La III Jornada Eucarística Mariana Juvenil (JEMJ) ha vuelto a convertir el Santuario de Covadonga en uno de los grandes epicentros espirituales del verano para la juventud católica.
Del 10 al 12 de julio, cerca de 2.000 jóvenes procedentes de 21 países han peregrinado hasta la casa de la Santina para vivir tres días marcados por la adoración eucarística, la formación, la oración y la fraternidad bajo el lema «Haced lo que Él os diga».
Pero la edición de 2026 quedará especialmente grabada en la memoria de sus participantes por un acontecimiento inesperado. Apenas unos días antes del comienzo del encuentro, el arzobispo de Oviedo, Mons. Jesús Sanz Montes, anunciaba una noticia que desató una inmensa alegría entre la organización y los jóvenes inscritos: el Papa León XIV había enviado un mensaje dirigido expresamente a todos los participantes de la JEMJ.
«Paz y bien. Acabo de recibir a través de la Nunciatura en España una preciosa carta del Papa León XIV con motivo de nuestro encuentro en Covadonga. Será leída en la Misa del último día», comunicó el prelado asturiano.
El anuncio llegaba apenas un mes después del histórico viaje apostólico del Santo Padre a España, todavía muy presente en la memoria de miles de jóvenes que recordaban especialmente la solemne procesión del Corpus Christi por las calles de Madrid, donde León XIV quiso llevar personalmente a Jesús Eucaristía entre los fieles.
Un mensaje del Papa que resume el espíritu de la JEMJ
La emoción alcanzó su punto culminante durante la Misa de clausura, cuando Mons. Jesús Sanz Montes dio lectura al mensaje enviado por el Santo Padre.
En él, León XIV expresaba su deseo de que los jóvenes reunidos en Covadonga pudieran experimentar aquello que constituye precisamente el corazón de esta iniciativa:
«Que esta Jornada de encuentro y comunión en Cristo os lleve a experimentar, de la mano de la Santina, el amor que irradia de la presencia real de Jesús en la Eucaristía.»
El Pontífice evocó también el recuerdo todavía vivo de su reciente visita a España y animó a los participantes a acudir al Corazón de Cristo cuando «parezca que os falta el vino de la alegría», invitándolos a fortalecer su compromiso con la Iglesia y con la sociedad desde el encuentro con Jesús y con la Virgen de Covadonga.
Una respuesta que supera todas las expectativas
La respuesta de los jóvenes volvió a confirmar que la JEMJ se ha consolidado como una de las grandes convocatorias juveniles de la Iglesia en España.
Antes incluso de la apertura oficial, los voluntarios tuvieron que adelantar una hora el servicio de acreditaciones ante la llegada masiva de autobuses que iban llenando la explanada del Santuario entre cantos, abrazos y una alegría contagiosa.
En total participaron 1.970 jóvenes, procedentes de 21 países, para quienes la organización preparó más de 9.600 packs de comida, además del dispositivo de alojamiento, transporte y atención coordinado por más de doscientos voluntarios.
Desde su nacimiento, la JEMJ mantiene un principio que explica buena parte de su crecimiento: la inscripción es completamente gratuita, facilitando así que cualquier joven entre 14 y 30 años pueda participar.
Una generación que busca silencio
Sin embargo, las cifras, siendo importantes, no alcanzan a explicar lo verdaderamente significativo del encuentro.
Las imágenes más impactantes no fueron las de los escenarios ni las de los conciertos, sino las largas filas de jóvenes esperando para entrar en la Santa Cueva de Covadonga y, sobre todo, la impresionante afluencia a la capilla de adoración.
La demanda fue tan grande que la adoración, inicialmente prevista como permanente durante el día, terminó convirtiéndose en adoración perpetua, al cubrir los propios jóvenes todos los turnos nocturnos para acompañar a Jesús Sacramentado.
La madrugada del sábado al domingo dejó una de las escenas más sobrecogedoras de toda la JEMJ. Tras concluir la Vigilia de Adoración, el Santísimo quedó expuesto en el altar mayor de la basílica y un auténtico río de jóvenes permaneció durante horas en silencio ante la Eucaristía. La histórica Santa Cueva, donde en anteriores ediciones se realizaba esta adoración nocturna, había quedado pequeña ante la creciente participación.
Formación para vivir una fe encarnada
La JEMJ no se limita a ofrecer momentos de oración. Durante todo el fin de semana los participantes pudieron asistir a catequesis, talleres y testimonios centrados en la vida cristiana.
La Misa inaugural estuvo presidida por el obispo de Lugo, Mons. Alfonso Carrasco Rouco, quien recordó a los jóvenes que «el creador de este inmenso mundo nos ama» y que Cristo lo demostró «amando».
Especial impacto causó también la conferencia del sacerdote de la diócesis de Getafe, Patxi Bronchalo, dedicada a la pureza y al amor verdadero. Desde su propia experiencia personal, invitó a los jóvenes a descubrir que la castidad no es una limitación, sino un camino auténtico hacia la libertad y la felicidad.
Por su parte, el abad de Covadonga, David Cueto, resumió en una frase el núcleo espiritual del encuentro al afirmar:
No basta creer en la Eucaristía, hay que dejarse transformar por ella.»
El ejemplo luminoso de los mártires
La edición de este año estuvo especialmente marcada por el testimonio de los Mártires Claretianos de Barbastro, patronos de la JEMJ 2026 junto a san Pier Giorgio Frassati.
Uno de los momentos más emotivos fue la acogida solemne de la reliquia del beato Faustino Pérez García, cuya mano incorrupta —la misma con la que escribió su célebre carta de despedida antes del martirio— presidió buena parte de las celebraciones.
El festival nocturno dedicado a los jóvenes mártires emocionó profundamente a los asistentes, ofreciendo un testimonio actual de fidelidad y entrega capaz de dialogar con las inquietudes de las nuevas generaciones.
Una cita ya imprescindible
La Jornada Eucarística Mariana Juvenil nació inspirada por el Renacimiento Eucarístico impulsado por la Conferencia Episcopal de Estados Unidos tras constatar el preocupante desconocimiento de muchos jóvenes sobre la presencia real de Cristo en la Eucaristía.
Tres ediciones después, la iniciativa se ha convertido en una referencia para miles de jóvenes españoles e internacionales que encuentran en Covadonga un espacio donde fe, liturgia, formación y amistad conviven con naturalidad, lejos del ruido y de la superficialidad.
Quizá por eso el mensaje de León XIV ha encontrado una acogida tan especial. Porque ha puesto palabras a lo que miles de jóvenes han experimentado estos días: que la Eucaristía sigue siendo capaz de atraer, transformar y llenar de esperanza el corazón de toda una generación cuando se le ofrece con autenticidad.
Antes de concluir la celebración, Mons. Jesús Sanz Montes anunció ya la próxima convocatoria. La IV Jornada Eucarística Mariana Juvenil se celebrará nuevamente en Covadonga del 9 al 11 de julio de 2027, bajo un lema tan exigente como esperanzador: «No tengáis miedo a sufrir» (Ap 2,10).









