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02/03/2007 - La firma
Diseño inteligente y evolución
El Diseño puede existir y la evolución ser un instrumento de su aplicación
Josep Miró i Ardèvol

¿Resulta incompatible el evolucionismo y el Diseño Inteligente (DI)? No necesariamente. La teoría darwinista de que la vida, incluidos los seres humanos, surge y evoluciona de la materia inerte, y el punto de vista que afirma que la lógica del proceso reclama un DI y por consiguiente un Creador, presentan posibles compatibilidades: el Diseño puede existir y la evolución ser un instrumento de su aplicación.

 

De la misma manera que en física tres concepciones distintas se cumplen en sus respectivos espacios, la newtoniana, la relativista, y la cuántica, sin que una niegue a la otra, se debería dejar espacio crítico para formular teorías no darwnistas, como de hecho ya acaece.

 

Por ejemplo, que la evolución se cumpliera en determinadas escalas y no en otras. No se cumpliría en el paso de lo inanimado a la vida que en términos evolutivos carece de toda base empírica y experimental (la hipótesis de la panspermia es una manifestación de impotencia: la “vida” vino de fuera de la Tierra y eso no es evolución). También el espacio celular, el terreno propio de la bioquímica, está resultando refractario a un encaje evolucionista.

 

En realidad, a la teoría darwinista le sucede algo parecido a la de las cuerdas en física. Se autoalimenta casi exclusivamente de su propia lógica interna, pero carecen del adecuado soporte de la experimentación y las observaciones de campo para avalar todo lo que afirma.

 

Cuando Darwin formuló su teoría en el S. XIX, los conocimientos sobre genética y bioquímica de la vida molecular eran inexistentes. En origen le faltaba lo básico para su sustentación: los motivos de las variaciones dentro de una especie. Quizás por este desconocimiento algunos científicos creyeron que la base de la vida era simple, incluso que se la podía reproducir en el laboratorio. Los fracasos y el tiempo mostraron su complejidad y la de sus máquinas biomoleculares.

 

El resultado ha sido la síntesis neodarwiniana: las trasformaciones -la evolución- se consigue mediante mutaciones al azar. Aquellas que resultan beneficiosas quedan fijadas porque la especie afectada compite con ventaja sobre las demás.

 

Pero, muchas cuestiones siguen en el aire. Una macro es la “explosión cámbrica”, que Gould intenta explicar en términos poco evolucionistas (S.A. 92, junio). En realidad para un lector que supere la barrera del lenguaje especializado, la teoría de la evolución le parece una reconstrucción continua para ajustarla a cada nuevo problema paleontológico o experimental, como Elfredge y el propio Gould (73) hicieron con el “equilibrio puntuado”, para justificar porque era tan difícil encontrar especies intermedias que enlazaran con los grandes saltos observados en los fósiles.

 

Son muchos los científicos que con honestidad han subrayado sus limitaciones. Mae-Wan Ho (79) “Los éxitos de la teoría se limitan a minucias en la evolución, tales como el cambio adaptativo en la coloración de las polillas, y tiene muy poco que decir sobre las cuestiones importantes, por ejemplo como aparecieron las polillas en primer lugar”, o Jerry Coyne (92) del Departamento de Ecología y Evolución (U. de Chicago) “Hay pocas pruebas a favor de la perspectiva neodarwinista: sus fundamentos teóricos y las pruebas experimentales que la respaldan son débiles“. Un genetista Endler (88) formula sus dudas sobre cómo surgen las mutaciones beneficiosas, base del neodarwinismo. “Aunque se sabe mucho sobre la mutación su relación con la evolución es una “caja negra”. Las nuevas funciones bioquímicas son raras en la evolución y la base de su origen es virtualmente desconocida”.

 

La teoría de la evolución es una buena explicación pero no debe convertirse en un dogma y menos todavía en una pretensión científica para negar a Dios. Su aspiración debería ser más modesta y conformarse solo con intentar corregir sus insuficiencias científicas. Esto y aprender de Penrose y su “palo” a la teoría de las cuerdas como ejemplo de que en la física sí reina la libertad (más o menos, y con permiso de Kuhn).

Lea también: Evolucionistas poco evolucionados
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=7552

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