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03/01/2011 - Familia
La gran Misa de la Familia llenó de nuevo la Plaza de Colón (aunque menos)
Kiko Argüello anuncia que quiere que se repita el año que viene en Madrid y, además, celebrar otra en Bruselas
Rouco dijo a los niños que los Reyes de la misa eran los de verdad, porque adoran al Niño, no como los de la cabalgata municipal
Detrás del cardenal se pude ver la enorme muchedumbre de familias cristianas
Desde el altar se veía así la Plaza Colón y la calle Génova, a reventar de gente
Participaron 52 obispos españoles, más que en las ediciones anteriores
Los jóvenes voluntarios se arrodillan durante la Consagración
José Ángel Antonio

El domingo amaneció frío y nublado, pero luego reinó el sol. El cardenal Rouco recordó en la homilía que éste siempre ha brillado en las cuatro ediciones de la gran Misa de la Familia en las calles de Madrid, y también Kiko Argüello, el iniciador del Camino Neocatecumenal y gran impulsor del encuentro, lo consideró un signo providencial que se repite cada año.
 
La Plaza de Colón y sus alrededores inmediatos se llenaron de familias con niños pequeños y muchos jóvenes y de fieles dispuestos a aguantar 4 horas de incomodidades para participar en la Eucaristía y mostrar su apoyo a "La familia cristiana, esperanza para Europa", el lema y mensaje que se quería transmitir.
 
Con todo, aunque la multitud era más que considerable (más que en cualquier manifestación sindical del 2010, por ejemplo), acudieron menos personas que en años anteriores. Las causas están por determinar pero podemos plantear algunas hipótesis:
 
- 1) Las fechas eran malas (Navidades, parientes que atender, etc...). Lo mismo podía decírse de años anteriores, pero, por acumulación, llega el momento en que algunos dicen "este año no voy".
 
- 2) Saturación de actos. Muchos fieles han hecho un esfuerzo por ir a Santiago y Barcelona a ver al Papa. Otros están ahorrando y reservándose para la gran cita de agosto: la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid. El año pasado ya contó con 2 grandes manifestaciones pro vida.
 
- 3) Falta de urgencia y tensión en la convocatoria. Las parroquias madrileñas que habitualmente se movilizan (una maquinaria bien engrasada ya), reaccionaron con eficacia. Las otras simplemente colgaron el cartel y, quizá, leyeron un anuncio, sin mayor énfasis. En general, en Madrid y sus alrededores reinaba la sensación de "con los neocatecumenales más o menos ya llenamos".
 
Dos problemas detectados y no resueltos
 
El año pasado ya señalábamos 2 problemas, que los organizadores o convocantes no han terminado de resolver.
 
PROBLEMA 1- El protagonismo neocatecumenal, y el síndrome de "que lo llenen los kikos".
 
PROBLEMA 2- Que el acto tenga eco en la prensa europea (multiplicando su efecto como testimonio)
 
Cuando los periodistas plantearon el problema 1 a María Rosa de la Cierva, secretaria general de la provincia eclesiástica de Madrid, una de las organizadoras, ésta aseguró que "hay previstas reuniones con los representantes de otros movimientos" y que "se está trabajando mucho a los párrocos". El resultado de este trabajo ha sido discreto.
 
Entre los testimonios habló un matrimonio del Opus Dei con muchos hijos (no se definieron así, simplemente se declararon "inspirados en San Josemaría, el fundador del Opus Dei") y un matrimonio del Movimiento de los Focolares. Y Miriam García Abrisqueta, presidenta de Manos Unidas ("fundada hace 50 años por mujeres de la Acción Católica") representó de alguna manera la rama "social", o el fruto solidario de la familia cristiana. Eso dio al acto más diversidad de carismas que el año pasado, pero mucho menor que hace 4 años, cuando hubo muchos oradores de distintos movimientos, (incluyendo, por ejemplo, al fundador de la Comunidad de Sant'Egidio, el italiano Andrea Riccardi).
 
Tampoco se suprimieron misas en la mañana del domingo en las parroquias de Madrid. Hay que pensar que muchos niños de catequesis tienen que ir con sus padres a la misa del domingo por la mañana como parte del compromiso familiar antes de recibir la Primera Comunión... ¿se suprimieron estas misas redirigiendo a las familias a Colón? No, el arzobispado confió en la "máquina engrasada", la respuesta habitual del católico madrileño de a pie.
 
Tampoco hubo demasiados asistentes de otros países. Si el año pasado acudieron 14 prelados europeos, en esta ocasión solo 6 (si contamos al cardenal Cañizares, español en la Curia romana) y  el número de italianos, franceses y portugueses no fue tan alto.

Kiko Argüello explicaba a La Razón que «hemos mejorado en organización y ha habido muchísima participación de nuestro país, incluyendo 52 obispos españoles, más que nunca. Es cierto que han venido algunas familias europeas menos que el año pasado, pero las que han venido vuelven encantadas, porque han estado acogidas en familias de Madrid y eso las impresiona».
 
