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Resurgimiento cristiano (1). Desde la fe

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Romano Guardini en El Señor, nos muestra seis tiempos históricos.

El primero es la vida pública de Jesucristo, un período rebosante de promesas, relacionadas con la posibilidad de que se establezca el Reino de Dios, y el mundo quede transformado por Él. Pero aquellos que por la Alianza son llamados a desplegarlo, los dirigentes y buena parte del pueblo se cierran, rechazan la posibilidad. Jesús llama una y otra vez: El Reino de Dios está cerca. Convertíos y creed en la buena nueva (Mc 1,17) El Reino en esta llamada necesita para realizarse de quienes fueron llamados por la Alianza.  No se culmina.

En el segundo tiempo Jesús mantiene la voluntad redentora. Ahora la realizará mediante su pasión y muerte.  Es el tema central de los evangelios.

El tercer tiempo surge con la Resurrección. Se va y vuelve dice Guardini. Es otro estadio muy distinto, otra fase, porque Jesucristo se manifiesta desde una realidad, una existencia distinta. Reconocible, pero distinta.

El cuarto tiempo es el de este nuevo Jesucristo espiritual, que genera un nuevo espacio en la interioridad cristiana, tanto en el hombre como en la Iglesia, surgida de esta nueva realidad. Es la Pentecostés. Vive en ella para preparar la nueva creación. Y esta será inexorable, ya no dependerá de la predisposición de los llamados, sino que se realizará en la consumación del tiempo.

Las postrimerías, quinto tiempo. Jesucristo pone fin a la dimensión temporal. Es el estremecimiento final de todo lo terreno, el Juicio y la destrucción del tiempo. Su dimensión desaparece. Este es el sentido de la vida eterna, que ahora, después de la Teoría de la Relatividad, podemos imaginar mejor.

Sexto y ultimo tiempo. Jesucristo conduce a los que han permanecido fieles al Padre. La Creación es redimida y consumada. Es ahora el Reino de Dios, que hubiera debido, pero no pudo existir más allá de forma fragmentada en personas y grupos, siempre combatidos por el reino puramente terrenal.

Seis tiempos para una meditación desde nuestro momento actual, con la memoria viva de lo pasado y la certeza del devenir. Seis tiempos para entender entre otras cosas, que ser cristiano, es una llamada a algo grandioso, a la mayor experiencia que pueda vivir un ser humano, que el cristianismo de plastilina, deudor de la corrección política, no puede ocultar.

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