Las 6 claves del declive de Podemos

Esta organización política ha pasado, en solo cinco años, de “tocar el cielo” (lo del asalto lo dejamos para más adelante) a pegarse una morrada contra la realidad. ¿Cuáles han sido las claves de un cambio tan sustancial?

  1. Un núcleo de dirección endogámico. Nacido de las relaciones de amistad entre un grupo de profesores universitarios, la dirección de Podemos ha tenido siempre una gran dificultad para abrirse de verdad a una dinámica de participación política que permitiera incorporaciones distintas a las de su origen, al núcleo de dirección. Esto ha favorecido que las diferencias personales entre los que eran amigos se convirtieran en políticas y viceversa, magnificando conflictos que tenían una buena resolución política.
  2. El error de mezclar emparejamientos y política. Aquella endogamia del núcleo inicial alcanza su estadio superlativo en la tendencia al emparejamiento entre responsables políticos, que tiene su culminación en el propio Pablo Iglesias. Con independencia de las cualidades de su pareja, que sin duda las tiene, tanto la actual como la precedente, el hecho de que su sustitución signifique también un cambio en la jerarquía política acentúa el cerramiento de la dirección ante terceros. Es una práctica inusual en términos generales, pero no inédita, el peronismo y Evita sería, sin duda, el ejemplo más importante
  3. La caída de expectativas a consecuencia de sus trifulcas internas. ¿Cómo se puede presentar Podemos como adalid de la solución de Cataluña basada en el diálogo, por citar una de las cuestiones difíciles que pretende solucionar, y al mismo tiempo mostrar en carne viva la incapacidad para que Iglesias y Errejón practiquen a una escala mucho menor y más fácil el entendimiento que predican? Cuando un partido no es capaz de dar testimonio de los ideales que predica se origina el desencanto, que constituye uno de los peores enemigos de los partidos jóvenes.
  4. La cultura del supremacismo moral se contagia internamente. Podemos y su entorno de organizaciones, en Cataluña, Valencia, Andalucía, Galicia y otros lugares, han adoptado siempre una actitud de supremacía moral respecto a los restantes actores políticos. Esta mentalidad se traduce también en el interior del partido. No se trata ya de razonar las diferencias, sino de considerar que la posición del otro no es digna de ser tomada en consideración porque parte de un error moral. Quien disiente es necesariamente “malo”
  5. La velocidad de crecimiento de su peso parlamentario, que ha conducido a enfrentarse con la política real sin tiempo para madurar su proyecto, que ha oscilado entre el utopismo y el realismo (en relación al PSOE, por ejemplo) a gran velocidad. El resultado es que no están siguiendo una evolución como Los Verdes alemanes, ni son ya referentes de “otra forma de hacer política”
  6. La confusión organizativa y estratégica. Podemos-partido ha evolucionado rápidamente hacia una versión del centralismo democrático, pero al mismo tiempo mantiene complejas alianzas con otras organizaciones en Barcelona con Colau, Madrid y Carmena, en la Comunidad Valenciana, y con las a su vez heterogéneas Mareas gallegas. Este conglomerado que se rige por leyes internas distintas es motivo constante de fricciones y faltas de entendimiento. Internamente, la importante corriente anticapitalista ha mostrado su fracaso en Andalucía, pero al mismo tiempo posee el peso suficiente como para lastrar las dinámicas de Podemos. Finalmente, los acuerdos con Izquierda Unida han restado, más que sumado, en el terreno electoral.
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