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La religión es un factor estabilizador y que da seguridad

Que la religión es un factor estabilizador y que da seguridad ha sido una experiencia constatada a lo largo de años en el centro Braval, del barrio barcelonés del Raval, entre jóvenes de diversas religiones que coinciden en aquel lugar de formación. Es una confirmación de que, si las personas son respectadas y acogidas con cariño, la diversidad de religiones, como las de razas o lenguas, no es motivo de conflicto.

A aquel centro del Opus Dei en dicho barrio céntrico de Barcelona con alto nivel de marginalidad social acuden jóvenes de nueve religiones: católicos, evangelistas, adventistas, ortodoxos, musulmanes, budistas, hindús, testigos de Jehová y judíos, así como personas sin religión. Una gran parte son inmigrantes o hijos de inmigrantes, aunque nacidos ya en España. El director de Braval, Josep Masabeu, explicaba que los chicos hablan mucho de religión entre ellos, preguntándose por la forma de actuar de unos y otros. Por ejemplo, por qué aquél come tal cosa o no la come, o sobre sus costumbres, indumentarias o creencias.

El que la religión no sea un elemento de confrontación no deriva de que se la margine y no se hable de ella.

Además de la multiplicidad de creencias de los asistentes, aquel centro no esconde su identidad católica, tiene una capilla -una sala de rezar la llaman algunos de religiones no cristianas- y un sacerdote acude allí un día a la semana, y quienes lo deseen pueden hablar con él.

Masabeu explica de forma sencilla que su experiencia es que las personas tienen cinco “patas” en las que apoyarse: familia, trabajo, amigos, costumbres y creencias. Muchos de los que allí van, inmigrantes o personas del país caídas en marginación o exclusión, han perdido todas aquellas “patas” menos sus creencias. Éstas son una base para ir recuperando otras.

Tales datos aparecen en el libro “Claves de éxito para el ascensor social”, subtitulado “15 años de conversaciones sobre Inmigración en Braval”, del propio Masabeu, presentado recientemente. En el acto intervinieron el economista Alfredo Pastor, el profesor y escritor Gregorio Luri, y Juana Martín como representante de Cáritas. El prólogo del libro fue redactado por Núria Gispert, luchadora social y ex presidenta de Cáritas de Barcelona y de España, fallecida en 2020. Fue el último texto que escribió.

entre los chicos inmigrantes hay mucha más ilusión que entre los autóctonos

Otro aspecto que Masabeu resalta de su experiencia sobre el ascensor social en este barrio marginal es que entre los chicos inmigrantes hay mucha más ilusión que entre los autóctonos. En aquellos, mucha ansia de ir adelante. Entre los del país, falta esperanza.

La mayoría de jóvenes que acuden a Braval lo hacen inicialmente interesados por practicar deporte. Una de las características pedagógicas aplicadas es la de que los equipos son forzadamente multiétnicos. “De ninguna manera plantear que juegan los de tal país contra los de tal otro, o de tal religión con los de otra. Siempre mezclados”, explica Masabeu.

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