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Mucho más que una batalla de sangre

Familia

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Hoy todo está orquestado, las virtudes y valores fundamentales son lo más transgresor del momento, ¡Quién lo diría! Todo lo demás, los sucedáneos, con los adjetivos y atributos que se quieran poner, son tan solo parte de la «maraña negra» del rebaño.

Una gran ocasión 

A priori, podemos categorizar esta reflexión como pesimista. Pero realmente, es una gran ocasión para salir del mundo del placer y vivir el servicio y el sacrificio como una oportunidad hacia la eternidad.

Para empezar, los niños y la familia son lo más sagrado y puro que tenemos como sociedad. En custodiar esto nos deberíamos de enfocar todos, aunque requiere audacia, valentía y esfuerzo ¿Cuál es la mejor manera de criar a nuestros hijos? En este tema, quizás, el escándalo sea la opción más bella, por aquello de que la «maraña negra» no goza de verdad ni de sentido común, una pena.

No se apuesta por la familia

Desde las leyes, hasta la educación, el ocio y la publicidad; todo es una muestra de que el significado y el valor de la familia son el estorbo de esta sociedad. No hace falta una investigación profunda para darnos cuenta de este hecho. 

Por ello, es fundamental que demos sin reservas nuestra vida, para mostrar lo que, a día de hoy, es una positiva provocación social: la familia. Eso generará que se empiece a ver lo malo como malo y lo bueno como bueno. 

Pérdida de sentido crítico

El problema viene cuando la «maraña negra» no es tan obvia y se empieza a confundir lo malo como lo bueno. La sutileza de la «maraña» trata de dar el cambiazo de la vara del bien y el mal, y empiezan a modificar cómo estamos viendo las cosas. En esta batalla de la familia «el temita» es también espiritual no solo terrenal.

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad de las regiones celestiales.» (Efesios 6, 12)

La oración como pilar fundamental

No nos podemos cansar de rezar. Esta va a ser siempre la cuestión más importante. Una familia que reza unida produce milagros. Tenemos que creer en el poder de la oración. Nosotros poseemos la capacidad de hacer cosas hasta cierto punto. No es posible controlar todo.

Porque contra todos los resortes del poder y del mal es muy difícil que los ciudadanos reaccionen y venzan. Pero Dios,  sí puede hacer el resto.

Hay que tener  ánimo para proteger a nuestras familias, para desafiar y arrostrar los peligros verdaderos.

Muestra la belleza de la familia

En la actualidad, salir a las plazas en defensa de una lucha moral y doctrinal, es derecho y deber, cosa de valientes. Eso no es provocar: es dar la cara por Jesucristo.

Para una batalla de ideas hace falta mucho más coraje que para una batalla de sangre.

La mejor ofensiva contra la «maraña negra» consistirá en mostrar y proclamar en cada ocasión y circunstancia la sublime belleza de la verdadera familia católica.

Ante esto, la persecución no es un mal absoluto. La persecución a la familia será sobrenaturalmente una gracia si sabemos aprovecharnos de ella. ¡Bendita sea, si despierta la conciencia de dar la vida Jesucristo!

«Sea el Señor tu delicia,  y él te dará lo que pide tu corazón»  (Salmos 37,4)

La persecución a la familia será sobrenaturalmente una gracia si sabemos aprovecharnos de ella. ¡Bendita sea, si despierta la conciencia de dar la vida Jesucristo! Clic para tuitear

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