Una niña nacida a las 23 semanas en Barcelona sobrevive sin complicaciones

Un caso sucedido en el Hospital Universitario Vall d’Hebron hecho público por el hospital el mes de febrero representa un canto a la vida y un argumento demoledor contra el aborto.

El hospital anunció el 2 de febrero que el jefe del servicio de Neonatología del Hospital Universitario Vall d’Hebron, Félix Castillo, dio de alta hoy a una paciente “muy especial”: Brisa Milagro. Nació el 6 de noviembre de 2020 a las 23 semanas y cuatro días de gestación, un tiempo casi incompatible con la vida.

En España, el límite de viabilidad para que los niños tan prematuros salgan adelante está en 24 semanas. “Brisa Milagro estaba al límite, sólo pesaba 600 gramos”, recuerda el Dr. Castillo. El jefe del servicio de Neonatología explica que “desde el primer momento, fui muy sincero con los padres y no les escondí que las 24 horas después del parto, la niña podía perder la vida”. Los padres, Lorena y lo Jordi, agradecieron su sinceridad, y ofrecieron al doctor y a su equipo, su pericia, ella es nutricionista y él es osteópata, para que la niña saliera adelante.

El Dr. Castillo tomó nota y los implicó en la recuperación de la niña. “Habitualmente, estos niños tan prematuros hacen algún tipo de complicaciones”, explica. Estos prematuros todavía tienen partes del cuerpo que no se han desarrollado. Muchos tienen complicaciones pulmonares o digestivas, y se van casa con una retinopatía grave, con una alteración intestinal o un burbuja de oxígeno. “Pero lo que hace única la historia de esta familia es que la niña se ha ido a casa después de 112 días ingresada en el Hospital Infantil y de la Mujer de Vall d’Hebron sin ninguna secuela”, destaca. “Esto ha estado posible gracias a la implicación de los padres”, añade. También a la pericia de su equipo.

El parto de Brisa Milagro se avanzó por una infección del líquido amniótico. Pero la infección no pasó a la niña y al nacer pudo hacer piel con piel con la madre antes de trasladarla a la incubadora.

El Dr. Castillo recomendó a la madre una dieta rica en una serie de nutrientes, como el pescado azul, que lleva omega 3, para reforzar las conexiones neuronales y el desarrollo de la niña. La madre aprovechó sus conocimientos como nutricionista y diseñó una dieta a medida. “Le expliqué a la madre que una dieta rica en DHA, una grasa natural presente a el pescado y algunas algas, favorece el desarrollo neuronal, el de la retina y otros elementos”, explica el Dr. “La niña se va a casa suya alimentada solo con la leche de su madre”, destaca el Dr. Castillo.

También ha sido clave el trabajo que el padre ha hecho como osteópata con la niña para reforzar su sistema inmune y su crecimiento. “Llevo 30 años en esta profesión, pero estoy aprendiendo de estos padres, seguiremos en contacto para aprender de esta experiencia”, afirmó el doctor. El padre jugó a poner las manos sobre el bebé, que está acostumbrado al útero materno, como le dijeron las enfermeras y los médicos. Y colocaba a la niña en una postura que le causaba menos estrés.

El nacimiento y el alta de Brisa Milagro -el nombre de Milagro lo añadieron los padres porque la evolución de su hija, como dice el mismo Dr. Castillo, ha sido un “milagro”-, tuvo lugar durante la pandemia. La familia tiene otra niña de dos años, que solo ha podido ver a su hermana a través de un vidrio a causa de las restricciones. “Ahora ya están los cuatro a casa”, comentó el Dr. Castillo.

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