La Fundación DeClausura ha dado a conocer los Premios DeClausura 2026, unos galardones que este año reconocen a la pintora Sor Isabel Guerra, a la Asociación Católica de Propagandistas y a las Hermanas Pobres de Santa Clara del Monasterio del Sagrado Corazón de Jesús de Cantalapiedra, en Salamanca.
La ceremonia de entrega tendrá lugar el próximo martes 26 de mayo en Madrid.
Con estos premios, la Fundación DeClausura quiere subrayar cada año la importancia de quienes ayudan a sostener, visibilizar y acercar a la sociedad la vida de los monasterios. Una realidad silenciosa, muchas veces escondida a los ojos del mundo, pero esencial para la Iglesia: comunidades que oran, trabajan, interceden y custodian un patrimonio espiritual que no pertenece solo al pasado, sino que sigue siendo profundamente necesario para el presente.
Los galardones se articulan en torno a tres categorías que reflejan los grandes pilares de la Fundación: conocer, ayudar y orar. Tres verbos sencillos, pero decisivos, para comprender la misión de DeClausura: dar a conocer la vida monástica, sostenerla materialmente y recordar su corazón espiritual.
En la categoría Conocer, el Premio DeClausura 2026 ha sido concedido a Sor Isabel Guerra, religiosa del Monasterio cisterciense de Santa Lucía de Zaragoza. Pintora de reconocida trayectoria, Sor Isabel ha logrado, a través de una obra marcada por la delicadeza, la luz y la hondura espiritual, tender un puente entre el claustro y la sociedad. Su pintura no se limita a representar la belleza: la sugiere como camino hacia el silencio, la contemplación y la oración. En sus lienzos, la vida monástica aparece no como una realidad lejana, sino como una presencia viva, capaz de interpelar al hombre contemporáneo.
El Premio Ayudar ha recaído en la Asociación Católica de Propagandistas, por su compromiso con la vida contemplativa y su apoyo a monasterios, abadías y conventos de España. La ACdP ha contribuido a este sostén mediante la compra de productos monásticos y la difusión de su valor, impulsando iniciativas educativas y sociales que ayudan a dar visibilidad a estas comunidades. En un tiempo en el que muchos conventos afrontan dificultades económicas y falta de relevo generacional, este tipo de colaboración se convierte en una forma concreta de gratitud y responsabilidad eclesial.
Por su parte, el Premio Orar ha sido concedido a las Hermanas Pobres de Santa Clara del Monasterio del Sagrado Corazón de Jesús de Cantalapiedra, en Salamanca, por sus llamadas “Corazonadas”. Se trata de encuentros mensuales de adoración, oración y reparación ante el Santísimo, promovidos por la comunidad con motivo del 350 aniversario de las revelaciones del Corazón de Cristo a santa Margarita María de Alacoque. Estas convocatorias buscan acercar especialmente a los jóvenes al Sagrado Corazón de Jesús, en un lenguaje de oración, presencia y reparación.
Cada uno de los premios incluye una escultura en madera de roble elaborada por las Hermanas Pobres de Santa Clara de Algezares, en Murcia, así como un donativo de mil euros destinado al convento o monasterio designado por los premiados.
Los Premios DeClausura recuerdan que hay vidas aparentemente ocultas que sostienen mucho más de lo que se ve. Y que conocer, ayudar y orar no son solo tres categorías de un galardón, sino tres caminos para volver a mirar el claustro como lo que es: un pulmón espiritual para la Iglesia y para el mundo.







