Redes sociales en familia, red de amor en el mundo

Frente a tanto encarnizamiento y fustigación como se extiende por el orbe desde las redes sociales contra quien nos parece o nos es molesto, tantas veces injustamente y negando la presunción de inocencia a tantas personas que a menudo no son culpables sino diferentes, el Papa Francisco, respondiendo en el avión a las preguntas de los periodistas en pleno vuelo a su regreso a Roma tras el Encuentro Mundial de las Familias de este agosto en Irlanda, destacó que “se deben decir las cosas, pero siempre desde la presunción legal de inocencia y no con la presunción de culpa”. Se refería, en respuesta a la pregunta de una periodista, a ciertos casos denunciados de abuso sexual por parte de miembros de la Iglesia en que después del proceso judicial se ha demostrado que eran falsos, y que el culpable era el denunciante, que “era un joven fantasioso”. Proclamó que debe defenderse el principio jurídico denominado “nadie es malo si no se prueba”, que algunos medios de comunicación niegan al hacer juicios prematuros ante una denuncia en trámite de investigación judicial, lo cual es un calvario injusto; más, cuanto más mediático sea, porque la red de desconfianza y el mal que se extiende por el mundo es mayor y más incontrolable cuando el mal ya se ha hecho. Contra ese evidente flagrante mal uso de los medios de comunicación, defendió un uso moderado de las redes sociales al afirmar prolijamente que “las redes sociales no son necesariamente un problema para las familias, sino que pueden ayudar a construir una red de amistades, solidaridad y apoyo mutuo. Las familias pueden conectarse a través de internet y beneficiarse de ello. Las redes sociales pueden ser beneficiosas si se usan con moderación y prudencia. Por ejemplo, vosotros, que participáis en este Encuentro Mundial de las Familias, formáis una red espiritual y de amistad, y las redes sociales os pueden ayudar a mantener este vínculo y extenderlo a otras familias en muchas partes del mundo. Es importante, sin embargo, que estos medios no se conviertan en una amenaza para la verdadera red de relaciones de carne y hueso, aprisionándonos en una realidad virtual y aislándonos de las relaciones auténticas”. Me temo, digo yo, que no es ese el clima que se respira en tantas familias en la actualidad, que se rompen por egoísmos y envites del ego, lejos de crear un sano ambiente de amor de dentro a fuera para, con el ejemplo y de obra, influir en nuestra sociedad, tan necesitada y sedienta de amor. Que no quede en palabras bonitas de un Papa. ¿Qué haces tú?

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