El rezo del Santo Rosario

Relaciono de entrada unas páginas web ilustrativas, accesibles en paralelo si así lo desean. En primer lugar, la de la Wikipedia. A continuación, una historia del Santo Rosario del canal de la Madre Angélica que es reproducción de otro. La más fidedigna es la oficial del Vaticano. En Catholic.net hay un escrito ponderado. Ahora bien, el documento que debe estudiarse, a la luz de la oración, es la Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae de Su Santidad San Juan Pablo II. Lo tomo prestado de Aciprensa. En total cinco clics de consulta.

Cuando Santo Domingo de Guzmán, el fundador de la Orden de Predicadores o padres dominicos con siglas O.P., dio forma al actual modo de rezar el Rosario, salvo los misterios de luz incorporados por el Papa San Juan Pablo II a principios del siglo XXI, el Rosario ya se rezaba. ¿Qué trato de decirles? Algo sencillo. A principios del siglo XIII se contemplaban los Misterios de Gozo, Dolor y Gloria que se contemplan en el siglo XXI. Hace 800 años se contemplaban, junto con el rezo del Padre Nuestro, el Avemaría y el Gloria, las mismas verdades de fe que se contemplan en la actualidad.

Verdades de fe evangélicas y verdades de fe teológicas, una de ellas promulgada en el siglo XX. En el cuarto misterio de Gloria contemplamos la Asunción de María Santísima a los cielos. Como dogma de fe fue promulgado en 1950 por el Papa Pio XII. Verdad creída siempre, pero verdad no relatada por ningún evangelista. En el quinto misterio contemplamos la Coronación de Nuestra Señora. Gran verdad esta no relatada por ningún evangelista. Por ahora no es dogma de fe. Litúrgicamente se celebra en la octava de la Asunción.

Los misterios de Gloria forman parte del Rosario que rezaba Santo Domingo de Guzmán. Nuestros antepasados contemplaban la Asunción y la Coronación en el rezo del Santo Rosario. Contemplaban los cuartos y quintos misterios de Gloria. Lo que no contemplaban en el rezo del Rosario son las cinco verdades evangélicas de los Misterios de Luz promulgados por el Papa San Juan Pablo II. Santo Domingo fundó la Orden de Predicadores o Dominicos a principios del siglo XIII. Lideró una cruzada de oración con el rezo del Santo Rosario. Siendo castellano se estableció en el sur de Francia. Llegó a conocer a San Francisco de Asís y al Papa Inocencio III. El rezo del Rosario fue la respuesta a la herejía albigense que estaba infectando a la Cristiandad.

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El rezo del Rosario está recomendado como oración familiar y como oración personal. Basta un breve rato de silencio. Las letanías lauretanas son breves invocaciones de ruego a María. Se han constituido con el paso de los siglos. Yo soy algo lento. Ya invoco correctamente y en su lugar las dos introducidas por San Juan Pablo II: Mater Ecclesiae (Madre de la Iglesia) y Regina Familiae (Reina de la Familia). Tengo pendiente invocar las tres introducidas por el Papa Francisco el pasado verano 2020 y en su lugar. En cualquier caso, yo las recito todas en lengua latina y de memoria, tal como hacía mi abuelo, mi padre y mi suegro. En lengua latina hay una única versión. En lenguas castellana y catalana hay distintas versiones según el criterio traductor en cada devocionario. Por más que intento conectarme a la web del Vaticano no las encuentro en lengua latina. Por lo menos, sí lo están en la lengua castellana homologada.

La parroquia madrileña Santísimo Cristo de la Victoria recoge las letanías en lengua latina con su traducción en lengua castellana. Incluye las tres nuevas del Papa Francisco. Éstas son: A) Mater misericordiae (Madre de la misericordia), invocada después de Mater Ecclesiae (Madre de la Iglesia). B) Mater Spei (Madre de la Esperanza) invocada después de Mater divinae gratiae (Madre de la divina gracia). C) Solacium migrantium (Consuelo de los migrantes) invocada después de Refugium peccatorum (Refugio de los pecadores). Falta una letanía (Mater misericordiae) en esta web parroquial en su edición latina. Pues Mater Ecclesiae (Madre de la Iglesia) invocada a continuación de Mater Christi (Madre de Cristo) fue aportación de San Juan Pablo II.

Esta web parroquial atribuye autoría errónea a dicha letanía y omite una. Al autor de la web le pasa lo que me pasa a mí. Ni él ni yo llegamos a más. Por mis principios apostólicos seguiré rezándolas en latín, de memoria y sin consultar libros, por más que en la página oficial del Vaticano no se recoja la expresión de las letanías en la lengua secular latina. Del mismo modo que seguiré cantando, cuando se presta, pronunciando bien y en voz alta el canto latino gregoriano, aunque me quede solo cantando entre los fieles congregados.

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