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Si amo, ¡confío! (y 5)

Lo prometido es deuda. Es un dicho o aserto que no discutimos. El Matrimonio como Sacramento es una deuda de amor a Dios. Es una deuda contraída ante Él. Es una deuda voluntaria de amor. Amor concretado en una mujer si soy el hombre y en ese hombre si soy la mujer. Se celebra dentro del templo en presencia de Dios. Se celebra a continuación a nivel lúdico familiar y amical en restaurante.

Caben distintos modos, en base a presupuesto económico y en base a principios éticos, con economía subordinada a los principios. Toda boda tiene un presupuesto. Empezando por la vestimenta. Presupuesto que se elabora en base a los principios éticos de los novios. No se accede y decide rápidamente. ¡Depende! Hay hechos sociales, históricos que influyen. En un caso allegado a mí, la pandemia ésta ha influido. Celebrarlo hace dos años en plena pandemia iniciada cómo que no. Los novios decidieron aparcar la boda.

Tuvo lugar el pasado sábado. Muy bien organizada la sesión sacramental en el templo con misa dominical. Muy bien plasmada la sesión lúdica celebrativa en restaurante. Sensación de felicidad en los contrayentes y sensación de felicidad en los asistentes. ¡En los que fueron invitados, pues todos los digamos cercanos era inviable, por razón de los lugares (capacidad del templo y capacidad del restaurante) y de presupuesto económico!

Con gran satisfacción tuvo lugar el paseíllo de pasadizo central desde la entrada del templo hasta las escalinatas del altar. El paseíllo de mi segunda hija con su mano derecha apoyada en mi brazo izquierdo doblado. ¡Los novios se dieron el sí quiero en el presbiterio! El Matrimonio es un si quiero de cada día de todos los días de la propia vida hasta que la muerte nos separe.

Jesucristo Nuestro Señor elevó a la categoría de Sacramento este sí quiero humano. Él no contemplaba el divorcio. No contemplaba el ahora ya no te quiero y el ahora ya no nos queremos. Para los casos que en el transcurso del tiempo de la vida se hace inviable la convivencia, la Iglesia de Nuestro Señor contempla las separaciones. En estos casos el hombre como célibe y la esposa como virgen.

De lo contrario el matrimonio lo sería en minúsculas y una solemne tomadura de pelo hacia quienes en todas las generaciones se han santificado mediante él. Hay momentos en la vida en los que el sí quiero cuesta. Hay muchos más momentos que no cuesta. La infidelidad está muy presente en nuestra sociedad. La infidelidad es pecado. Reorientar la propia vida con anulación o nulidad sacramental es o ha sido o sigue siendo el abuso de los tribunales eclesiásticos en primera instancia.

La falta de preparación catequética de los esposos influye sin duda. Influye mucho más el ejemplo de los matrimonios conocidos. Espero que el mío con mi esposa lo sea hacia generaciones de nuestra quinta y de la quinta de nuestros hijos. Mi yerno es gallego. Los dos establecen su residencia en A Coruña. Su matrimonio ya está legalmente inscrito en el registro civil pertinente. Se casaron en la Cripta Gaudí el sábado a las 17 horas en misa dominical ¡Esta mañana ha quedado legalmente registrado !

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