fbpx

Causas de nuestros errores

COMPARTIR EN REDES

Deseamos no cometer errores, ni aceptar mentiras, ni sufrir daño cuando nos dan, según el dicho, “gato por liebre”.

Pero los errores y equivocaciones aparecen con frecuencia en nuestras vidas. Por más que nos esforcemos, resulta casi imposible evitarlos.

Surge la pregunta: ¿cuáles son las causas de nuestros errores? Podríamos señalar algunas, sin pretender hacer una lista completa.

Cometemos errores por culpa de nuestras prisas. Creímos haber cogido un documento y tomamos otro. Pensábamos que el mensaje había sido enviado, cuando quedó en la carpeta de borradores. Todo ello porque queríamos terminar rápido algo para emprender otras tareas.

Cometemos errores porque nos fiamos de medios de comunicación como si fueran serios, cuando en no pocas ocasiones son imprecisos, confusos, incluso en ocasiones claramente engañosos y manipuladores.

Cometemos errores cuando damos crédito a una dichería sin detenernos un momento para analizar de dónde pueda venir y cómo poder contrastarla con las personas interesadas.

Cometemos errores porque se transmiten en familia, como “tradiciones”, historias falsas, por ejemplo, cuando se repite una y otra vez la hazaña (o la desgracia) de aquel abuelo, cuando en realidad las cosas ocurrieron de manera muy diferente a lo que se contaba en casa.

Cometemos errores al leer un libro poco serio y aceptar sus “informaciones” como válidas, cuando en realidad está lleno de imprecisiones y de mentiras. O cuando leemos un libro serio sin la debida atención y no nos damos cuenta de que aquella frase tenía un “no” que nuestra mente no captó.

Cometemos errores cuando pensamientos que giran en nuestras almas se dejan arrastrar por la rabia, o por el miedo, o por los prejuicios, o por las modas, o simplemente por el deseo de seguir la corriente de otros.

Cometemos errores porque nos da miedo enfrentarnos a la “mayoría”, como si algo fuese verdadero por el hecho de que lo repiten millones de personas, cuando la verdad no puede basarse solo en la “opinión pública”.

Cometemos errores porque nos sumergimos en redes sociales en las que giran imágenes falsas, o afirmaciones distorsionadas, que entran por nuestros ojos y crean en nuestro interior convicciones basadas en mentiras o en sesgos claramente manipuladores.

Cometemos errores porque nuestra memoria mezcla fechas, lugares, personas, detalles, hasta el punto de que al hablar decimos un número en vez de otro, o una fecha equivocada, o simplemente pronunciamos un nombre cuando queríamos decir otro.

La lista podría alargarse, y muestra cómo nuestro deseo sincero por conocer la verdad está amenazado de mil maneras por lecturas, películas, músicas, conversaciones, y otros mensajes que nos llegan de muchas maneras y que aceptamos sin espíritu crítico y con distorsiones ideológicas graves.

Ante un panorama así, hay que armarse de valor y, serenamente, analizar una y otra vez cada nueva “información” para que, en la medida de lo posible, podamos controlar lo que tenga de válido (hay mentiras que mezclan verdades) y desechar lo que sea incorrecto.

Quizá pensemos que así tendríamos que invertir mucho tiempo antes de dar el asentimiento a cada nuevo dato que aparezca en el horizonte. No podemos cribarlo todo, pero al menos, antes de adherirnos a una idea importante que llegue a nuestros oídos o a nuestros ojos, habrá que invertir el tiempo necesario para analizarla adecuadamente.

Los errores y equivocaciones aparecen con frecuencia en nuestras vidas. Por más que nos esforcemos, resulta casi imposible evitarlos. Compartir en X

¿Te ha gustado el artículo?

Ayúdanos con 1€ para seguir haciendo noticias como esta

Donar 1€
NOTICIAS RELACIONADAS

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Rellena este campo
Rellena este campo
Por favor, introduce una dirección de correo electrónico válida.

El periodo de verificación de reCAPTCHA ha caducado. Por favor, recarga la página.