El 11-M ha señalado –con sangre- la reciente historia de España. Desde la primera noticia de los atentados, muchos sospechamos que algo oscuro se escondía tras los hechos.
Tras la pertinente Comisión parlamentaria el público pudo comprobar que no existía voluntad política –por parte del nuevo gobierno- de investigar el macro atentado en todas sus dimensiones.
Las investigaciones policiales han quedado truncadas en varias de sus líneas de investigación y sólo unos pocos periodistas y medios se han lanzado a ejercitar de tales. De esta labor ya han salido publicados una docena de libros en torno al 11-M.
Luis del Pino es uno de ellos. Colaborador habitual de la cadena COPE publica en LibrosLibres 20 artículos escritos para Libertad Digital. La novedad de este libro reside en que desvela las incongruencias de la investigación judicial, tomando como fundamento los primeros 141 tomos del sumario llevado a cabo por el juez Del Olmo.
La trama del 11-M es por sí misma compleja y llena de actores que –en un momento determinado- pueden incluso cansar al lector más interesado. El mérito de Luis del Pino reside en simplificar las explicaciones e ir al grano.
Entre los enigmas planteados por el autor, podemos empezar por los explosivos usados. La famosa dinamita que aparece en las mochilas que no explotan, parece no coincidir con el verdadero explosivo usado en los atentados. Las primeras declaraciones de los expertos Tedax, nada más llegar a los lugares de los atentados, confirman que en ningún momento atribuyeron las explosiones a dinamita. Más bien todo parece indicar que fue explosivo militar.
Este tipo de explosivo ya había sido utilizado últimamente por ETA. Sin embargo, las mochilas que aparecen sin explotar tienen otro componente explosivo. En las autopsias realizadas no aparecen restos de GOMA-2. Igualmente, en los atentados reales no se usó metralla y sí en la famosa mochila de Vallecas. Esta mochila no dejó restos de ADN, en cambio sí que se descubrieron en una de las bombas encontrada días después en las vías del AVE.
La importancia de esta mochila reside en que es la que permite las primeras detenciones, entre ellas la de Jamal Zougham. El autor del texto apunta a que este personaje es una cabeza de turco de una trama mucho más siniestra. Un de los argumentos es que toda la prensa había aireado el tema de la mochila de Vallecas y su móvil. Zougham, por el contrario, siguió trabajando normalmente y en ningún momento hizo ademán de huir.
Luis del Pino denuncia la instoxicación informativa, ya que el móvil de la mochila de Vallecas en realidad fue liberado en la tienda de Maussili Kalaji, un policía conectado con los “bajos fondos” del trapicheo.
Otro de los enigmas se centra en los explosivos traídos desde Asturias. En este sentido se abren muchas pistas no investigadas que dejan el caso del 11-M totalmente abierto. Por resumir, sólo señalar que todo lo que se relaciona con el tráfico de explosivos tienen como denominador común a confidentes policiales.
Más enigmas a resolver se plantean con la cuestión de las intervenciones telefónicas. Una parte de los implicados en el 11-M estaban siendo seguidos por la policía desde hacía mucho tiempo. De hecho sus teléfonos estaban intervenidos. Sin embargo, poco antes de los atentados se abandonaron las escuchas policiales y –lo más sorprendente- tampoco se reiniciaron tras los atentados.
Quizá el enigma que se lleve la palma es el de los “suicidas de Leganés”. El autor pone en entredicho la versión oficial de los hechos y plantea dudas –más que razonables- sobre el presunto suicidio colectivo. Desde la aparición de uno de los cuerpos con los “pantalones puestos al revés”, hasta la ausencia de autopsias, la localización de los terroristas por parte de la policía, la “ausencia” de grabaciones policiales sobre cómo se cerca de los delincuentes, la extraña muerte del Tedax (primera baja en toda la historia de los Tedax), etc. Todo lleva a Luis del Pino a plantear la inquietante pregunta de si no fue todo un montaje para hacer recaer la responsabilidad de los atentados sobre unos muertos que ya nunca hablarán.
Los enigmas del 11-M
Luis del Pino
LibrosLibres,
Madrid, 2006
193 pp.
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