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Papa Francisco: «La tradición no es atraso»

“Necesitamos fidelidad creativa a la Tradición”. Este es el desafío lanzado por el Papa Francisco en el encuentro con los miembros de la Comisión Teológica Internacional (establecida en 1969 por el Papa Pablo VI).

Según informa Il Sussidiario, reunidos en el Aula del Consistorio el jueves 24 de noviembre, los teólogos que vinieron a Roma para encontrarse con el Santo Padre recibieron el «guante» de los tres temas propuestos para profundizar. “La primera es la actualidad indispensable y siempre fecunda de la fe cristológica profesada por el Concilio de Nicea, en el 1700 aniversario de su celebración (325-2025)”, explica el Papa Francisco en su discurso ante la Comisión; el segundo tema planteado por la Iglesia católica «es el examen de algunas cuestiones antropológicas que surgen hoy y de importancia crucial para el camino de la familia humana, a la luz del plan divino de salvación; y el tercero es la profundización -hoy cada vez más urgente y decisiva- de la teología de la creación en perspectiva trinitaria, escuchando el grito de los pobres y de la tierra».

tradición

Llamado a cumplir la tarea teológica indicada por el Concilio Vaticano II, el Papa recuerda cómo el camino de la Iglesia está siempre centrado en el «sacramento, en Cristo, de la unión con Dios y la unidad de todos los hombres». La invitación a hacer crecer la Tradición cada vez más a raíz del pasado pero mirando al futuro: la Tradición “hace crecer a la Iglesia de abajo hacia arriba”, como las raíces con el árbol. Pero hoy existe un peligro verdaderamente grande según el Papa Francisco, el de retroceder, “el retrógrado, que lleva a pensar según la lógica”. En este sentido, es necesario reiterar esa «fidelidad creadora» que sitúa a la Tradición como decisiva pero tampoco «anclada» al mero pasado.

¿Cuáles son las tres directrices para seguir la tradición?

Como vuelve a explicar el Pontífice hablando improvisadamente con los teólogos que han venido a la Santa Sede, en total hay tres directrices de «movimiento» propuestas por el Papa Francisco en este momento histórico particular: fidelidad creativa a la Tradición; estar prudentemente abiertos a la contribución de las diversas disciplinas; colegialidad del mensaje central. El desafío lanzado por el Papa a los teólogos es precisamente el de poder «modernizarse» sin trastornar la doctrina y la Tradición.

«Se trata de asumir con fe y amor y declinar con rigor y apertura el compromiso de ejercer el ministerio de la teología -escuchando la Palabra de Dios, el sensus fidei del Pueblo de Dios, el Magisterio y los carismas, y discerniendo los signos de los tiempos- para el progreso de la Tradición apostólica, bajo la asistencia del Espíritu Santo”, vuelve a explicar el Santo Padre, añadiendo que la Tradición misma es «el origen de la fe, que o crece o se desvanece. Porque, decía uno -creo que era un músico- que la tradición es la garantía del futuro y no una pieza de museo. Es lo que hace crecer a la Iglesia de abajo hacia arriba, como el árbol”.

Según el Papa, el principal peligro es precisamente ese «retroceso» que hace que todo el peso de la Tradición vaya hacia atrás y no hacia adelante: «Esta dimensión horizontal, hemos visto, ha movido algunos movimientos, movimientos eclesiales, a quedarse fijos en una tiempo, en una espalda. Son los al revés. Estoy pensando -para hacer una referencia histórica- en algún movimiento nacido a fines del Vaticano I, tratando de ser fieles a la tradición, y así hoy se desarrollan para ordenar a las mujeres, y otras cosas, fuera de esta dirección vertical, donde la crece la conciencia moral, crece la conciencia de fe». Una cosa es la regla de «crecimiento» que empuja a la Iglesia de Cristo; otra es el atraso que te hace decir «siempre se ha hecho así, es mejor seguir así». En esto, insiste el Papa Francisco, hay que entenderlo bien para no retroceder innecesariamente.

Para tener éxito en la ardua realización que les es confiada, los teólogos deben saber ir más allá: «el catequista transmite sólida doctrina. El teólogo se arriesga a ir más allá, y será el magisterio el que lo detendrá. Pero la vocación del teólogo es siempre la de correr el riesgo de ir más allá, porque busca y trata de hacer más explícita la teología”.

El Papa recuerda el principio jesuita de discernimiento e invita a todos los teólogos católicos al desafío «final»: «Creo que es importante, quizás no tanto para los investigadores, pero ciertamente para los profesores de teología: preguntarnos si las lecciones de teología causan asombro en aquellos quienes los siguen. Este es un buen criterio, puede ayudar». El último llamamiento del Papa es aumentar el número de mujeres que hacen teología: «no porque estén de moda, sino porque piensan diferente a los hombres y hacen de la teología algo más profundo y aún más ‘sabroso'».

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