Los Premios Misión 2026 reconocen ocho testimonios de una fe que transforma la sociedad

Iglesia

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La XIV edición de los Premios Misión reunió en la Universidad Francisco de Vitoria a cerca de 150 personas para reconocer ocho iniciativas y personalidades que, desde la empresa, la familia, la cultura, la tecnología o el servicio a los enfermos, demuestran que la fe cristiana sigue dando frutos en la sociedad.

En tiempos en los que las malas noticias parecen disputar cada centímetro de la actualidad, también hay historias que merecen ser contadas. Historias de entrega, de generosidad, de compromiso y de una fe que no se conforma con permanecer en el ámbito privado, sino que encuentra su expresión en los gestos cotidianos y en las grandes decisiones de la vida.

Ese fue el hilo conductor de la XIV edición de los Premios Misión, celebrada este jueves 15 de octubre en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid, en una gala que reunió a cerca de 150 personas y reconoció a ocho personalidades e iniciativas por su contribución a la sociedad desde una perspectiva cristiana.

«Vivimos en tiempos convulsos y no podemos ignorar estas realidades, pero tampoco debemos dejar que nos cieguen y nos impidan ver otras realidades que también nos rodean y son buenas», señaló María Lacalle, vicerrectora de la Universidad Francisco de Vitoria, durante la apertura.

Por su parte, Isabel Molina, directora de la revista Misión, recordó que los premiados son «cauce de la gracia en estado puro» y subrayó la responsabilidad de quienes han encontrado la fe de acercar a otros hasta su fuente.

Ocho maneras de hacer presente la fe

El primero de los reconocimientos fue para la Hospitalidad de Lourdes de Madrid, cuya labor con los enfermos constituye un testimonio de caridad concreta. Su presidente, Samuel Soria, recordó que la fe adquiere una dimensión especialmente elocuente cuando se convierte en «una mano que sostiene, en una silla que se empuja, en una mirada que acompaña o en una sonrisa que reconforta».

El empresario Álvaro Moreno, fundador de la conocida firma de moda masculina, recibió el segundo galardón y habló abiertamente de la presencia de Dios en su trayectoria personal y profesional. «Cuando Dios te acaricia el corazón, como me lo acarició a mí, quieres que todo sea verdaderamente para su gloria», confesó.

La conciliación familiar y profesional encontró su representación en Nuria Chinchilla, pionera en España en el estudio de esta materia y primera mujer catedrática del IESE. Chinchilla defendió las tres efes que considera fundamentales para integrar los distintos ámbitos de la vida: feminidad, familia y flexibilidad, insistiendo en la complementariedad, la corresponsabilidad y la confianza.

También hubo espacio para reconocer las posibilidades evangelizadoras de la tecnología. La aplicación ePrex, utilizada diariamente por más de cinco millones de personas y presente en 180 países, recibió el cuarto premio. Su responsable, Patxi de Navascués, quiso resumir la dimensión espiritual del proyecto con una expresión evangélica: «Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer».

Del deporte al patrimonio, una fe que atraviesa generaciones

El quinto reconocimiento recayó en el doctor José María Villalón, jefe de los servicios médicos del Atlético de Madrid y presidente de la Federación Española de Familias Numerosas, quien reivindicó la fe sencilla recibida de sus padres, sostenida en la misa y el rosario familiar, como fundamento de su vida.

El VIII Centenario de la catedral de Toledo recibió el sexto galardón. Monseñor Juan Miguel Ferrer, canónigo de la catedral, recordó que el templo es fruto de la fe de generaciones enteras y señaló que la historia debe servir de fundamento para continuar caminando, no para permanecer anclados en el pasado.

Uno de los momentos más emotivos llegó con el reconocimiento póstumo a fray Pablo María de la Cruz, fallecido en 2023 a los 21 años, pocos días después de profesar como carmelita in articulo mortis. Sus padres, Ricardo Alonso y Mari Carmen Hidalgo, compartieron cómo su hijo descubrió, en medio de una grave enfermedad, una llamada radical a entregarse a Cristo, ofreciendo incluso su sufrimiento por la conversión de los jóvenes.

El último premio fue para Pep Borrell, conferenciante y escritor dedicado al acompañamiento de matrimonios y novios. Su intervención puso el acento en el valor del testimonio familiar: «Nuestros hijos tienen que ver cómo nos queremos». Borrell pidió, además, recuperar un discurso positivo sobre el matrimonio y evitar las bromas que contribuyen a desprestigiarlo.

La santidad también se juega en lo cotidiano

El padre Mario López LC, vicario del director territorial de los Legionarios de Cristo en España, cerró el encuentro recordando que Dios no está reservado a determinados momentos o espacios, sino que puede hacerse presente en el trabajo, la familia, el deporte, la cultura, el servicio y el sufrimiento.

Ocho reconocimientos distintos unidos por una misma convicción: la fe cristiana no es ajena a los problemas y desafíos del mundo, sino una fuerza capaz de humanizarlo y transformarlo desde dentro.

Los premios están impulsados por la revista Misión, publicación trimestral, gratuita y de inspiración católica, vinculada a los Legionarios de Cristo, Regnum Christi y la Universidad Francisco de Vitoria. Con más de 50.000 suscriptores, continúa siendo una referencia para numerosas familias católicas españolas.

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