Crisis económicas y clases sociales

Economía

Las clases sociales no existen, pero como las meigas, de “haberlas haylas”, y no todas lo han pasado igual a consecuencia de la Gran Contracción que se inició en el 2008, ahora justo hace una década, con la crisis de Lehman Brothers, aunque sus motores de arranque fueran muy anteriores a aquella fecha.

Un estudio de Olga Salido, profesora de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid  ha dado a conocer en el  Observatorio Social de La Caixa,  un estudio donde se puede observar con mayor detalle la magnitud de los cambios entre 2008 y 2013

Considerando el conjunto de la sociedad de acuerdo con sus ingresos, y dividida aquella en diez partes (deciles), donde 1 designa el que se sitúa por debajo de todos y 10 en el máximo, y considerando que las clases medias se encuentran entre los deciles 3 y 8, media baja, 3 y 4, media media 5 y 6, y media alta (7 y 8), el gráfico siguiente permite observar como en la clase alta (9 y10) la característica principal ha sido el mantenimiento de su situación o bien su mejora. Prácticamente el 69 % del nivel top ha mantenido o mejorado sus ingresos, así como casi el 62% el decil 9.  Un 20% en el primer caso, que se convierte en un 36% en el segundo grupo citado, han descendido a la clase media, mientras que entre un 1% y un 3% han caído en los niveles de pobreza, siendo de todo el conjunto los grandes damnificados.

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Dos datos merecen ser destacados. Los niveles 9 y 10 de ingresos son (1) quienes mejor han mantenido su posición y (2) a pesar de encontrarse en el vértice de la distribución de la renta, ocupan el segundo y tercer lugar entre los deciles que han visto una mejora mayor. El primer lugar lo ocupa el decil 8, es decir el grupo de mayores ingresos de la clase media alta. Todos estos son quienes mejor han superado la crisis, incluso se han beneficiado ampliamente con ella.

En el otro extremo de la distribución de los ingresos, los grupos 1 y 2 se mantienen en esta situación o empeoran entre el 75% (1) y el 52% (2) mientras que entre un 24% y un 48% mejoran, casi todos ellos, hacia los grupos de clase media.

El amplio abanico de clases medias sigue la misma lógica: cuanto mayores eran sus ingresos mejor les ha ido. Un balance entre enriquecimiento y empobrecimiento por deciles nos diría que en términos de población afectada, que de los deciles 3 a 5 la población que se ha empobrecido es mucho más numerosa; mucho más en el nivel inferior, casi rozando el empate con la inferior, mientras que para los deciles 6,7 y 8 sucede exactamente lo contrario, la situación mejora y lo hace tanto más cuanto mejor era el punto de partida de la renta.

La idea, con todos los matices aplicados, y más que se podrían hacer, es esta: La crisis ha castigado a todos, y también ha beneficiado a algunos. Lo que sucede es que la distribución de estas cargas negativas y positivas ha sido muy desigual, de manera que ha contribuido a acrecentar la desigualdad. De los ingresos medios (decil 5) hacia abajo la situación ha empeorado, mientras que del 6 hacia arriba ha mejorado. En los grupos centrales el  empeoramiento o la mejora han sido mínimos, mientras que en los extremos los efectos contrapuestos han sido máximos.

Final: debilitamiento de la clase media de menores ingresos, empeoramiento de los mas pobres, y aumento de la desigualdad.

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