¿Semana Santa en septiembre?

La pregunta que encabeza este titular puede parecer una barbaridad, dada la dependencia de la Semana Santa de la primera luna llena posterior al equinoccio de primavera. Pero esta pregunta se la han hecho en el Vaticano, y para responder a ella la Sagrada congregación para el culto divino (es decir, de departamento que ordena como se realiza el culto, las celebraciones, las fiestas, la liturgia, en fin) ha publicado un Decreto el pasado 19 de marzo en el cual se establecen dos reglas:

Las celebraciones litúrgicas del triduo Pascual (jueves y Viernes Santo, Vigilia Pascual y Domingo de Resurrección) deben celebrarse en sus fechas, con o sin público, facilitando la participación de los fieles por los medios de comunicación en caso de no ser posible la participación física.

2º Sin embargo, las procesiones y otras expresiones de piedad popular que rodean a la liturgia pascual (pasiones vivientes, vía crucis populares, etc), se pueden trasladar a “a otros días convenientes, por ejemplo, el 14 y 15 de septiembre”.

De modo que la pregunta que nos hacíamos tiene esta respuesta: la Semana Santa litúrgica no se puede trasladar, pero la Semana Santa cultural, las procesiones, la Pasión de Cervera etc si se pueden trasladar, sugiriéndose el 14 y 15 de septiembre.

¿Por qué esos días? Esos días se celebran dos fiestas especialmente referidas a la Pasión de Cristo: el 14 el calendario litúrgico contempla una fiesta dedicada especialmente a la exaltación de la Santa Cruz, el 15 se celebra a la Virgen de los Dolores. Siendo dos fiestas especialmente relacionadas con la pasión redentora de Cristo y de su Madre, son fechas muy apropiadas para las procesiones de Semana Santa.

Y es que no debemos olvidar que la propuesta de la Iglesia para vivir la Pasión del Señor no se reduce únicamente a la Semana Santa: todo el año los viernes se consideran días de penitencia. Y siendo que las procesiones, según el Catecismo, “prolongan la vida litúrgica de la Iglesia, pero no la sustituyen” (CIC 1675) y según el Concilio Vaticano II deben servir para que “conduzcan al pueblo” a la liturgia (Sacrosanctum concilium 13), se pueden celebrar en otros momentos por motivos extraordinarios (así, por ejemplo, la salida extraordinaria de Jesús de Medinaceli que reunió miles de personas en Madrid el pasado octubre o innumerables casos en Sevilla a lo largo de la historia).

Y el 14 y el 15 de septiembre son momentos muy apropiados para que una procesión prolongue la liturgia en la calle, y nos conduzca a vivir mejor las fiestas de la Dolorosa y la exaltación de la Santa Cruz.

la Semana Santa litúrgica no se puede trasladar, pero la Semana Santa cultural sí Clic para tuitear

 

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