¿Cuántos de los asistentes eran neocatecumenales? No es fácil medirlo. La única forma, quizá, es contemplar a la gente reunida y ver cuántos saben cantar las canciones neocatecumenales de la misa. Este redactor, por este método, calcula que los neocatecumenales eran la mitad de los participantes.
 
El resto eran "católicos de parroquia", o de otros movimientos (pero sin pancartas, a título individual), que acudían concienciados con la causa y en apoyo a su obispo. ¡Son decenas de miles de católicos de a pie concienciados y militantes! Hubo autobuses llegados de Andalucía, Valencia o Galicia, algunos "diocesanos", pero en su mayoría neocatecumenales.
 
Respecto al problema 2 (la falta de presencia del acto en la prensa europea) Kiko explicó a La Razón que le gustaría que los medios europeos prestasen más atención al acto, «pero eso hay que prepararlo muy bien, con los corresponsales, y las fechas son malas para la Prensa».
 
E incluso adelantó una idea para lograr ese deseado efecto europeo: celebrar el encuentro en las calles de Bruselas el año que viene. "Ya hemos hablado con su obispo; se trata de ayudar a la familia en toda Europa", afirmó Kiko. Pero, atención, sin dejar de celebrarlo en Madrid, "que es un sitio especial en los designios de Dios, porque aquí nacieron Cursillos de Cristiandad, el Opus Dei, el Camino Neocatecumenal...", afirmó el iniciador del Camino (que realizó un Cursillo en su juventud, al poco de volver al cristianismo).
 
El fruto mediático
 
Tanto los obispos como otros promotores del acto insisten en que la dimensión mediática del encuentro es importante: se trata de que España vea (en la televisión y en las fotos de los periódicos) que hay muchas familias alegres, que se atreven a tener más de dos niños, que dicen "sí a la vida", que se reconcilian cuando viven crisis de pareja...
 
La Razón le dedicó 4 páginas de fotos y 8 de textos. ABC dedicó 2 de fotos y 7 de textos. El Mundo le dedicó 2 páginas. El País sólo una y un artículo vitriólico y bastante absurdo de J. G. Bedoya. El País, en las cuatro ediciones que se han celebrado de este acto, nunca ha colocado una foto panorámica de la multitud: hay miles de familias reunidas, pero El País no las ve, sólo publica fotos de curas, obispos o monjas. ¡Los niños son tabú en este diario!
 
Alguien del arzobispado de Madrid hizo circular la cifra de un millón de asistentes. Es una cifra absurda y nadie se la cree. Una buena foto (como la de la portada de La Razón) expresa la realidad mucho mejor: una gran multitud, decenas de miles, pero nada de millones.
 
Mediáticamente, la gran beneficiada este año fue la nueva cadena televisiva 13TV, con su eslógan "Creemos". De orientación católica, retransmitió los eventos en directo y repartió publicidad entre los asistentes. Otras televisiones despacharon el encuentro con 1 minuto o menos.

Algo de difusión en inglés, gracias a AP

Associated Press en inglés difundió una breve nota: hablaba de "decenas de miles celebraron una misa honrando a la familia como fundamento de la sociedad en Madrid", mencionan al cardenal Rouco, al mensaje del Papa, los tres Reyes Magos en camellos y delegaciones católicas de toda Europa. Se republicó en muchos medios digitales, con una foto de AP en la que sólo se veía la procesión de obispos.

Una agencia de prensa alemana, DPA, tomó la nota de AP y la retocó un poco: "los organizadores esperaban congregar 500.000 asistentes pero la policía dio cifras mucho más bajas", dice. Sin embargo, en algunos digitales, como en el "Gulf Times", se publicó una expresiva foto aérea de la muchedumbre. ¡El encuentro se ha conocido hasta en el Golfo Pérsico!

En Google Noticias en inglés aparecen unas 160 noticias sobre el encuentro, en digitales y blogs. Casi todas son variantes de la nota de AP. Solo en el blog de noticias de inspiración católica SperoForum se escribió una breve pieza propia (tomando datos de La Razón de dos días antes y añadiendo un par de frases de la homilía y el ambiente).
 
Los mensajes
 
La Misa de las Familias es una excusa para que los periódicos conservadores entrevisten a algunos protagonistas, a saber: el cardenal Rouco, el obispo Reig Pla (responsable de familia de la Conferencia Episcopal) y Kiko Argüello. Eso permite hacer circular mensajes que habitualmente están sepultados (Reig Pla se queja de que la prensa suele hablar solo de política de partido, deportes y famoseo, y no de "cosas importantes"). La Razón repartió miles de ejemplares gratuitos en la Plaza de Colón con una entrevista a Rouco con algunas líneas interesantes que de otra manera no suelen llegar a la prensa generalista:  
 
- Sobre la crisis y las ayudas a la familia, el cardenal pedía "reconocer, desarrollar, amparar y aplicar en todo tiempo [los derechos de la familia], con bonanza económica o con crisis."

