Título original: A Perfect Day Título en España: Un día perfecto Año de lanzamiento: 2015 País: España Producción: Fernando León de Aranoa y Jaume Roures; productoras Reposado Producciones, Mediapro y TVE (Televisión Española) Dirección: Fernando León de Aranoa Guión: Fernando León de Aranoa, con la colaboración de Diego Farias, basado en la novela Dejarse llover, de Paula Farias Música: Arnau Bataller Fotografía: Alex Catalán Reparto: Benicio del Toro, Tim Robbins, Olga Kurylenko, Mélanie Thierry, Fedja Stukan, Eldar Residovic, Sergi López Distribuidora: Universal Pictures International Spain
En plena guerra de los Balcanes, en 1995, un grupo de cooperantes humanitarios intenta sacar un cadáver de un pozo, la única fuente de agua potable de la zona, antes de que contamine el agua y deje sin abastecimiento a las poblaciones cercanas. Lo que parecía una tarea sencilla se complica por la burocracia, los milicianos locales y la falta de una simple cuerda.
El realizador madrileño nos presenta su primera cinta rodada en inglés, aunque de producción española.
Una cinta que pasó quizás inadvertida o sin demasiado bombo ni platillo por el escenario del cine internacional, a pesar de traernos un reparto absolutamente estelar y una propuesta ambiciosa en su sencillez y belleza.
La crítica la ha tratado con relativa gentileza, pero sin darle, en mi opinión, el lugar que le corresponde entre las grandes películas de esta generación. Y es que este filme nos recuerda de qué se trata esto del cine, que no es otra cosa que contar historias.
Sin malabares, ni grandísimas hiperproducciones y complicadísimos guiones, el genio de este director reside, precisamente, no tanto en saber qué añadir sino en saber qué no añadir.
Porque logra que ningún elemento en este metraje estorbe. Todo se complementa o aporta un matiz, una nota, una sonrisa o una lágrima.
La dinámica de la historia la perfecciona todo el reparto, destacando los papeles protagonistas y de mayor peso: Benicio del Toro y Tim Robbins, ambos saliendo de sus clichés personales anteriores (uno como narco/hombre al margen de la ley, y otro como personaje dramático puro) y ambos demostrando su estado de gracia interpretativo. Y sus contrapartes femeninas: Olga Kurylenko y Mélanie Thierry, un binomio que completa el círculo. Las intervenciones de Fedja Stukan y de Eldar Residovic, el intérprete y el niño respectivamente, ponen la guinda del pastel y perfeccionan lo que ya funcionaba.
Pero, como he dicho, el cine se trata de contar historias y esta es la absoluta protagonista en esta obra.
Debemos tener en cuenta que no resulta nada fácil conseguir esto, que sea la historia la verdadera protagonista, y, cuando se consigue, suele pasar desapercibido. Fernando León de Aranoa lo hace con elegancia castiza.
Esta preciosa historia envuelta en la fotografía de Alex Catalán nos sorprende, emociona, envalentona, entristece, enamora y nos hace reír llevados suavemente por ese humor negro tolerable, un cinismo justificado, la tragedia que no queremos mirar y una profunda belleza: La belleza del fracaso.
De nuevo, tras la entrega de la semana pasada (Civil War, Alex Garland), estamos ante una película pacifista, pero con un enfoque completamente distinto. Se trata del enfoque de la cooperación internacional, o debería decir de los cooperantes. Estas personas tan desconocidas en un sector denostado, que cumplen con su labor, mejor o peor, o como pueden, pero que ponen sentido común en la burocracia de la guerra. En especial, en esta guerra de los Balcanes en la que Naciones Unidas brilló por su poco brillo.
Se trata, en cualquier caso, de una película disfrutona, así que ya sabes, puedes hacer que ese domingo sea un día perfecto.
Algunos datos curiosos:
– Si te gusta el rock te encantará la banda sonora: Lou Reed con su There Is No Time, junto a Venus in Furs de The Velvet Underground. La completan Marilyn Manson, Ramones y Marlene Dietrich cantando a Pete Seeger.
– El humor negro y la ironía que tiñen toda la obra resultan tan adecuados porque el guión está basado en la novela “Dejarse llover”, de Paula Farias, que fue cooperante de Médicos sin Fronteras.




