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La conmovedora carta de un sacerdote sobre sus hermanos misioneros

Misioneros que no son morbosa noticia eclesial

Querido hermano y hermana periodista:

Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misioneros. Me da un gran dolor el profundo mal de que personas que deberían ser señales del amor de Dios sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique tales actos. No hay duda de que la Iglesia no puede estar sino del lado de los débiles, de los más indefensos. Por lo tanto todas las medidas que sean tomadas para la protección y prevención de la dignidad de los niños serán siempre una prioridad absoluta.

Veo en muchos medios de información, sobre todo en vuestro periódico, la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. Así aparece uno de una ciudad de USA, de la década de los 70, otro en Australia de los años 80 y así otros casos recientes… ¡Ciertamente todo es condenable! Se ven algunas presentaciones periodísticas ponderadas y equilibradas, otras amplificadas, llenas de preconceptos y hasta de odio. ¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo!

P. Martín Lasarte, SDB

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1 Comentario. Dejar nuevo

  • Clarita Perdomo
    23 octubre, 2019 22:10

    Gracias padre Martín por hacer volver nuestra mirada hacia la verdadera y santa vida de tantos y tantos sacerdotes católicos que se gastan y desgastan por vivir a Cristo en medio de esta sociedad.

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