–Sobre el movimiento familiar católico desde la gran manifestación «La familia sí importa» de 2005: "Ha evolucionado con gran fuerza", "se ha convertido en uno de los capítulos más apasionantes del apostolado seglar contemporáneo en España".
 
– Sobre si habrá manifestaciones católicas contra el aborto y el matrimonio gay con gobiernos del PP: "la Iglesia convoca a sus fieles [...] sin los consabidos «respetos humanos», libremente, y sin dependencias políticas."

– Sobre los políticos que impiden la reagrupación familiar de inmigrantes por meras faltas administrativas o municipales: "Los derechos de la familia valen y son urgibles para toda familia y, si se debe poner algún acento especial, diremos que especialmente para los más débiles y, consiguientemente, para los inmigrantes".

Otra dimensión curiosa del encuentro de este domingo fue una curiosa estrategia: que los obispos extranjeros prediquen "fuerte", los temas polémicos, mientras que los obispos españoles prediquen más "suave", con un tono más generalista, filosófico o teológico. ¡La prensa hostil apenas reacciona a las "frases fuertes" si el predicador es un visitante del extranjero!
 
Así, el discurso profético de denuncia y combate lo desarrollaron el arzobispo de Avignon, Jean Pierre Marie Cattenoz y el cardenal Ennio Antonelli, presidente del Pontificio Consejo para la Familia.
 
Cattenoz, que ya participó el año pasado, animó a «tener el valor para decir “no” a lo que ataca a la familia, “no” a la introducción insidiosa de la teoría de género, “no” al matrimonio homosexual, a la adopción homosexual, a la banalización del divorcio, de las familias recompuestas; digamos “sí” a la belleza de la familia, al don de la vida en todas sus formas».

El cardenal Ennio Antonelli denunció la «cultura dominante» como «destructiva e ilusoria», productora de «laicismo, consumismo y secularización» y advirtió de que la familia se deforma con el divorcio, la «convivencia homosexual» y las familias recompuestas. Como consecuencia, dijo, aumenta la  «emergencia educativa», el egoísmo, la crisis de valores y «un envejecimiento poblacional con preocupantes consecuencias». Su discurso fue el más combativo de la jornada. 

El cardenal Paul Jozef Cordes, que por razones de edad hace pocos meses dejó de presidir el Pontificio Consejo «Cor Unum» en el Vaticano, pidió crear «una red de familias como hace el Camino Neocatecumenal en todo el mundo». El obispo polaco Zbigniew Kiernikowski afirmó que «ante la crisis económica, política y social, hay una respuesta: promover la vida y la familia» y también mencionó específicamente el ejemplo eficaz del Camino Neocatecumenal. Son invitados del Camino, y lo agradecieron.
 
El obispo Reig felicitó y agradeció la asistencia de las familias, y pidió una "verdadera" pastoral familiar en todas las parroquias. (Podríamos preguntarnos... ¿y eso qué es y cómo se hace?).
 
En su homilía, el cardenal Rouco se salió de lo escrito para decir a las familias presentes: ¡"sois auténticos!" A continuación, analizó los frutos de una sociedad que tergiversa o niega la familia:
 
«Siempre que se cuestiona y/o se niega la verdad del matrimonio y de la familia en la teoría y en la práctica, las consecuencias negativas no se hacen esperar. Se ciegan las fuentes de la vida con la práctica permisiva del aborto. Se banaliza con la eutanasia hasta extremos hasta hace poco tiempo impensables, la responsabilidad de vivir y de respetar la vida del prójimo. ¡El derecho irrevocable a la vida queda profundamente herido! Los niños y los jóvenes crecen y se educan en un ambiente de rupturas y distancias paternas, desconfiados y desconcertados, sin conocer una limpia y auténtica experiencia del amor gratuito: de ser queridos por sí mismos y de poder corresponder, igualmente, amando sin cálculos egoístas a los que les dieron la vida –sus padres– y a aquellos con los que la comparten con una insuperable e íntima cercanía –sus hermanos–. Las relaciones sociales se hacen frías y distantes: ¡nos endurecemos consciente o inconscientemente ante el dolor y las necesidad físicas y espirituales de nuestros vecinos y conciudadanos!… La sociedad se envejece y la crisis demográfica –¡imparable!– amenaza y pone en peligro el futuro».


Este tipo de desgracias pueden darse por la ceguera de la sociedad o sus clases dirigentes, algo que, dijo, en la historia de la humanidad, antes y después de Jesucristo, ha sucedido con frecuencia casi cíclica: al no analizar la causa profunda de la crisis, ésta se hace muy grave y de difícil solución. 

Ya hacia el final, y citando la segunda lectura del día (Colosenses, capítulo 3, 12-21), estableció la «hoja de ruta cristiana» para la familia: la misericordia entrañable, la bondad, humildad, dulzura, la comprensión y, «sobre todo», la experiencia de saberse perdonados y de saber perdonar. El perdón, que fue la base de los testimonios de matrimonios y de las peticiones de la misa, resonó ayer como el "arma de sanación masiva" (si se nos permite la expresión) del matrimonio cristiano.
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