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El orden cristiano en la economía

Libertades

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El motor esencial de la economía no puede ser ni la voluntad egoísta del lucro, ni la voluntad absorbente del colectivismo estatal. Tiene que ser la voluntad de servir y el espíritu de sacrificio.

Se requiere una organización social, racional, fraterna y solidaria tanto en la producción como en la distribución de los bienes materiales. Organización en el cuadro de las profesiones y en el ámbito de la Nación la cual no debe ser, en principio, obra del Estado; pero sí tiene que intervenir con carácter subsidiario.

La empresa económica tiene que dejar de ser un lugar de contradicciones, para llegar a ser un lugar de colaboración entre todos sus miembros, esto es, una comunidad de personas dentro de la unidad de dirección y la jerarquía necesaria de funciones y de responsabilidades.

Es menester que la economía nacional se desenvuelva en un equilibrio renovado entre la libertad de iniciativa empresaria y el cuadro de las profesiones organizadas.

La profesión, estructurada como sindicato o corporación, debe agrupar a todos los agentes económicos que participan en la producción de bienes o de servicios análogos o por lo menos, concurrentes a un mismo fin.

La organización sindical o corporativa de las profesiones resulta así una verdadera sociedad natural. Por su mediación, la libre concurrencia sin límites es reemplazada por una colaboración razonable de los que tienen un interés común.

Las profesiones organizadas integran, a su vez, las grandes corporaciones de la agricultura, de la industria, de la energía, de la minería, del transporte, del comercio, del crédito, etc.

Los representantes de las grandes corporaciones constituyen un consejo económico nacional que debe ser expresión de los intereses más generales.

El Estado ejerce la función de árbitro entre las corporaciones profesionales; interviene en el control de las industrias y servicios vitales del comercio, sobre todo, del exterior y del crédito; interviene, además, en función subsidiaria, en caso de incapacidad o deficiencia en los grupos intermedios o en las personas.

Quiere decir que para superar al liberalismo y prevenir al socialismo, se debe promulgar para la economía nacional, un Estatuto de Derecho Público, fundado en la comunidad de responsabilidades entre todos los que participan en la producción, en la distribución y en los servicios.

La solución de la cuestión social debe buscarse en la paridad fundamental entre patrones y empleados, a través de una tarea conjunta de todos los sujetos económicos integrados en organismos representativos. Se debe estimular y favorecer por todos los medios, el acceso a la propiedad al mayor número que sea posible, lo cual significa una intensificación progresiva de la iniciativa personal y de grupos asociados. El equilibrio entre la libre iniciativa personal y las exigencias del bien común se logrará a través de las profesiones organizadas. Llegado el caso, el sacrificio será de todos para todos, así como todos para todos, así como la riqueza deberá alcanzar con mayor solicitud a los más necesitados. Lo necesario ha de primar sobre lo debido y la caridad sobre la justicia.

Genta, El Nacionalismo Argentino.

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