El pueblo de Nicaragua se manifiesta a favor de sus obispos

“¡Obispo, amigo, el pueblo está contigo!”. Con estas consignas miles de personas se han manifestado en Nicaragua para defender a sus obispos. La Iglesia ha jugado un papel clave contra las violaciones a los derechos humanos en este país sumido en una profunda crisis que ha dejado en 102 días más de 300 muertos. El presidente Daniel Ortega, además, ha acusado a los obispos de incitar a la violencia y los ha tildado de “golpistas”. El Gobierno también convocó a sus simpatizantes a mostrar su apoyo al comandante en una manifestación en la capital.

Ortega había solicitado a la Iglesia que fuese mediadora en el Diálogo Nacional que pretendía encontrar una salida a la crisis política que vive el país. Los obispos convocaron a un grupo destacado de personalidades –entre ellos estudiantes, empresarios, campesinos, feministas, sindicalistas y académicos– para que negociaron con los delegados de Ortega. Ellos formaron la opositora Alianza Cívica. El mandatario esperaba poder controlar las negociaciones, pero desde el primer día del diálogo, en mayo, cuando Ortega estuvo presente, el libreto no fue como él esperaba. El estudiante Lesther Alemán, de apenas 20 años, interrumpió al mandatario y le espetó que esa era “su mesa de rendición”.

Desde entonces en las negociaciones se ha logrado que organizaciones internacionales de derechos humanos ingresen al país y se forme un grupo de expertos independientes que investigue la violencia que desde abril ha ensangrentado a esta pequeña nación centroamericana. Los obispos presentaron a Ortega, además, una propuesta de negociación que incluye el adelanto de las elecciones para marzo de 2019, pero el mandatario, aferrado al poder, ha rechazo discutirla. Por esa intransigencia el diálogo se mantiene estancando.

El 19 de julio, durante la celebración del 39 aniversario de la revolución sandinista, Ortega acusó de golpistas a los obispos e intentó desacreditarlos para borrarlos como mediadores del diálogo. Fuentes consultadas en Managua afirman que el mandatario quiere moldear un diálogo a su medida, por lo que está en negociaciones con el Sistema Centroamericano de Integración Económica (SICA) para que esta organización regional funcione como garante de los acuerdos. Al menos tres representantes de la Alianza Cívica confirmaron el viernes que el secretario general del SICA, el expresidente guatemalteco Vinicio Cerezo, los ha llamado para “tantear” su disposición sobre la propuesta de Ortega. La Alianza, sin embargo, ha dicho que no permitirá que los obispos sean retirados como garantes. Fuentes diplomáticas dijeron que los países centroamericanos no han dado un mandato al SICA para mediar en las negociaciones nicaragüenses.

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En la marcha del sábado participaba el monseñor Miguel Mántica, uno de los curas que ha estado involucrado en la organización del diálogo. Vestido de negro y con la bandera blanca y amarilla de la Iglesia amarrada al cuello, el cura dijo que la manifestación de Managua era una muestra de que “el pueblo de Nicaragua quiere a la Conferencia Episcopal como el canal de medicación y testigo” en las negociaciones con Ortega. “Creo que es inútil buscar otros caminos que no van a dar ningún fruto”, advirtió.

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