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12/03/2008 - Familia
“El 90% de las embarazadas que atendemos sufren ‘mobbing maternal’ en su trabajo”
El presidente de la Fundación Madrina denuncia también que “el 40% son maltratadas por su pareja a partir del cuarto mes de embarazo”
Jóvenes embarazadas y madres con cargas familiares no compartidas son atendidas en la Fundación Madrina
Cuatro de cada diez mujeres embarazadas que atienden son víctimas de malos tratos
El mobbing maternal afecta a nueve de cada diez
Víctor Ruiz

La noticia de un embarazo no suele ser bien acogida por la mayoría de las empresas. De hecho, nueve de cada diez jóvenes embarazadas padecen ‘mobbing maternal’ en su puesto de trabajo y un 25% acaban siendo despedidas, según constata un estudio realizado por la Fundación Madrina.

 

Además, esta organización, dedicada a la asistencia integral de jóvenes y adolescentes embarazadas sin recursos, denuncia que cuatro de cada diez mujeres embarazadas que atienden son víctimas de malos tratos por parte de su pareja, sobre todo a partir del cuarto mes de embarazo.

 

El 90% de las embarazadas que atendemos sufren ‘mobbing maternal’ en su trabajo y hasta un 40% acaban siendo víctimas de violencia doméstica”, confirma a ForumLibertas.com el presidente de Fundación Madrina, Conrado Giménez.

 

Sólo el 18% de estas jóvenes embarazadas maltratadas denuncia su situación”, añade Giménez.

 

Perfil, entre 18 y 25 años

 

Fundación Madrina ha atendido hasta ahora a más de 110.000 mujeres. Del total de casos atendidos, un 70% son jóvenes embarazadas y el 30% restante son casos de madres con algún bebé y cargas familiares no compartidas, lo que les crea serios problemas para poder seguir adelante en la precaria situación en que se encuentran.

 

Giménez agrega que las conclusiones de su informe anual muestran que el perfil de las mujeres que atienden se corresponde con el de una joven de entre 18 y 25 años, embarazada o madre soltera con cargas familiares.

 

En este sentido, el embarazo, la baja por maternidad, la reducción de jornada o el planteamiento de querer tener familia, repercute negativamente en la continuación del contrato laboral o bien dificulta el acceso al empleo de las mujeres en esta situación.

 

Mobbing maternal’

 

El presidente de la Fundación explica que el ‘mobbing maternal’ es “el acoso que recibe la mujer por el hecho de ser madre, pero no sólo afecta a mujeres gestantes, sino también a aquellas con cargas familiares no compartidas”.

 

En el contexto del recientemente celebrado Día de la Mujer Trabajadora (8 de marzo), la Administración Pública debería buscar respuestas a este problema tan importante, “como la creación de un Observatorio”, dice Giménez.

 

Entre las principales agresiones que sufren estas mujeres destacan la relegación a tareas secundarias, las reducciones de sueldo, las amenazas de despido y las agresiones verbales. Giménez denuncia que: “El embarazo de la mujer no debería ser catalogado por la empresa o nuestra administración como una enfermedad o una lacra”.

 

Para solucionar este problema de exclusión socio-laboral hacia la mujer que decide ser madre, Fundación Madrina está desarrollando la iniciativa Red madrina de empresas para que contraten a estas jóvenes embarazadas o que sobrellevan cargas familiares.

 

Asimismo, para aportar soluciones, la Fundación presentó el pasado 4 de marzo en el Parlamento Europeo el Estatuto de la Madre, defendiendo que la maternidad sea considerada como bien social, derecho fundamental y patrimonio de la humanidad.

 

GEC: “Mobbing maternal, nueva lacra

 

Por otra parte, el pasado 3 de marzo el Grup d’Entitats Catalanes (GEC) de la Familia organizó una jornada sobre el acoso laboral y el despido de la mujer embarazada o madre.

 

Bajo el título Mobbing maternal, nueva lacra del siglo XXI, la jornada contó con la presencia de dos expertos en el tema: el propio Conrado Giménez y Nuria Chinchilla, directora del Centro Internacional Trabajo y Familia del IESE (Instituto de Estudios Superiores de la Empresa).

 

El presidente del GEC, Daniel Arasa, constató que “muchas veces nos han hecho llegar quejas o comunicaciones de mujeres trabajadoras que sufren acoso en su puesto de trabajo por quedar embarazadas o ser madres”.

 

Sin embargo, añadió, “cuando les comentamos que hagan la denuncia y las apoyaremos, o que expliquen públicamente su caso en nuestros foros o incluso en la prensa, siempre se echan atrás. Tienen miedo, tanto de cara a su propia empresa como a que les cierren las puertas en su posible marcha a otras”.

 

En la sesión se puso en evidencia que “el embarazo aún les cuesta el puesto de trabajo a muchas mujeres”.

 

“La mujer está discriminada por ser madre”

 

Nuria Chinchilla destacó en su intervención que “el 65 por ciento de las directivas españolas cree que el permiso de maternidad provoca una situación de conflicto en su trabajo. Una de cada cinco mujeres renuncia a él”.

 

Entre otras cuestiones, Chinchilla insistió en que “el 30% de las ejecutivas renuncian a su cargo ante la imposibilidad de hacer compatibles trabajo y casa, profesión y crianza de los hijos. Una parte de ellas crea sus propias empresas, o realiza trabajos que puede hacer en casa”.

 

También aseguró que “ser madre en España sigue siendo un obstáculo para el desarrollo profesional, a pesar de la Ley de Igualdad”.

 

En el campo laboral la mujer no está discriminada por ser mujer, sino por ser madre”, concluyó Chinchilla.

 

Maternidad y violencia doméstica

 

Por su parte, Giménez aportó en esa jornada algunos de los datos ya comentados al inicio de esta información, como el hecho de que “el embarazo sigue siendo la primera causa de despido o amenazas por parte de la empresa”.

 

También denunció que, en demasiadas ocasiones, “la maternidad y el mobbing laboral van acompañados de la violencia doméstica. El 40% por ciento de las mujeres atendidas son víctimas de violencia de género, llegando hasta el 68% el riesgo de amenazas”.

 

“La violencia suele desatarse sobre todo a partir del cuarto mes de embarazo, cuando se empieza a observar el crecimiento del vientre”, aclaró Giménez en su intervención.

 

La violencia puede llegar hasta el extremo de “saltar sobre el vientre de la mujer o golpearlo con fuerza”, concluyó.

 

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