Comentario al EGM (I): el triunfo de la COPE

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A mediados de este mes se publicaron los datos del Estudio General de Medios (EGM), que permiten conocer las audiencias de la radio en España.

En artículos anteriores sobre este medio, hemos tenido que dejar constancia de la caída de la COPE y de lo que se ha denominado su “renuncia al sorpasso”, es decir, su distancia y dificultad para alcanzar el liderato de la radio española, en manos de la SER. Puede verse, por ejemplo, nuestro análisis de hace dos años en el artículo Comentario al EGM: ¿El fracaso de la COPE?

Esta primavera, sin embargo, el balance es bien distinto. Aunque sigue sin liderar el ranking, la COPE ha triunfado. Por primera vez en su historia ha superado los cuatro millones de oyentes. Si se suman sus cadenas musicales —Cadena 100, Rock FM y MegaStar—, el grupo se aproxima a los siete millones de seguidores. Conviene matizar que los récords de los años noventa, con figuras como García, Encarna o los Herrero, se lograron alcanzando el liderato y en un país con menor población. Trasladado al contexto actual, aquello equivaldría a unos cinco millones de oyentes.

Por programas, Herrera y compañía alcanza su récord con más de tres millones de oyentes. El Mediodía, con Pilar García de la Granja, recupera posiciones tras el retroceso sufrido en la etapa anterior con Bustos. La Tarde se mantiene, aunque en esta oleada de datos es la que peor resiste frente a sus competidores. La Linterna se mantiene estable. En deportes, junto a la primera parte de Herrera en COPE (de 6 a 9), son los únicos que le aguantan el tipo a la SER.

Pese a estos resultados, la COPE mantiene algunas debilidades que, a mi juicio, dificultarán su acceso al liderato: falta de estructura informativa, escaso desarrollo de las noticias, una edición mejorable de los informativos y una atención insuficiente a la programación local, un aspecto que sí fue clave cuando la cadena llegó a ser líder.

Con todo, el modelo actual funciona y compite, especialmente si se tiene en cuenta que el mercado es hoy más amplio pero también más fragmentado, con múltiples alternativas en internet y el ámbito del podcast. La COPE ha sabido posicionarse en estos canales y, además, mantiene una presencia relevante en la Onda Media, prácticamente abandonada por RNE y casi por completo por la SER, y que todavía utilizan cerca de 400.000 oyentes.

Por otra parte, cabe reivindicar un mayor aprovechamiento de la COPE y de sus emisoras musicales con fines evangelizadores. No se trata necesariamente de ampliar los espacios religiosos, sino de impregnar el conjunto de la programación de un tono más católico. Iniciativas como el Ángelus o los mensajes de Cáritas podrían tener mayor presencia, especialmente en formatos breves y adaptados a las cadenas musicales.

En una tertulia de análisis del EGM en el canal Los mediatizados —integrado en su mayoría por ateos y agnósticos respetuosos con la religión— se señalaba precisamente la pérdida de identidad católica de la COPE. Resulta llamativo que esta reflexión provenga desde fuera de la Iglesia. Incluso sugerían, medio en broma, que el Ángelus podría ser dirigido por Herrera. No sería descabellado: podría convertirse en un momento cercano si el equipo lo rezara en directo, con participación de los oyentes o con intervenciones breves que expliquen la festividad del día.

También podrían explorarse fórmulas más dinámicas: versiones musicales del Ángelus con canciones de Hakuna, participación de perfiles diversos o presencia puntual de invitados (sean fieles o incluso obispos). Lo que resulta difícil de justificar es que una audiencia cercana a los siete millones de personas no reciba, de algún modo, el mensaje evangelizador.

Por último, destaca el retroceso de MegaStar, la emisora con menor audiencia del grupo. Hace una década superaba los 400.000 oyentes y hoy apenas alcanza los 80.000. Parte de esta caída se explica por la transformación de algunas de sus frecuencias en COPE+, que combinan programación de la cadena principal con contenidos propios en determinados horarios. Quizá sea momento de replantear su modelo y explorar su conversión en una emisora hablada, con mayor peso informativo y espacio para contenidos religiosos.

Igual que en la televisión, los grandes grupos tienen una cadena más popular (Telecinco, la 1 y Antena 3) y otra más informativa o cultural y minoritaria (la 2, Cuatro, la Sexta). Igual que las radios del Estado, la Junta de Andalucía y la Generalitat de Catalunya tienen un segundo canal informativo como Radio 5, Catalunya informació y Radio Andalucía información. Igual que la propia Iglesia tiene en Cataluña un canal más identitario (bien es cierto que de poco éxito) como Radio Estel.

¿Podría la COPE tener un segundo canal donde diera más tiempo a lo propio, aunque fuera compartiendo parte de la programación de COPE+? Sería sin duda interesante para ser fiel a su misión. Y tal vez no sería una tontería empezar el experimento precisamente donde MegaStar es más fuerte: en la Comunidad de Madrid.

En todo caso, si en otras ocasiones se ha señalado que el modelo de la COPE no ofrecía resultados, ahora corresponde reconocer que sí los está dando. Sirva, por tanto, este análisis para felicitar a sus responsables, sin renunciar a recordar la importancia de que la COPE debe mantener la fidelidad a su misión.

Aunque sigue sin liderar el ranking, la COPE ha triunfado. Por primera vez en su historia ha superado los cuatro millones de oyentes. #COPE Compartir en X

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