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Si amo, ¡confío! (3)

¿Cuál es la Forma del Sacramento del Matrimonio? Es la expresión del Consentimiento. Sucintamente es el “¡sí quiero!” con acento en la «i» en afirmativo, primero del varón y después de la mujer. Es la respuesta a una pregunta. Mejor ir al grano reflexionando un poco sobre la fórmula completa. Pues el sí quiero sucinto es el sí quiero a lo expresado en la fórmula completa según interrogatorio leído por parte del ministro celebrante.

Primero la expresa el varón y a continuación la mujer. Prefiero reproducir exactamente lo plasmado en el Ritual de los Sacramentos, leyéndolo mientras redacto para todos ustedes. Hombre y mujer (esposo y esposa) unen sus manos derechas. El hombre (esposo) expresa en voz alta y clara: “Yo, nombre de pila, te quiero a ti, nombre de pila, como esposa y me entrego a ti, y prometo serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida”

¿Me entrego o solo digo en voz alta que me entrego? Pues una cosa es hacer y otra decir que hago algo. ¿Qué es entregarse? Es darse. Cuando entregas algo material, donas o das hasta el punto de que aquello que das deja de ser propio. En el Matrimonio igual. Ahora cariño ya no soy mío. Soy tuyo. Me doy a ti ante el sacerdote y ante el pueblo de Dios reunido. Tú a continuación harás lo mismo. Y por tanto yo soy tuyo y tú eres mía.

Te prometo fidelidad. Tú me la prometerás a continuación. Fidelidad en los momentos alegres y en los momentos tristes. Hay momentos alegres distintos. Tales como aumento de sueldo, subida de categoría laboral, cambio de empresa por otra mejor. Tales como cambio de piso por otro más grande. Todos podemos hacer lista de mejoras. Las cosas buenas que nos han acontecido solemos dejarlas aparcadas cuando nos acontecen las malas.

Sean cosas buenas o malas es mejor que yo hable de las mías y no de las del prójimo. Pagar hipoteca matrimonial a mis 65 años ¿es cosa buena o es cosa mala? Es cosa buenísima. La cancelación del alquiler indefinido en plena burbuja inmobiliaria hace 13 años y pico ¿fue una cosa buena o una cosa mala? Nos echaron de nuestro domicilio. Fuimos a parar a otro más grande en otra población de residencia. Bastaron tres meses para traslado y cambio de empadronamiento.

Las cosas buenas y las cosas malas materiales son en cierta medida relativas. Hay penas que no son materiales. La pérdida física de un ser querido por fallecimiento es una pena. Sabemos que la muerte llega algún día. A veces es un camino doloroso como una cuesta abajo por proceso de enfermedad. A veces es súbito y pilla de improviso como un accidente de coche. La fidelidad debe estar presente siempre a las buenas y a las malas. Son las cosas buenas y malas que nos suceden. ¡Y siempre, siempre, las malas, malas a nosotros dos no nos pasan! Eso pensamos y a veces decimos. ¿Damos gracias a Dios por todo lo que tenemos?

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