad?

 

-La homosexualidad no es una enfermedad, sino un desajuste psicológico que puede ser congénito o adquirido, pero que tiene solución.

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