Hay propuestas de Cuaresma que no se quedan en lo simbólico, como la que se propone desde Alcalá de Henares el próximo 6 de marzo, VIA CRUCIS EXTREMO 2026
El Vía Crucis Extremo —nacido en Polonia y cada vez más presente en otros países— quiere unir la devoción tradicional del Camino de la Cruz con una experiencia real de ascética, silencio y esfuerzo físico. Es una peregrinación exigente, concebida para que el cuerpo y el alma entren juntos en combate contra la comodidad, el desánimo y las evasiones.
Los organizadores explican por qué usan la palabra “extremo”: “Es extremo, porque tiene que viajar torno a 40 kilómetros de noche”. Y añaden algo que revela el corazón de esta iniciativa,
no se busca un reto deportivo para sentirse fuerte, sino un camino que “debe ser doloroso” en un sentido espiritual, para abandonar la zona de confort y poder decirle a Dios con sinceridad:
“No estoy aquí porque tenga algo que hacer por mí, sino porque quiero encontrarme contigo. Este es el camino a una nueva vida”.
Un Vía Crucis fuera del templo… y dentro del corazón
El Vía Crucis Extremo propone vivir las catorce estaciones fuera de un entorno eclesial, caminando por el campo durante la noche.
Se parte normalmente de una Misa, y después comienza la marcha: cada estación se medita en puntos concretos de la ruta, con textos preparados (que pueden descargarse) y una dinámica clara. Se escucha o se lee la estación y, a continuación, cada participante continúa el trayecto en silencio, rumiando interiormente lo escuchado.
La oscuridad, el cansancio, la ruta embarrada o el frío nocturno se vuelven escenario de oración.
La persona queda frente a sí misma y frente a Dios.
No hay conversación que distraiga, no hay música que tape la inquietud interior. Solo pasos, respiración y Evangelio encarnado en el esfuerzo.
Cinco condiciones para que sea “Extremo”
Quienes difunden esta devoción suelen insistir en unas condiciones básicas para que pueda llamarse realmente Vía Crucis Extremo:
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Caminar al menos 20 kilómetros, aunque se recomienda un recorrido de al menos 40 km.
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Permanecer en marcha al menos ocho horas.
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Evitar zonas urbanizadas: el itinerario discurre por campos, senderos y caminos.
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Realizarlo de noche.
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Hacerlo en silencio durante todo el trayecto.
Además, se camina en grupos pequeños (menos de diez personas), de modo que haya apoyo y referencia, pero sin que se convierta en una actividad social. La experiencia tiene algo de peregrinación y algo de retiro: se avanza acompañado, pero interiormente a solas.
Una iniciativa nacida en Polonia y extendida al mundo
El Vía Crucis Extremo comenzó en Polonia en 2010 y, con los años, se ha extendido con fuerza. Cada año se preparan textos según un lema que orienta la oración y la revisión de vida. Entre los temas propuestos en distintos años aparecen ideas como: “Vence el mal con el bien”, “La misión”, “Camino del cambio”, “La Iglesia del siglo XXI” o “El camino del perdón: de la caída a la salvación”. Son títulos que no buscan emocionar superficialmente, sino empujar a una conversión concreta.
La práctica ha llegado a movilizar a más de cien mil personas, y no es raro que en parroquias —sobre todo en Semana Santa— surja la invitación: “Ven, pero ven preparado”.
Una peregrinación austera
Los organizadores son claros en esto, no se trata de hacer paradas largas ni de convertir la noche en una merienda compartida. Precisamente por eso se insiste: todo el camino es en silencio y se procura evitar “picnics” que rompan el sentido penitencial del ejercicio.
El silencio, la distancia y el horario nocturno convierten el recorrido en una escuela de fortaleza. Muchos descubren que el “no puedo” aparece antes de lo esperado. Y ahí, en ese punto, la Cruz deja de ser un símbolo lejano y se vuelve una conversación directa con Cristo.
Recomendaciones prácticas para una experiencia segura
Por la naturaleza del recorrido, hay indicaciones básicas que conviene tomarse en serio:
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Avisar a familia o amigos: al ser de noche, si alguien se agota es difícil volver por cuenta propia; es clave que haya alguien con coche “por si acaso”.
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Linterna obligatoria, con pilas de recambio; lo ideal es linterna frontal. Aunque se camine fuera de carreteras, puede ser útil llevar algo reflectante.
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Calzado de trekking con suela gruesa: puede haber barro y zonas resbaladizas.
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Ropa de abrigo (frío nocturno), guantes, gorro y ropa impermeable según el tiempo.
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Agua (mínimo 1 litro) y algo de comida sencilla: bocadillo, fruta, chocolate.
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Móvil cargado y, mejor aún, powerbank. Se recomienda llevar la ruta descargada y usar apps como Wikiloc o IGN.
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Auriculares para escuchar audios de las estaciones si se utilizan durante el camino.
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Al menos un bastón, muy útil en terrenos irregulares.
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Recordatorio esencial: cada participante va por cuenta y riesgo propios.
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Y ante dudas: contactar con el responsable del recorrido.
Convocatorias en España y rutas concretas
En España ya se han organizado convocatorias con buena acogida. Por ejemplo, se han anunciado recorridos nocturnos que comienzan con Misa y atraviesan caminos rurales durante decenas de kilómetros.
Como hemos mencionado, entre las próximas citas, se encuentra el próximo 6 de marzo. Una ruta de 40 km con salida desde el Parque de los Cerros (Alcalá de Henares), pasando por Los Santos de la Humosa, y con llegada al Sagrado Corazón de la localidad alcarreña de Iriepal. Ruta de un desnivel aproximado de 729 metros. Se trata de un itinerario que exige cabeza, equipo y perseverancia.
Puedes consultar su web aquí
Una invitación a la conversión con los pies en la tierra
El Vía Crucis Extremo no busca “héroes” para una foto. Busca cristianos reales que, en una noche concreta, decidan decirle a Dios: “Aquí estoy”.
La propuesta es sencilla y radical: caminar la Cruz para que la Cruz camine dentro de nosotros. Y que, al llegar al final —cuando el cuerpo pide parar— el alma pueda descubrir que Dios no ha estado lejos, sino más cerca que nunca.











