Montero quiere que la Seguridad Social pague los tratamientos de fertilidad transexuales

La ministra de Igualdad, la miembro de Podemos Irene Montero, ha manifestado que considera que incluir en la Seguridad Social, sostenida por todos los ciudadanos, los tratamientos de fertilidad transexuales, bisexuales y para lesbianas es «un paso decisivo».

En España, la pensión no contributiva mínima está en 402 euros, con los que deben subsistir numerosas familias en riesgo severo de exclusión social. Al parecer, ayudar a estas personas no es decisivo para la ministra de Igualdad, o, por lo menos, es menos decisivo que financiar procesos de fertilización del colectivo LGTBI con fines estrictamente ideológicos electorales. Así lo considera la formación de Podemos.

La orden ministerial que se ha aprobado el viernes pasado actualiza la Cartera de Servicios del Sistema Nacional de Salud para que las mujeres sin pareja, lesbianas, bisexuales y transexuales con capacidad de gestar puedan acceder a la reproducción asistida en el sistema sanitario público.

En su intervención, Montero ha destacado «el impulso decidido del Ejecutivo para mejorar la vida de las personas trans», como muestra el anteproyecto de la ley trans que espera que llegue al Parlamento durante el primer trimestre de 2022 para permitir los tratamientos de fertilidad transexuales.

«Estamos convencidas -ha proseguido Montero- de que habrá una amplia mayoría que respaldará que la libre determinación de la identidad de género sea una realidad, que las personas trans sean quienes son también a ojos de la administración, sin trabas, sin carreras de obstáculos, sin miedo y sin culpa», ha señalado.

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3 Comentarios. Dejar nuevo

  • «La ministra de Igualdad ha manifestado considera que incluir en la Seguridad Social, sostenida por todos los ciudadanos, los tratamientos de fertilidad transexuales, bisexuales y para lesbianas es «un paso decisivo».

    En efecto, un paso decisivo en la conculcación de los derechos de los niños.
    Y un paso más en la expansión de este igualitarismo necio y burdo que no tiene en cuenta las diferencias que derivan de las apetencias de género y sexuales de cada cual y pretende dar a todos, todas y todes las mismas prestaciones reproductivas. Como si un homosexual, una lesbiana, o un mujer que se transgeneriza en hombre y viceversa, no estuviesen, por su propia condición, imposibilitados, imposibilitadas e imposibilitades para reproducirse, no porque tengan dificultades, sino por su propia condición. Recurrir a sucedáneos como esos que la ministra de Igualdad llama «tratamientos de fertilidad» es una tramposa impostura.
    Pero está visto que eso de la «Igualdad» no vale para los hijos. Todos tienen derecho a una madre y un padre, pero ahora habrá niños a quienes se escamoteará, a posta, una de las figuras paternas, o se les impondrá la absurda filiación de dos madres o dos padres, o incluso la de un padre transformado en madre o viceversa. ¿Qué igualdad es esa? Eso es imbecilidad. Que cada cual viva como quiera, pero que se atenga a las consecuencias que derivan de su diferencia.
    Las técnicas de reproducción asistida son para parajes de mujer y hombre con dificultadas para concebir. Utilizarlas para otro tipo de relaciones es una chapuza torticera que genera situaciones aberrantes y que hace de los «concebidos» un producto prefabricado para satisfacer el capricho de quienes quieren imitar a las parejas mixtas sin estar capacitados para ello por su propia condición homosexual.

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  • «Estamos convencidas -ha proseguido Montero- de que habrá una amplia mayoría que respaldará que la libre determinación de la identidad de género sea una realidad, que las personas trans sean quienes son también a ojos de la administración, sin trabas, sin carreras de obstáculos, sin miedo y sin culpa», ha señalado.»

    La Sra. Montero no parece tener muchas luces, pobrecilla. Se obstina en andar repitiendo los mismos tópicos sin darse cuenta de la estupidez que contienen. Como ese de «la libre determinación de la identidad de género», que no existe por naturaleza, como no existe la libre determinación de identidad de especie, y por tanto nunca podrán, ni una ni otra, ser una realidad. Cualquier persona es un ser humano sexuado sin haberlo determinado libremente. Se asume y punto. Otra cosa es que se den casos de personas que siendo mujeres se sienten hombres y viceversa, como los hay de personas que se sienten de otra especie, perros por ejemplo. Estas personas tienen un problema mental y tienen derecho a recibir un tratamiento adecuado, de tipo psiquiátrico, por supuesto, no esos chutes hormonales o las brutales mutilaciones físicas a que las someten para darles la apariencia de lo que no son. Como si a quien siente que es un perro, le implantasen una cola y le alargasen los brazos para que ande a cuatro patas, o le cambiasen el ADN humano por el ADN perruno.
    Imponer a toda la sociedad la «libre determinación de identidad de género», eso sí que es poner trabas y carreras de obstáculos al desarrollo normal de los niños, eso sí que genera miedo y culpa. Pero la ministra de Igualdad está imbuida por un ideal igualitario, por eso prescinde de la realidad concreta y le dan igual los daños que provoca. La ministra Montero está poseída por el demonio de la estupidez.

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  • Ascensión Zaldívar Puig
    16 noviembre, 2021 23:19

    Y qué podemos hacer? No tendría éxito organizar firmas en contra?

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