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Es hora de dejar de negar la realidad sobre los deportistas transexuales

(The Daily Signal / Jared Eckert) Una atleta transgénero, Lia Thomas, dominó durante un encuentro de natación femenina en Estados Unidos el pasado 20 de noviembre en el que competían atletas que representaban a las universidades de Cornell, Princeton y Pensilvania.

Lia Thomas, un hombre biológico que se identifica como mujer, estableció nuevos récords de la Ivy League en los 500 y 200 libres femeninos y pulverizó numerosos récords de la UPenn en natación femenina.

En la final de los 1650 libres, Lia Thomas, que solía nadar en el equipo masculino de UPenn como Will Thomas, terminó en primer lugar con una devastadora ventaja de 38 segundos.

Lamentablemente, historias como ésta son cada vez más frecuentes. Si la administración Biden-Harris se sale con la suya, podrían convertirse en la norma.

Apenas unas semanas después de que Lia Thomas derrotara a sus compañeras de equipo biológicamente femeninas, el Departamento de Educación del presidente Joe Biden anunció sus planes de modificar la normativa del Título IX para adaptarla a la orden ejecutiva del presidente sobre lo que denomina «Prevención y lucha contra la discriminación por motivos de identidad de género u orientación sexual».

Estas enmiendas del Departamento de Educación permitirán a los varones biológicos competir contra las mujeres en nombre de la «igualdad» y la «prevención de la discriminación».

Pero la verdad es que estas enmiendas son contrarias a la realidad, la igualdad y la opinión popular.

Los niveles hormonales por sí solos no convierten a alguien en mujer. Y ninguna cantidad de hormonas del sexo opuesto puede contrarrestar los beneficios biológicos de la genética y el desarrollo masculinos.

Un estudio realizado en 2020 por el BMJ (British Journal of Medicine), muestra que los atletas masculinos que están en proceso de «transición» conservan una ventaja competitiva frente a las mujeres incluso después de dos años de tomar estrógenos.

En otros tiempos, no habría hecho falta un estudio científico para demostrarlo. La ventaja de 38 segundos de Thomas en el estilo libre habla por sí sola.

Y sin embargo, los ideólogos de género siguen negando la realidad.

A pesar de lo que dice la ciencia, la NCAA -y el Comité Olímpico Internacional- exige que se suprima la testosterona de un varón biológico durante sólo un año antes de que ese varón sea libre de competir contra las mujeres.

Al igual que la NCAA, el último anuncio de la administración Biden niega la ciencia respecto del sexo biológico.

Sin embargo, negar la verdad tiene consecuencias. En concreto, la negación de la realidad sexual priva a las mujeres de las mismas oportunidades protegidas por la ley.

La paliza de Thomas a las nadadoras de la Ivy League es sólo el último ejemplo. La atleta femenina que habría quedado en primer lugar acabó en segundo lugar frente a Thomas, un hombre biológico con una ventaja biológica demostrada.

Es más, las marcas personales de Lia Thomas en los 500 y 1650 libres romperían los actuales récords de la NCAA en natación femenina establecidos por una medallista de oro olímpica, Katie Ledecky.

Podemos imaginar que Thomas hubiera competido contra Ledecky y hubiera hecho su mejor marca personal. El mundo podría no haber conocido nunca a Ledecky. Ahora imaginen cuántas mujeres atletas perderán oportunidades de becas y carreras si se vieran obligadas a competir contra hombres biológicos en cada competición. Este es el mundo que estamos construyendo.

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2 Comentarios. Dejar nuevo

  • No es el mundo que «estamos construyendo», sino el mundo que algunos «están destruyendo».

    Responder
  • ¿Biden-Harris son anti discriminación? Demuéstrenlo. Si un ciego quiere ser evaluador de conducción de autos, y tener la facultad de dar un dictamen con base en el cual se puedan expedir las licencias, no se le puede discriminar.
    Si una persona se percibe como rica, tiene todo el derecho a exigir que el gobierno le suministre una mansión y un auto de lujo.

    Responder

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